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BEN WEIDER (1923-2008)
IN MEMORIAM
 
In Memorial Ben Weider (1923-2008).
Sociedad Napoleónica Internacional
Versión en castellano
“Tout pour l'Empire”: Armas del Imperio francés.
Article en Français
Memorial Ben Weider de los recipiendarios de la Medalla de Honor de la Sociedad Napoleónica Internacional .
« ... Y vosotros que habéis compartido mi destierro, seréis fieles a mi memoria, no haréis nada que pueda herirla. Sancioné todos los principios; los infundí en mis leyes, en mis actos, no hay uno solo que no haya consagrado (...) Sed fieles a las opiniones que hemos defendido, a la gloria que hemos adquirido; no hay fuera de ello más que vergüenza y confusión »
Napoleón.
 
Centenas de personas llenaron un salón funerario de Montreal, el lunes 20 de octubre de 2008, para rendir un último homenaje a Ben Weider. La ceremonia de su funeral atrajo a tanto mundo que la policía tuvo que cerrar una parte de la ciudad y prohibir la circulación en ciertos puntos; las gentes llegaron de todas partes, incluso del extranjero. Un fuerte contingente de policías de Montreal y militares asistía también al funeral del Sr. Weider, ex-combatiente. Numerosas personalidades, entre las cuales el ex-primer ministro de Quebec Lucien Bouchard, el senador Serge Joyal, el presidente de los Canadiens de Montréal, Pierre Boivin, y el cardenal Jean-Claude Turcotte, arzobispo de Montreal, asistían al funeral. Texto de Dominique Timmermans, ACMN.
Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
Prof. Sir Eduardo Garzón-Sobrado, Presidente-fundador del INMF.
HOMENAJE A BEN WEIDER
Por el profesor
Eduardo Garzón-Sobrado
, F.I.N.S.
Presidente-fundador del Instituto Napoleónico México-Francia
Representante de la Sociedad Napoleónica Internacional en los países hispánicos.
Estimados amigos del Instituto Napoleónico México-Francia,

Es con extrema tristeza como anunciamos el fallecimiento, el pasado viernes 17 de octubre por la noche, de un miembro insigne de nuestro Instituto, pero ante todo amigo personal de su servidor desde hace una década, el Dr. Ben Weider, presidente y fundador de la Sociedad Napoleónica Internacional, SNI.
La desaparición del Dr. Weider, erudito y experto de primera línea que con incomparable tenacidad y valor probara al mundo de manera científica el envenenamiento del Emperador Napoleón I, es una terrible pérdida para el mundo de la historia en general y del universo napoleónico específicamente, en especial cuando el jueves 23 de octubre próximo será inaugurado el Musée Napoléon de Montreal, que albergará la fabulosa colección napoleónica del Dr. Weider, donada a dicha ciudad por el emérito filántropo, ex-combatiente del ejército canadiense durante el desembarco de Normandía en la II Guerra Mundial, recipiendario de innumerables condecoraciones internacionales y antiguo nominado al Premio Nobel de la paz.

Dr. Ben Weider CM, CQ, CStJ, PhD
Oficial de la Legión de Honor
Presidente-fundador de la Sociedad Napoleónica Internacional, SNI.

 

El que este día tan sombrío llegue justo cuando todos estábamos ya preparados y listos para celebrar juntos, en una apoteosis festiva, su increíble vida y maravillosas contribuciones al mundo del academismo y de la cultura napoleónicos, constituye una doble e indescriptible tragedia, particularmente dolorosa para quienes tuvimos el honor y privilegio de conocer y de contar con la generosa amistad de una personalidad cuya presencia era internacionalmente reconocida como la de quienes son realmente grandes hombres, aquellos que por su ejemplo y proceder hacen de este mundo un lugar diferente, marcado por su huella propia y profunda. Su partida, decía, es un desastre para quienes tuvimos la dicha, de gozar del afecto de un hombre que para el mundo era sencilla y muy naturalmente Monsieur le Président, y para nosotros, sus amigos, nuestro Cher Ben.

Asociamos nuestros rezos a Dios a los de su familia y amigos a lo largo del mundo, y, en el pequeño núcleo de la SNI, permanecemos estrechamente unidos con más valor y firmeza que nunca, con el objetivo de preservar y defender la gloriosa memoria del Emperador Napoleón, pues es ésto lo que Ben espera de nosotros y, desde donde ahora se encuentra, nos ayudará a realizar día con día.

¡Viva el Emperador! ¡Honor al Presidente!

Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
S.A.I. el Príncipe Charles Napoleón.
PALABRAS
De
S.A.I. el Príncipe Carlos Napoleón

Presidente de Honor del Instituto Napoleónico México-Francia
Presidente de Honor de la Sociedad Napoleónica Internacional.

Queridos amigos y allegados de Ben,

Su pena tras la brutal desaparición de Ben Weider es también la mía.

Les presento a todos mis muy sinceras condolencias.

Pienso en particular a su hijo Eric a quien preparó para tomar el relevo.

Estaré el miércoles en Montreal y nos reuniremos en torno a una de sus obras a la que le estaba más apegado.

Estaré orgulloso de reencontrarlo y honrar la memoria de un hombre consagrado a sus ideas y fiel a sus amigos.

Nos dejó su acción como ejemplo y por ello le debemos mucho respeto y afección.

Que Dios de todos los hombres le reciba junto a Él .

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
A MI AMIGO BEN WEIDER
Por
Jean-Claude Damamme
, F.I.N.S.
Consultor Histórico Especial del Instituto Napoleónico México-Francia

Representante oficial en Francia de la Sociedad Napoleónica Internacional
La noticia del fallecimiento de Ben, el 17 de octubre, me dejó sin voz. Cuando tuve conocimiento de ello, no lo creí. O más aún, más precisamente, me negué a creerlo.
¿Ben muerto? No parecía posible, sino absurdo.

Mi amigo Eduardo Garzón-Sobrado, presidente-fundador del sitio hermano mexicano, I.N.M.F., tuvo el mismo movimiento de rechazo, y, como si se aferrara a una vana esperanza, pensó primero que se trataba de una siniestra broma. Sin duda hubiese valido más que fuera así, pues aun me sería dado oír resonar en mis orejas la voz calurosa de ese quebequés de corazón y alma, que sabía tan bien comunicar la energía que lo habitaba.

¿Qué decir de Ben?

Siempre se acostumbra, cuando una persona se va, pintar un retrato halagado. Con Ben, eso no será necesario, pues el retrato no será ni halagado, ni halagüeño, sino verdadero.

Lo conocí hace varios años por el intermediario de un amigo, hoy desaparecido, que era miembro de una asociación que yo no conocía: « Tú que admiras a Napoleón, deberías, habíame sugerido, adherir a esa asociación. Su presidente y fundador se llama Ben Weider ».
Y había pronunciado el nombre de la Société Napoléonienne Internationale, cuya sede, me había precisado, se hallaba en Montreal.

Escribí entonces a ese presidente Weider, sin, por cierto, esperar una respuesta precisa. Me había equivocado. Con esa cortesía a la que nunca renunciaba, me respondió, y aun tengo esa respuesta, que estaría feliz de acogerme.

Nuestras relaciones, al hilo de los años, se estrecharon al punto de que un día me propuso convertirme en su representante oficial en Francia. Acepté tanto más gustoso cuanto que descubrí que, además de su muy absorbente actividad de hombre de negocios internacional, estaba efectivamente consagrado a la memoria de un hombre al que ambos admirábamos: Napoleón. Para el Emperador, puedo recordarlo puesto que ya no está aquí para impedirme escribirlo – Ben era púdico en su generosidad – gastaba, además de su tiempo, mucho dinero a fin de dar a conocer al hombre excepcional que era Napoleón, y refutar las calumnias y las bajezas – por no decir peor – que nosotros, en Francia, amamos tanto descargar sobre él.
Descubrí enseguida que se había lanzado en una gran cruzada que apuntaba a probar que el Emperador, deportado a Santa Helena, había sido víctima de un envenenamiento con arsénico. Posteriormente, los análisis demostraron que este arsénico era raticida.

¿Qué no había hecho al respecto?
No voy a entrar en los detalles de este asunto. Figuran en buen lugar en el sitio que Ben creó. Me uní a esta cruzada y, desde ese momento, trabajamos y luchamos – justo vocablo – en estrecha colaboración.
Apenas esta tesis empezó a abrirse paso, florecieron los ataques, todos más bajos unos que otros, que no hacían – ni lo hacen hoy – honor a sus autores. Éstos, entre algunos sarcasmos sabiamente destilados, no retrocedieron ante nada para ridiculizarla, llegando hasta negarse a tomar en cuenta los trabajos efectuados sobre la cuestión por los científicos más renombrados internacionalmente en el ámbito de la toxicología.
Que se me perdone la palabra, pero cuando leía lo que algunos escribían, o hacían escribir, a menudo sucedía que estuviera asqueado. Tenía vergüenza por ellos. Entonces hoy… ¿Cómo se puede ser tan vil?
En este homenaje a mi amigo Ben, quise asociar su imagen a la del hombre para el cual, cuan verdadero mecenas, se batió tan bien y por tanto tiempo.

Tal vez habría terminado por desalentarme si Ben no me hubiera vuelto a lanzar a la « gresca »; y si yo no hubiera creído en la seriedad de esta tesis y a los argumentos científicos sobre los que se apoyaba, y continúa apoyándose.
Ben nunca se desanimó. ¡Y vaya que por ello tiene mucho mérito, pues esta lucha que había emprendido duró cerca de cuarenta años!

Finalmente, fue él quien ganó, pues, a pesar de todas las maniobras deshonestas hechas para desacreditarla con el apoyo de ciertos medios mediáticos cuidadosamente utilizados, de los cuales no estaban faltos sus adversarios, la tesis del envenenamiento de Napoleón se ha abierto brecha. Ben estaba feliz de ello, y estoy seguro de que allí donde se encuentra esta noche, en el momento en que escribo – estamos a sábado 18 de octubre, y lo hago con el corazón oprimido – siempre es así.

No sería justo que todo se detenga porque se deja un mundo para irse a otro.

Lo que no es justo, es que Ben haya dejado a sus amigos que le estaban entregados con devoción. Quisiera poder volver a transcribir las palabras que el Primer Cónsul pronunció al enterarse de la muerte en combate, en Marengo, de su amigo Desaix. No las escribo, pues se me hace un nudo la garganta.

Recuerdo también la alegría de Ben cuando el gobierno francés, para recompensarlo por su entrega a la persona del que llamaba, ah, con cuánta razón, « ese gigante de la Humanidad », le otorgó la Legión de Honor.

¡Una distinción creada por Napoleón Bonaparte! No dudo por cierto que tuviese, en aquel momento rico de emoción, la visión del Emperador en persona prendiéndole la medalla en la solapa de su traje.

Ben debía inaugurar el 23 de este mismo mes de octubre de 2008 la sala que a partir de ahora albergará la espléndida colección napoleónica que legó al museo de Bellas Artes de Montreal. Esta sala llevará su nombre. Luego Ben va a vivir en esa sala, y tal vez sea él quien, un día, guiará sus pasos cuando venga a visitarla.
Éste último gesto de elegancia me permite retomar, a propósito de la vida de mi amigo Ben, lo que dice del mariscal de Turenne uno de sus adversarios al enterarse de su muerte:
-------------------------------------« He aquí la obra de un hombre que hacía honor al hombre. »

Mis pensamientos van a su esposa, a sus hijos, a toda su familia, a quienes presento con una inmensa tristeza, la expresión de mi muy profunda simpatía.

Napoleón, que, no obstante, no debería tener necesidad de ello, pierde un defensor como no lo hubo nunca.

En cuanto a mí, pierdo un amigo muy caro y muy cercano, un amigo por el que infinitamente sentía respeto y afecto.

Pero, en el pesar, es preciso, sin lo cual sería insoportable, siempre buscarse una razón, si no de esperanza, al menos de consolación. Allá donde se encuentra desde ahora, y, por poco que se acepte que todo no termina con nuestro trayecto terrestre, yo sé que Ben no estará solo, puesto que va a encontrarse con aquel al que consagró tantos años de su vida. Deben ciertamente tener muchas cosas que decirse.

La misión que Ben había asignado al sitio de la SNI era – y es aun, pues hablar en pasado sería hacerle una afrenta a la memoria del que acaba de dejarnos – dar a conocer el verdadero rostro de Napoleón.

Esta misión, estoy feliz y orgulloso de haber participado en ella. Hoy, nuestros 270 000 visitantes mensuales han probado a Ben que este proyecto, que en un inicio le pareció un imposible reto, ha sido realizado, y que hemos sido seguidos en nuestro proceder. Este logro también lo hacía muy feliz. Su último mensaje al respecto data del 6 de octubre. Cómo habría yo podido imaginar que once días más tarde…

¿Y ahora?

Ahora, querido Ben, usted y « nuestro » Emperador, pueden contar conmigo, y sé que ambos, estarán siempre ahí, a mi lado, para ayudarme a continuar el camino.

Toda historia humana tiene un fin.
Es por eso, muy querido Ben, en esta triste velada del 18 de octubre, no le digo: « Adiós », sino: « Hasta la vista ».

Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
General (2S) Michel Franceschi.
MUERTE DE UN GIGANTE
Por el General (2S)
Michel Franceschi
, F.I.N.S.
Comendador de la Legión de Honor
Consultor Militar Especial del Instituto Napoleónico México-Francia

C
onsultor Histórico de la Sociedad Napoleónica Internacional., consejero especial del Dr. Weider

Nuestros corazones están a media asta. El doctor Ben Weider, Presidente fundador de la Sociedad napoleónica Internacional, cumplió con su fabuloso destino el 17 de octubre de 2008 en Montreal, fulminado en plena acción.
Acaba una vida admirable cuyos méritos excepcionales, civiles y militares, han sido recompensados por medio de las más altas distinciones de su país y la Legión de Honor.

Conmocionados hasta lo más recóndito de su alma por la brutalidad de esta desaparición y agobiados por esta pérdida inestimable, sus fieles compañeros de la SNI, a los que se unen el presidente y los miembros del Instituto Napoleónico México-Francia, tienen el honor de presentar por medio de mi pluma a su familia sus condolencias más entristecidas.

Huérfanos desamparados, perdemos un jefe valiente y generoso, un amigo caluroso, un hermano afectuoso.
Nuestro querido Ben murió con la pluma en la mano en pro de la promoción de Napoleón. No está de más decir que cayó con las armas en la mano en el campo de honor de la Historia.

Michel Franceschi con Ben, en 2004.

Este desenlace fatal intervino algunas horas antes de la inauguración solemne del espacio Napoleón del museo de Bellas Artes de Montreal, apoteosis de la generosa donación de la riquísima colección napoleónica de Ben Weider. La Providencia quiso así marcar su clara voluntad de hacerse reunir en la inmortalidad a Napoleón el Grande y a aquel que le habrá consagrado toda su vida.
En el Panteón de las glorias de su epopeya, los manes del Emperador deben estremecerse con el mismo dolor que el sentido otrora por las muertes de Desaix, Lannes y Duroc.

El recuerdo de la gran figura del presidente Ben Weider comanda a todos sus amigos napoleónicos el deber sagrado de proseguir su obra en la vía imperial que nos ha trazado.

Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
Coronel Robert Chénier.
A NUESTRO AMIGO BEN WEIDER
Por el Coronel
Rober Chénier, F.I.N.S.

Miembro de la Legión de Honor y de la Orden Nacional del Mérito
Miembro del Comité Histórico del Instituto Napoleónico México-Francia
Presidente de la ACMN, en nombre de la Asociación.

Otros han rendido homenaje magníficamente, grandemente merecido, a Ben Weider, para no tener que tratar de plagiarlos. « Estoy muy contento de ver que las bellas mentes le rinden siempre el homenaje y el reconocimiento que le deben » Voltaire. Carta 25.

Él me hizo el honor de nombrarme FINS (Fellow, International Napoleonic Society), tal vez a causa de la Legión de honor que tenemos en común.

No tengo de ninguna manera la intención de olvidarlo. En el sentido feudal, mi homenaje es un poco una promesa de fidelidad y de deberes hecha por el vasallo al señor que él era; es también rendir homenaje a la verdad, reconocerla, decirla, declararla.

ACMN
Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
Dr. Stewart Addington Saint-David.
HOMENAJE AL PRESIDENTE BEN WEIDER
Por el baronet
Sir Stewart Addington Saint-David, F.I.N.S.

Caballero de la Orden Nacional del Mérito de Francia
Miembro de los Comités Histórico y Literario del Instituto Napoleónico México-Francia.

Desafortunadamente, nunca tendré el gran placer de encontrarme con el Presidente Weider, pero puedo decir con toda franqueza que ya lo conocía, a pesar de todo. Sus cartas y mensajes a lo largo de muchos años me habían dado una idea bastante clara de su grandeza y de su espíritu humanitario.

El Presidente Weider nos dio un brillante ejemplo de aquello en lo que un hombre puede convertirse, de lo que puede crear, si trabaja honestamente, asiduamente y con el corazón bien abierto, para mejorar el mundo a su alrededor. Erigió un imperio de buena voluntad y de logros personales, a la vez ayudando a los demás, y tendiéndoles la mano a través de los océanos y de los continentes.

Para nosotros, para quienes amamos y admiramos al Emperador y su genio civilizador, creó la Sociedad Napoleónica Internacional, con el fin de hacer avanzar el estudio moderno y serio del periodo del Primer Imperio, tan mal comprendido, incluso en nuestros días.

Nunca tuve el gran honor de hablar con el Sr. Presidente Weider, pero parece que desde hace algunos días, nos habla a todos nosotros.
« Tengan, amigos míos. He portado la bandera del Emperador desde hace décadas, y con mucho orgullo. Ahora, es preciso que deje esta bandera, que hemos tejido todos juntos por tanto tiempo, entre sus manos y en el fondo de sus corazones. Tengo toda la confianza en ustedes, y estaré siempre a su lado, pero esta vez desde más lejos, y con una perspectiva muy diferente. ¡Viva el Emperador! »

Por mi parte, me tomo la libertad de responder, « ¡Lo haremos! » añadiendo con mucho entusiasmo, « ¡Honor al Presidente! »
.

Gracias, Señor Presidente Weider, por habernos inspirado desde hace tanto tiempo. Todos estamos muy agradecidos por sus grandes esfuerzos por la humanidad. Requiescat in pace.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
TESTIMONIO
Del Profesor
Jean Defranceschi, F.I.N.S.

Miembro del Comité Académico del Instituto Napoleónico México-Francia
.

Expresándome después de todos los que conocieron bien a Ben Weider, diré simplemente que me encontré con él algunas veces; también intercambiamos algunas cartas pero bastante pocas cosas en total. Esto dicho, estuve destinado a interesarme en sus trabajos. Especialista del problema corso y con él de la juventud de Napoleón, nunca me había interesado en el exiliado de Santa Helena. Hubiera probablemente continuado a no hacerlo si los horrores que tal o tal colega del Instituto Napoleón me asestaba regularmente sobre los escritos del « hombre de negocios canadiense » no hubieran acabado por darme ganas de leerlos. No tuve razón para felicitarme de ello puesto que en el transcurso de una de aquellas sesiones de linchamiento a las que yo asistía, cometí la imprudencia de decir: leí y releí esta tesis con toda la atención que merece y pienso que vale más que el desprecio bajo el cual tratamos de hacerla desaparecer. Mi intervención se detuvo ahí pues uno de mis interlocutores se acordó bruscamente que tenía una cita; los demás siguieron. Desde ese día, gentes con las cuales estaba ligado desde hacía más de treinta años por una estima recíproca – es al menos lo que yo creía –, le dieron la espalda al renegado que a sus ojos yo era a partir de entonces. No por ello quedo menos convencido de que el debate que [dicha tesis] suscitó continuará por largo tiempo después de todos nosotros.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
Coronel Jerry D. Morelock.
HOMENAJE A BEN WEIDER
Por el coronel (ret)
Jerry D. Morelock,
PhD, F.I.N.S.,
Veterano del ejército de los Estados Unidos, condecorado en Vietnam y Corea
Editor en jefe de la revista especializada Armchair General
Miembro del Comité Histórico del Instituto Napoleónico México-Francia

El Dr. Ben Weider fue un verdadero « renacentista » en todos los sentidos de la palabra – soldado, autor, historiador, propulsor de la educación física, mecenas, empresario, y el mayor experto y campeón napoleónico.

Es imposible de resumir adecuadamente la vida entera de notables logros y el profundo impacto que el Dr. Ben Weider tuvo en las múltiples y diferentes áreas e incontables actividades en las que estuvo involucrado.

Su vida y legado han enriquecido a todos los que le conocieron así como a incontables cientos de miles alrededor del mundo que nunca tuvieron el privilegio de conocerlo personalmente.
Y aunque su repentino fallecimiento deja un vacío en las vidas en aquellos de nosotros quienes tuvimos el honor de conocerlo personalmente, podemos hallar un poco de alivio sabiendo que Ben Weider deja detrás de sí grandes y duraderos legados en muchas, muchas áreas que nos atañen y continuará a influenciarnos profundamente en los años venideros.

Extiendo de todo corazón mi más profunda simpatía a Eric Weider y a toda la familia Weider por la desaparición de uno de los individuos verdaderamente únicos del mundo.

Estuve honrado en conocerlo personalmente como amigo y mentor, y lo extrañaré terriblemente.

Coronel de Regimiento
En 2006, Ben Weider fue nombrado Coronel honorario del 62º reg. de artillería canadiense.