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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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| Instituto
Napoleónico México-Francia -
Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince
Impérial. |
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ADMIRAMOS
Y RESPETAMOS A NAPOLEÓN |
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| RESPETEMOS
TAMBIÉN LA MEMORIA DE QUIENES LE
HAN SERVIDO |
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Paseo
de los veteranos inválidos
Dibujo decimonónico. |
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Por
el Señor |
Jean-Claude
Damamme
Consejero Histórico
Especial del Instituto Napoleónico
México-Francia
Representante en Francia de la Sociedad Napoleónica
Internacional |
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| Sr.
Damamme |
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Traducción del Instituto Napoleónico
México-Francia ©
Esta página está disponible
al público de manera gratuita y puede
ser reproducida con fines no lucrativos, siempre
y cuando no sea mutilada, se cite la fuente
completa y su dirección electrónica.
De otra forma, requiere permiso previo por
escrito de la institución.
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Hay
asociaciones que, contrariamente
a otras, son modestas por sus
medios pero no por ello actúan
menos « sin tambores ni
trompetas », con perseverancia
y eficacidad por el bien de
la causa a la que han decidido
servir. La A.C.M.N. forma parte
de ellas.
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Estas
cuatro letras, abreviación de la Asociación
por la Conservación de los Monumentos Napoleónicos,
todos los que admiran a Napoleón y respetan
su memoria – como la de sus soldados –
las conocen, o deberían conocerlas.
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Antes
y después, sepultura de Jean-Marie
Coutelle, jefe de brigada (coronel)
de los aerosteros del ejército
de Oriente. |
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Fundada en 1982, y presidida
por el Sr. Robert Chénier,
esta asociación, se ha dado por misión
preservar para la eternidad –por poco
que ésta exista– los restos
de quienes, bajo las órdenes del
hombre excepcional que fue Napoleón
– prefiero escribir: es Napoleón,
por lo mucho que es moderno y forma parte
de nuestra vida cotidiana e incluso de la
vida de los que no están conscientes
o no quieren estarlo – participaron
en la epopeya más excepcional que
puede vivir un país: la del Primer
Imperio.
Pero, cuando se deambula
en cementerios, aquellos grandiosos de las
grandes ciudades, o aquellos más
modestos de las pequeñas villas de
provincia, es forzoso reconocer con tristeza
que cantidad de esos asilos de los desaparecidos
están en un estado de degradación
que no puede más que afligir el alma,
y digamos la palabra, avergonzarlo a uno
por esta desafección.
Y sin embargo, cuántas
aventuras increíbles, grandiosas,
trágicas o novelescas encubren esos
nombres, de las que el tiempo, obstinadamente,
borra hasta el grafismo, como para eliminar
toda huella de quienes han hallado allí
un refugio.
Y es aquí donde interviene la A.C.M.N.
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Tumba
de Charles de Flahaut de la
Billarderie (1785-1871), ayuda
de campo del Emperador. |
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Censa, sin distinción
de función o de grado, todas las sepulturas
que amenazan el olvido y el tiempo.
Y, con la ayuda del « Souvenir
Français », y de donadores,
restaura, renueva, y muy a menudo también,
interviene con energía ante servicios oficiales
para retardar un procedimiento de traspaso.
¡Ésta última tarea no es la
menos ruda!
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| No
es una « estrella »
la que reposa aquí, sino
un veterano de la Guardia del Directorio,
enseguida de los Cónsules,
vuelto coronel y caballero del Imperio:
Louis Fuzy (1746-1832). |
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| Otro
ejemplo espectacular, la restauración
de la tumba de Ennemond
Rozet (1766-1832), capitán
en la Vieja Guardia, herido en Eylau,
caballero del Imperio. |
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Actualmente,
entre cientos de tumbas, hay una que
exige con urgencia
una atención particular. Es
la de la madre del fiel, devoto y
amable Marchand, quien, para Napoleón
deportado, fue infinitamente más
un compañero o un servidor:
un amigo. No soy yo quien lo dice,
es el mismísimo Emperador..
Para
esta sepultura, que está en
gran peligro, el presidente de la
A.C.M.N. ha obtenido una prórroga
y una autorización para efectuar
una restauración. Queda lo
más difícil de hallar:
¡los fondos!
No
entra en mi papel indicar el monto de
la restauración, sino simplemente
decir que si nos uniéramos todos,
aunque fuera modestamente, la última
morada de la madre del estimable Marchand,
y primera nana del rey
de Roma, sería salvada. Subrayo
cuán lastimero es constatar que
asociaciones napoleónicas riquísimas
no han creído deber responder
al llamado de la A.C.M.N. Me abstengo
de cualquier otro comentario. |
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ACCIÓN
Y ALCANCE DE RESCATE Y DE RESTAURACIÓN
DEL PATRIMONIO POR LA A.C.M.N.
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| S.M.
el Emperador y Rey Napoleón
I |
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«
Cientos
de renovaciones o de restauraciones
completas de sepulturas napoleónicas,
a iniciativa, instruidas o realizadas
por sus miembros, con la ayuda de financiamientos
de generosos donadores, entre los cuales
principalmente el
Souvenir
français;
la colocación de placas conmemorativas
a colores en las mismas condiciones.
- Actividades patrióticas
como el avivamiento de la flama del
arco de Triunfo de París. Jornadas
napoleónicas en provincia o en
París, la Asamblea general en
el Senado, en la Malmaison, etc.
- Múltiples libros y
artículos de sus miembros.
-
Reconstitución de los
archivos « Medallistas
de Santa Helena » de la Legión
de Honor, con su apoyo: colaboración
con el sitio Internet y publicación
de la versión impresa (más
de treinta departamentos publicados
o por serlo). |
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UN TRABAJO
ADMIRABLE
Son
cientos de tumbas, grandiosas o modestas, las que
han sido así restauradas y salvadas por la
asociación, que hace, lo subrayo –
y sin embargo no tengo el cumplido fácil
en lo que concierne a las acciones que tocan al
recuerdo de Napoleón – un trabajo admirable.
He aquí dos
ejemplos más, uno de los cuales, aquí
arriba, concierne al « celebérrimo
» memorialista del Primer Imperio, el general
Thiébault (1769-1846). En
este caso también las imágenes no
precisan comentarios sobre el trabajo realizado.
El segundo y último
ejemplo (aquí abajo), de éste artículo
al menos, pues hay que saber detenerse, se refiere
al general Joseph Triaire (1764-1850),
veterano de la Guardia de los Cónsules (3er
regimiento de cazadores a caballo), y que fue uno
de los ayudas de campo del príncipe Eugenio
de Beauharnais, virrey de Italia.
Al escribir esta
noticia, que compete, lo subrayo, a una iniciativa
estrictamente personal, mi propósito no es
hacer una colecta.
No obstante, cuando veo el número de los
que podrían, pero que no hacen nada, a falta,
a menudo, de saber, considero que una asociación
como la A.C.M.N. debe ser apoyada, y que es el deber
del Instituto Napoleónico México-Francia
dar a conocer sus acciones.
Puesto que las imágenes
valen más que un largo discurso, les he mostrado
en este corto escrito algunos – lo subrayo:
algunos solamente – de los « salvamentos
» realizados por la A.C.M.N.
No pienso que sea necesario escribir más
al respecto para honrar el trabajo realizado por
la asociación.

A ELLOS LA GLORIA, A
NOSOTROS LA MEMORIA
 |
| Algunos
miembros del comité directivo de
la ACMN: de la izquierda a la
derecha los Sres. Bernard Quintin,
encargado de investigaciones históricas;
Robert Lecreux, Presidente
de Honor y fundador; Robert
Chénier † ,
Presidente, y Marc Allégret,
Secretario general. |
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