| «
Le Forum de l’Histoire »,
emisión del 10 de junio del 2009 |
| ENVENENAMIENTO:
LA DESINFORMACIÓN CONTINÚA
ASIDUAMENTE |
LA
MENTIRA DESVERGONZADA DE UN HISTORIADOR
EN
« LE FORUM
DE L’HISTOIRE » |
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Por
el Señor |
Jean-Claude
Damamme
Consejero Histórico
Especial del Instituto Napoleónico
México-Francia
Representante en Francia de la Sociedad
Napoleónica Internacional |
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| Sr.
Damamme |
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Instituto
Napoleónico México-Francia
© |
Desde
el fallecimiento de Ben
Weider, los ataques contra
la tesis del envenenamiento
de Napoleón, a la cual
consagró más
de treinta años para
verla probada científicamente,
se multiplican.
Todas más bajas y deshonestas
unas que otras.
A la cabeza de esta poco honrosa
« cruzada », el
mismo detractor encarnizado:
Thierry Lentz, acompañado
por algunos otros.
Enseguida, nuestros lectores
francófonos hallarán
la última de sus prestaciones.
¿No reaccionar? De
ninguna manera. Se lo debo
a la memoria de Ben. |
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«
Más del 95% del
arsénico dentro de los
cabellos de Napoleón,
es arsénico mineral
» |
Dr.
Pascal Kintz
Presidente
(2005-2007)
de la Asociación Internacional
de Toxicólogos Forenses,
TIAFT.
Conferencia
del 2 de junio de 2005, en Illkirch-Graffenstaden.* |
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| La
pregunta que se plantea es la siguiente:
¿Por
qué, en cierto círculo «
oficialista
» francés,
hay que ocultar, por todos los medios, la
verdad, hoy científicamente demostrada,
sobre el envenenamiento del Emperador? |
Recientemente,
publiqué en este sitio un artículo
(ver nuestro expediente « Envenenamiento
») en el que denunciaba el apoyo desvergonzado
de que benefician los Sres. Lentz y Macé,
autores de un libro
sobre la muerte de Napoleón, libro
en el que figuran evidentemente, y en buen lugar,
los ataques contra la tesis del envenenamiento.
No voy a volver a ello, prefiriendo referir a
los visitantes de nuestro sitio a este artículo.
Muy recientemente, tuve conocimiento de un enlace
que dirige hacia una emisión, « Le
Forum de l’Histoire » (1).
He aquí el enlace:
Miren y escuchen.
Es edificante.
Ordinariamente, e incluso si el espectáculo
no es nuevo, oír al Sr. Lentz pontificar
desfogando sus argumentos recalentados y, digamos
la palabra, lamentables de mala fe, sobre los
« envenenistas »
– es su expresión – puede resultar
entretenido. Y lenitiva, pues sabemos de antemano
lo que vamos a encontrar, al anunciar la frase
que acaba a la que sigue.
Pero esta vez, lo que oí rebasa la imaginación.
Vemos y oímos al Sr. Lentz, con ese tono
perentorio y con esa suficiencia que son su marca,
ironizar acerca del envenenamiento evocando «
polvos de la madre Celestina
» (2) – es decir
el arsénico – y, peor, afirmar
de manera mendaz, y con un aplomo que es un insulto
a Ben Weider – ¿qué piensan
de esto los científicos autores de los
análisis? (3)
– que nunca se ha demostrado si el tóxico
estaba sobre
o dentro
de los cabellos de Napoleón
(4), antes de concluir que
la historia no se hace mirando en un microscopio.
Salvo, evidentemente, si este microscopio proporciona
las imágenes que agradan al Sr. Lentz,
como, por ejemplo, las de aquel estudio estadounidense
hecho por « propuesta del Dr. Jean-François
Lemaire », miembro del Souvenir Napoléonien.
ENTONCES,
MIRE BIEN LAS IMÁGENES SIGUIENTES, QUE
USTED CONOCE POR CIERTO, SR.
LENTZ: PRUEBAN QUE USTED MIENTE
DESCARADAMENTE.
| Distribución
75As en los cabellos de Napoleón |
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| Arsénico
« mata-ratas » en el núcleo
del cabello de Napoleón |
Estos
dos documentos que fueron obtenidos
en 2003 por imaginería Nano-SIMS
(en la Universidad del gran ducado
de Luxemburgo) permiten distinguir
claramente que la parte central
(o médula,
es decir el corazón
del cabello), está
impregnada de arsénico,
identificado en 2005 como perteneciente
al tipo mineral,
el más tóxico. El
punto importante e indiscutible
es que estas imágenes pusieron
de una vez por todas un término
a la hipótesis de la contaminación
externa por productos de conservación.
Como lo demostraron el Profesor
Rober
Wenning y el Dr. Pascal
Kintz en sus análisis,
el tóxico, –
raticida –,
por lo demás administrado
en fases prolongadas, no pudo llegar
al núcleo de los cabellos
más que de una y única
forma: « empujado obligatoriamente
», en palabras del Dr. Kintz,
por el flujo sanguíneo,
es decir absorbido
previamente por vía
oral. ¿Acaso habría
el Emperador deportado en Santa
Helena, sazonado sus platos y bebidas
con veneno mata-ratas? Sorprendente
condimento. |
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EN
ESTE DIAGRAMA OBTENIDO POR IMAGINERÍA
NANO-SIMS, SE DISTINGUE NÍTIDAMENTE
QUE EL CORAZÓN DEL CABELLO
ESTÁ IMPREGNADO DE TÓXICO,
ARSÉNICO MINERAL, EN ESTE CASO.
ESTAS IMÁGENES PONEN DE UNA
VEZ POR TODAS UN TÉRMINO A
LA HIPÓTESIS DELA CONTAMINACIÓN
EXTERNA POR PRODUCTOS DE CONSERVACIÓN
DE LOS CABELLOS.
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Es cierto que
esta mentira desvergonzada presenta una gran ventaja:
permite al Sr. Lentz soltar sus tradicionales
pamplinas – y sin arriesgarse a ser contradicho
– a saber que se halló veneno sobre
– se cuida bien de no decir « dentro
» – los cabellos de Josefina, sobre
los de María Luisa, del rey de Roma, etc.
etc., sin olvidar los del Emperador antes de su
llegada a Santa Helena. Así puede, –
al menos es lo que ambiciona – « demoler
» la tesis del envenenamiento de Napoleón.
Pero, pues hay un « gran » pero…
los únicos cabellos que hayan sido
objeto de una EXPLORACIÓN
INTERNA, son, desafortunadamente para la
vedette de la emisión, los del Emperador.
Realizadas por la universidad del gran ducado
de Luxemburgo, estas imágenes demuestran
que el tóxico – sin ser este polvo
de la madre Celestina cara al Sr. Lentz otra cosa
que raticida – impregna el corazón
de los cabellos de Napoleón.
Estas imágenes figuran en nuestro «
Expediente
especial », que es de otro
rigor científico que las elucubraciones
que se encuentran en el libro en cuestión:
« La
Mort de Napoléon » (5),
cuya promoción frenética el Sr.
Lentz hace actualmente en todos los medios de
comunicación posibles, haciendo éstos
últimos gala de una sorprendente complacencia
(pero tal vez interesada), sin buscar siquiera
conocer la otra faceta de la medalla.
Estas mentiras
odiosas, nunca contradichas, son simplemente indignantes.
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Quiero
asegurarle que estoy enteramente
de acuerdo con usted en lo referente
a la validez de los descubrimientos
de nuestro difunto amigo Ben Weider.
Estoy convencido de que los análisis
científicos sucesivos, hechos
en los laboratorios más competentes,
han probado la tesis del envenenamiento
de Napoleón y las circunstancias
investigadas y descritas por Ben.
Al mismo tiempo, acepto el derecho
de otros investigadores de tener
otras opiniones. Pero no puedo aceptar
de ninguna manera la lengua y el
tono acrimonioso e irrisorio del
Sr. Lentz en sus publicaciones.
Sus palabras son indignas de un
hombre culto. Se deben condenar
en voz alta.
Carta del Ten. Cor. Prof. Mordechai
GICHON, M.A., Ph.D., FSA.
Presidente de la Israeli
Society for Napoleonic Research.
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Con ésta
última intervención (antes, nuestro
autor fue el invitado de la célebre emisión
de France Inter: « 2000 ans d’Histoire
») (6), ya ni siquiera
estamos en el ámbito de la desinformación,
sino en el del « atiborramiento de cráneos
».
De hecho, podrán ustedes constatar cuán
convincente es el Sr. Lentz oyendo a la joven
y bonita presentadora, quien decía estar
lista a adherir a la tesis del envenenamiento,
confesar que fue (¡gracias a Dios!) disuadida
tras la lectura de la obra maestra. Aún
de haber sido convenido por adelantado este pequeño
diálogo no hubiera tenido un mejor efecto.
Engañar
de esta manera al telespectador, es decir al público
en general, equivale a tomarlo por, estoy bien
obligado a decir la palabra, un imbécil.
Una constatación
reconfortante sin embargo: la lectura de la reacciones
a esta emisión del « Forum de l’Histoire
» muestra claramente que los intervinientes
no son víctimas ilusas ante las tentativas
de manipulación ni de las contorciones
semánticas u otras del Sr. Lentz.
Lo cual demuestra también que los esfuerzos,
incluidos los financieros – pues pagó
« con su bolsillo » todos los análisis
– de Ben Weider no han sido vanos y que,
a pesar de aquellos, deshonestos, de los Sres.
Lentz y demás, esta verdad sigue –
y seguirá – su camino. De allí
esta ofensiva mediática de gran envergadura.
UNA
HERRAMIENTA EFICAZ DE MEDIATIZACIÓN:
LOS « POLVOS DE LA MADRE CELESTINA
» |
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De
hecho, una vez todo bien considerado, con su tesis
del envenenamiento, Ben Weider otorgó,
– y sigue otorgando post mortem –
al Sr. Lentz y a sus pares una « celebridad
» que no habrían imaginado jamás,
así fuera en sus sueños de mediatización
más desbocados. Luego deberían estarle
grandemente agradecidos.
 |
El
Doctor Pascal Kintz
en
el laboratorio ChemTox de Illkirch,
cerca de Estrasburgo. Con esta
máquina identificó
la naturaleza del arsénico
que se encuentra en la médula
de los cabellos de Napoleón:
arsénico mineral,
en exposición masiva,
mejor conocido bajo la apelación
popular de raticida
o « mata-ratas
».
Pulse
aquí para leer el dictamen
del Dr. Kintz.
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Creo poder
resumir el pensamiento del Sr. Lentz: los
científicos de renombre mundial
que se ocuparon de este asunto del envenenamiento
de Napoleón han, si escuchamos bien
al invitado del « Forum de l’Histoire
» de la cadena del mismo nombre, analizado
« polvos de la madre Celestina »,
Napoleón se alimentaba de «polvos
de la madre Celestina», y, hoy en
día, el Sr. Lentz le da la vuelta
a los platós de radio y de televisión
para vender su libro que trata, entre otras
cosas, de « polvos de la madre Celestina
».
¡Vaya que tienen virtudes, estos «
polvos de la madre Celestina »! Habré
de incluirlos en mi farmacopea. |
|
El
Prof. Robert
Wennig
De la Universidad del gran ducado
de Luxemburgo |
|
¡Y
qué gran momento cuando oímos
al invitado del « Foro » de
la Chaîne Histoire (7)
declarar con una condescendencia
magnífica que los «envenenistas»
son gentes que « no conocen nada
», y que, navegando en una suerte
de « cientismo », «
se ponen a hacer desarrollos »!
Simple
recordatorio que he hecho a menudo en
este sitio: los « envenenistas »
no dicen que, el 5 de mayo de 1821, el
desdichado Napoleón
murió directamente por la ingestión
del veneno, un detalle que los detractores
explotan con astucia. Dicen que, desde
su llegada a la isla maldita, fue víctima
– «a espaldas de su total
aprobación» (8),
¡según la fórmula
francesa bien conocida! – de un
envenenamiento con raticida.
El matiz no está falto de importancia.
Une observación:
extrañamente, el Sr. Thierry Lentz
no parece conocer ni a los toxicólogos
de Estrasburgo, ni al del gran ducado
del Luxemburgo (3).
O acaso, prefiere ignorarlos; es fácil
adivinar por qué.
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|
«
Fue hallado arsénico
mineral y por consiguiente estamos
en una pista totalmente criminal
» |
Dr.
Pascal Kintz
Presidente
(2005-2007)
de la Asociación Internacional
de Toxicólogos Forenses,
TIAFT.
Conferencia
del 2 de junio de 2005, en Illkirch-Graffenstaden.*
|
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|
| HAY
QUE IMPEDIR A LOS MENTIROSOS DESTRUIR
LA OBRA DE VERDAD HISTÓRICA
DE BEN WEIDER |
|
| «
Hoy en día no
se sabe si se halla
[el arsénico]
en los
cabellos o sobre
los cabellos » de
Napoleón.
« En el envenenamiento estamos
detrás de una suerte de cientismo
por gentes por cierto
que no conocen nada
».
Thierry Lentz, Director de la Fundación
Napoleón.
|
|
El
fallecimiento del presidente de la Sociedad Napoleónica
Internacional parece haber « fueteado »
a estos señores, y diríase que tienen
ahora la sensación embriagante de encarrilarse
en la última fase de su obsesión
quimérica de demolición, sin arriesgarse
a verse erigirse frente a ellos a ese adversario
formidable que era Ben.
Esto no es más que una impresión.
Permítaseme
una reflexión personal: ahora que la persona
de Napoleón es a menudo atacada, las más
veces de manera vil y llena de odio, ¿no
deberíamos todos echarnos la mano para
defender su memoria, y no pelearnos, unos para
demoler una tesis que, por razones obscuras, debe
ser desacreditada bajamente, y los otros para
defenderla y hacerla valer?
Pero no fuimos nosotros quienes desencadenamos
las hostilidades e iniciamos el sarcasmo.
Ben ha fallecido,
y somos muchos, conocidos o desconocidos, en desolarnos
por la muerte de este hombre de bien.
Como lo escribí en el elogio
que hice de él al momento de su fallecimiento,
con esta desaparición, Napoleón,
que se me perdone esta expresión familiar,
«perdió en grande», pues Ben,
combatiente sincero y desinteresado – qué
extraño vocablo, ¿no es cierto?
– de la causa de Napoleón, valía
todas las instancias napoleónicas del mundo.
Esta causa es también la mía.
Me comprometí con Ben a apoyarla lo mejor
que me fuera posible, y no es una censura cobarde
lo que me impedirá reaccionar todas las
veces que pueda para defender dos memorias que
me son caras: las de Napoleón, y la de
mi amigo Ben, quien era igualmente el mejor defensor
(sí, desgraciadamente, Napoleón
precisa ser defendido) y abogado del hombre al
que más admiraba en el mundo.
En el contexto hispánico, mi amigo Eduardo
Garzón-Sobrado lleva a cabo, él
también, un combate idéntico. Hay
que agradecérselo.
Por respeto por
la tarea inmensa realizada por Ben, tarea que
no tenemos el derecho de dejar ridiculizar –
lo cual es el caso con semejantes declaraciones
que no pueden quedar sin réplica –
a todos ustedes que vienen a este sitio, les pido:
tómense el tiempo de estudiar el expediente
« Envenenamiento
» – es apasionante – y den a
conocer esta tesis alrededor de ustedes.
De tal suerte, a pesar de la empresa de los Señores
Lentz y consortes en los medios de comunicación
(¡y vaya que sé algo de eso!), Ben
Weider, gracias a todos nosotros, podrá
continuar su obra.
Se lo debemos,
como se lo debemos a Napoleón.

*
Para nuestros amigos francófonos: ver en
este sitio la Conferencia
del doctor Pascal Kintz del 2 de junio de 2005
en Illkirch-Graffenstaden,
visible en línea (en francés) y
descargable en diversos formatos de audio y vídeo.
NOTAS:
1) El foro de la Historia, en la cadena francesa
TF1.
2) « Poudre de perlimpinpin », en
el original en francés.
3) Respectivamente los equipos del Dr. Pascal
Kintz, presidente de La Asociación Internacional
de Toxicólogos Forenses (TIAFT) y del Profesor
Robert Wennig, miembro del comité ejecutivo
de ésta última y responsable del
Laboratorio Nacional de Salud-Toxicología
de la Universidad de Luxemburgo.
4) « Hoy en día
no se sabe si se encuentra [arsénico]
dentro de los cabellos o sobre
los cabellos » de Napoléon, afirma
el Sr. Thierry Lentz, añadiendo que «
en el envenenamiento estamos detrás de
una suerte de cientismo por gente por
cierto que no sabe nada al respecto ».
5) « La muerte de
Napoleón ».
6) « 2 000 años de Historia ».
7) « Cadena Historia ».
8) La expresión francesa es « à
l’insu de son plein gré ».
Ver también
sobre el mismo tema en este sitio:
- Esas
verdades que molestan, por el Sr. Pascal
Cazottes.
Transmítanos
sus reacciones:
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