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Sociedad Napoleónica Internacional
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
UNA FABULOSA DONACIÓN NAPOLEÓNICA
El doctor Ben Weider sostiene el sombrero portado por el Emperador Napoleón durante la batalla de Borodino.

Por el General (2S)

MICHEL FRANCESCHI
General de cuatro estrellas
Comendador de la Legión de Honor

Consultor Militar Especial del Instituto Napoleónico México-Francia

Consejero Histórico Especial de la Sociedad Napoleónica Internacional

El General Michel Franceschi, Consultor Militar Especial del INMF.
El General Franceschi
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia
« Una de las decisiones emocionalmente difíciles en mi vida fue el separarme de esta colección napoleónica que tardé 50 años en constituir. El factor decisivo ha sido el aliento de mi mujer Huguette quien me empujó a compartir esta colección con el público en general. Pero en definitiva, nuestra común abnegación procede de una doble ambición: por una parte, dotar a nuestro país y a mi ciudad natal del mayor museo napoleónico de América; por otro lado, rendir el más sublime de los homenajes a Napoleón el Grande, ese gigante de la Historia de la humanidad. »
Ben Weider.

Un gesto de un extraordinario alcance simbólico acaba de producirse del otro lado del Atlántico. El doctor Ben Weider ha donado su incomparable colección napoleónica al Museo de Bellas Artes de Montreal, acordando su preferencia a su ciudad natal, en concurrencia con muchas otras. Una vasta sala le será reservada en exclusividad, destinada a convertirse en el « Musée Napoléon » - Museo Napoleón - más importante fuera de Francia por los esmeros solícitos de los directores Bernard Lamarre y Nathalie Bondil.

Ben Weider precisó más de cincuenta años e invirtió una fortuna colosal para constituir su colección, considerada como una de las más importantes del planeta, suscitando por doquier envidia y admiración. Muy variada, contiene, entre otros objetos rarísimos, estatuas en bronce y mármol, cuadros diversos y muy numerosos efectos personales de Napoleón I, entre los cuales el legendario sombrero portado durante la campaña de Rusia.
Notemos también mechones de cabellos que pasaron por las manos de Georges Sand y del mariscal Bertrand.

Admirador apasionado de Napoleón, el doctor Weider obra desde hace cuarenta años por la defensa y la promoción de la memoria calumniada del Emperador. Generoso mecenas, alienta por doquier los estudios y las publicaciones históricas sobre el periodo napoleónico. Para dicho efecto, fundó y aún preside la Sociedad Napoleónica Internacional (SNI), institución cultural con fines no lucrativos, abocada al conocimiento auténtico de la epopeya napoleónica. Presente en 43 países, la SNI irradia en el mundo entero por medio de su sitio Internet que es cada vez más consultado y recibe actualmente 250 000 visitantes al mes en 130 países. Se manifiesta igualmente a través de asociados en cantidad de celebraciones napoleónicas.

Ben Weider ha publicado numerosos libros sobre Napoleón I, entre los cuales « ¿Murió Napoleón envenenado? » (1), traducido e impreso en 44 lenguas, vendido en más de un millón de ejemplares. Hoy en día el punto de interrogación del título ya no es de recibo, al haber el autor aportado la prueba científica del envenenamiento del Emperador en Santa Helena. Escrito en simbiosis con su servidor, su última obra, « Napoléon défenseur immolé de la paix » (2), conoce actualmente un inmenso éxito en los Estados Unidos y en todos los países anglófonos bajo el título « The wars against Napoleon » (3); está igualmente en circulación en Rusia, en India, y saldrá pronto en China, en Corea y en España.

La entrega de Ben Weider a Napoleón, al deporte y a la salud, le ha hecho merecedor de cuatro doctorados honoris causa, y hasta donde sabemos, es el único canadiense en haber obtenido las cuatro prestigiosas condecoraciones que son: la Orden de Canadá, la Orden nacional de Quebec, el grado de Comendador de la Orden de San Juan y, no se puede más lógicamente merecida puesto que fundada por Napoleón, la cruz de la Legión de Honor, que recompensa por añadidura su contribución reconocida a la amistad franco-canadiense.

Por vocación, un museo es un conservatorio de eternidad. Al fundar el Museo Napoleón de Montreal, la fabulosa donación Weider va a hacerse reunir en la inmortalidad al héroe de leyenda y a aquel que le habrá dedicado su vida.

NOTAS

1) « Napoléon est-il mort empoisonné? »
2) « Napoleón, defensor inmolado de la paz » en su versión al castellano.
3) En esta importante obra, se aportan, documentan y analizan en detalle las pruebas formales de que el Emperador nunca declaró una guerra, contrariamente a la desinformación difundida por sus enemigos y en especial el gabinete inglés, promotor y munífico patrocinador de todas y cada una de las Coaliciones europeas que pusieron a Europa a sangre y fuego entre 1792 y 1815.

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