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UNA
FABULOSA DONACIÓN
NAPOLEÓNICA |
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| El
doctor Ben
Weider sostiene
el sombrero portado
por el Emperador Napoleón
durante la batalla
de Borodino. |
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Por
el General (2S) |
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MICHEL
FRANCESCHI
General
de cuatro estrellas
Comendador
de la Legión de Honor
Consultor Militar Especial del
Instituto Napoleónico México-Francia
Consejero Histórico
Especial de la Sociedad Napoleónica
Internacional |
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| El
General Franceschi |
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Traducción
del Instituto Napoleónico
México-Francia |
«
Una de las decisiones
emocionalmente difíciles
en mi vida fue el
separarme de esta
colección
napoleónica
que tardé
50 años en
constituir. El factor
decisivo ha sido
el aliento de mi
mujer Huguette quien
me empujó
a compartir esta
colección
con el público
en general. Pero
en definitiva, nuestra
común abnegación
procede de una doble
ambición:
por una parte, dotar
a nuestro país
y a mi ciudad natal
del mayor museo
napoleónico
de América;
por otro lado, rendir
el más sublime
de los homenajes
a Napoleón
el Grande, ese gigante
de la Historia de
la humanidad. » |
Ben
Weider. |
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Un
gesto de un extraordinario alcance simbólico
acaba de producirse del otro lado del
Atlántico. El doctor Ben Weider
ha donado su incomparable colección
napoleónica al Museo de Bellas
Artes de Montreal, acordando su preferencia
a su ciudad natal, en concurrencia con
muchas otras. Una vasta sala le será
reservada en exclusividad, destinada
a convertirse en el « Musée
Napoléon »
- Museo Napoleón - más
importante fuera de Francia por los
esmeros solícitos de los directores
Bernard Lamarre y Nathalie Bondil.
Ben
Weider precisó más de
cincuenta años e invirtió
una fortuna colosal para constituir
su colección, considerada como
una de las más importantes del
planeta, suscitando por doquier envidia
y admiración. Muy variada, contiene,
entre otros objetos rarísimos,
estatuas en bronce y mármol,
cuadros diversos y muy numerosos efectos
personales de Napoleón I, entre
los cuales el legendario sombrero portado
durante la campaña de Rusia.
Notemos también mechones de cabellos
que pasaron por las manos de Georges
Sand y del mariscal Bertrand.
Admirador
apasionado de Napoleón, el doctor
Weider obra desde hace cuarenta años
por la defensa y la promoción
de la memoria calumniada del Emperador.
Generoso mecenas, alienta por doquier
los estudios y las publicaciones históricas
sobre el periodo napoleónico.
Para dicho efecto, fundó y aún
preside la Sociedad
Napoleónica Internacional
(SNI), institución cultural con
fines no lucrativos, abocada al conocimiento
auténtico de la epopeya napoleónica.
Presente en 43 países, la SNI
irradia en el mundo entero por medio
de su sitio Internet que es cada vez
más consultado y recibe actualmente
250 000 visitantes al mes en 130 países.
Se manifiesta igualmente a través
de asociados en cantidad de celebraciones
napoleónicas.
Ben
Weider ha publicado numerosos libros
sobre Napoleón I, entre los cuales
« ¿Murió Napoleón
envenenado? » (1),
traducido e impreso en 44 lenguas, vendido
en más de un millón de
ejemplares. Hoy en día el punto
de interrogación del título
ya no es de recibo, al haber el autor
aportado la prueba científica
del envenenamiento
del Emperador en Santa
Helena. Escrito en simbiosis con
su servidor, su última obra,
« Napoléon
défenseur immolé de la
paix » (2),
conoce actualmente un inmenso éxito
en los Estados Unidos y en todos los
países anglófonos bajo
el título « The wars
against Napoleon » (3);
está igualmente en circulación
en Rusia, en India, y saldrá
pronto en China, en Corea y en España.
La
entrega de Ben Weider a Napoleón,
al deporte y a la salud, le ha hecho
merecedor de cuatro doctorados honoris
causa, y hasta donde sabemos, es el
único canadiense en haber obtenido
las cuatro prestigiosas condecoraciones
que son: la Orden
de Canadá, la Orden nacional
de Quebec, el grado de Comendador de
la Orden de San Juan y, no se puede
más lógicamente merecida
puesto que fundada por Napoleón,
la cruz de la Legión de Honor,
que recompensa por añadidura
su contribución reconocida a
la amistad franco-canadiense.
Por
vocación, un museo es un conservatorio
de eternidad. Al fundar el Museo
Napoleón de Montreal,
la fabulosa donación Weider va
a hacerse reunir en la inmortalidad
al héroe de leyenda y a aquel
que le habrá dedicado su vida.
NOTAS
1)
« Napoléon est-il mort
empoisonné? »
2) « Napoleón, defensor
inmolado de la paz » en su
versión al castellano.
3) En esta importante obra, se aportan,
documentan y analizan en detalle las
pruebas formales de que el Emperador
nunca declaró una guerra, contrariamente
a la desinformación difundida
por sus enemigos y en especial el gabinete
inglés, promotor y munífico
patrocinador de todas y cada una de
las Coaliciones
europeas que pusieron a Europa a
sangre y fuego entre 1792 y 1815.
Leer
también en este sitio: Inauguración
de las Galerías Napoleónicas
del Museo de Bellas Artes de Montreal