Introducción
por
Eduardo
Garzón-Sobrado
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Mapa
del Imperio de Francia y del Reino de Italia
en 1813 |
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Napoleón,
se caracterizó desde su más temprana edad por
sus grandes aptitudes en disciplinas como las matemáticas
y la geometría, lo cual le llevaría a la larga
a ser elegido en el Instituto de Francia en la sección
de Mecánica el 25 de diciembre de 1797, a los 28 años...
Gran amante de las ciencias exactas, el Emperador no podía
más que sentir una gran atracción hacia la geografía.
Es bien conocido el pasaje
del Memorial de Santa Elena en el cual el cronista
Las Cases – él mismo geógrafo de gran
prestigio (1) - nos muestra al exiliado soñando sobre
un mapamundi: «Él recorría la distribución
irregular de las tierras y de los mares: se detenía
sobre la gran meseta de Asia, pasaba a la extensión
del mar Pacífico, al estrechamiento del Atlántico,
me hacía preguntas sobre los vientos variables, los
vientos alisios, los monzones de la India [...] y encontraba
sobre el mapa, en los lugares mismos, las soluciones físicas
y especulativas que la ciencia da en este momento acerca de
estos objetos».
Sin embargo, en la prisión
de peñasco marino, mientras recorría las formas
sinuosas de los grabados y dibujos, Napoleón tan sólo
soñaba; la situación era muy diferente durante
su vida activa, durante su reino, cuando manifestó
un interés apasionado – y necesario naturalmente
- por los mapas.
A la cabeza de un Imperio « de 60 millones de conciencias
», atacado constantemente por las coaliciones sucesivas
tanto por mar como por tierra, obligado a concebir las más
prodigiosas maniobras, Napoleón dependía de
los mapas, de su importancia vital en materia militar, pero
también comercial y civil; evidentemente los millares
kilómetros de rutas, caminos y carreteras construidos
durante su reino no fueron trazados así como así.

El Emperador en Santa Elena,
midiendo las distancias en un mapa de Italia. Litografía
de Charlet.
Para este efecto, y siempre
preocupado por mejorar los conocimientos de la época
en materia de nivelación y de planimetría, de
trazado, localización y precisión, el Emperador
despachó múltiples misiones científicas
compuestas por geógrafos y cartógrafos a todos
los confines del Imperio, pero también a Persia, y
a Argelia, en donde Boutin (2), jefe de batallón del
cuerpo de ingenieros, redactó en noviembre de 1808
un importante Reconocimiento general de las villas, fuertes
y baterías de Argel… para servir al proyecto
de desembarco y establecimiento definitivo en ese país,
obra que comprendía quince mapas detallados (3).
Boutin viajará en 1811 al alto Egipto, lo cual de alguna
manera constituirá una suerte de pendiente con relación
a los trabajos efectuados años antes por los sabios
durante la histórica Expedición a ese país
(4).
Siguiendo el ejemplo de los
cónsules romanos, a quienes se les solicitaba proporcionar
informaciones referentes a la naturaleza y recursos de los
países en los que vivían, los prefectos en Francia
respondían a investigaciones en lo que concernía
a la situación económica, agropecuaria e industrial
de los departamentos en los que residían. De igual
forma, proveían al Emperador reportes detallados que
por decreto iban siempre acompañados por mapas. Dichos
expedientes eran publicados en las Estadísticas
Departamentales (5), cuyo modelo fue el de Dupin para
Deux-Sèvres. (6)
A pesar de esto, la cartografía
de la época puede parece desigual e incompleta a nuestros
ojos contemporáneos, acostumbrados a las maravillas
de las técnicas satelitales e informáticas modernas.
La importante obra de D’Alombert et Colin de 1805 (7)
sobre el tema no deja duda sobre esta realidad, y de hecho,
no obstante las notables mejoras llevadas a cabo en las artes
topográficas y de comunicación, no era raro
que mapas anticuados para la época siguieran
siendo empleados. Podemos citar el ejemplo tardío que
se sitúa durante la Campaña de Francia, en 1814,
en el que un testigo (8) cuenta haber visto al Emperador en
Arcis-sur-Aube con un mapa de Cassini en mano. (9)
Los mapas solían ser
realizados por diversos equipos individuales trabajando de
manera simultánea, lo cual por supuesto no deja de
conllevar problemas de elementales de ordenación y
estructura. Enseguida, el conjunto de mapas serán acopiados
y una recopilación será efectuada.
En muchos casos, es manifiesto que los cartógrafos
lograron hacer auténticos prodigios, pero que enseguida,
la calidad de dichas relaciones se haya visto reducida y hasta
dañada en función de las vicisitudes de la difusión.
El estudio de la cartografía
del periodo napoleónico constituye esencialmente la
rúbrica militar, es decir los mapas establecidos con
el fin de servir durante las campañas del Emperador
– y la cartografía civil, a saber específicamente
el mapa de Francia, el catastro, las rutas, puentes y caminos,
masas de cultura y el catastro napoleónico;
de igual forma, es de notar el gran Atlas Administrativo
(10) de Francia en 1812, en el cual toda la administración,
transportes, vida social y cultural están resumidos.
NOTAS
1) Emmanuel, conde de Las
Cases (1800-1854) publicó en Londres, en 1803, un célebre
Atlas Historique bajo el pseudónimo de «
Le Sage ».
2) Vincent-Yves Boutin (1772-1815). Oficial, jefe de batallón,
participó a diversas campañas y fungió
como agente de relaciones comerciales en Egipto y Arabia.
Tras una breve estancia en Líbano y en Siria, el coronel
Boutin murió masacrado en 1815 por la tribu de los
Hashishin en los montes Ansarie. Su buena amiga, Lady Hester
Stanhope, sobrina de William Pitt, se refirió a él
como alguien que « tenía toda la virtud de un
romano, los talentos y el honor de un francés ».
3) Reconnaissance générale des villes, forts
et batteries d'Alger… pour servir au projet de descente
et d'établissement définitif dans ce pays.
4) La expedición de Egipto (1798-1801), con Napoleón
a su mando hasta el 22 de agosto de 1799.
5) Statistiques départementales.
6) Claude Dupin, de 1800 a 1813, primer prefecto del departamento
de Deux-Sèvres, en el centro oeste de Francia.
7) La Campagne de 1805 en Allemagne por P.C. D’Alombert
y J. Colin. Excelente obra de la que existe una edición
moderna recientemente publicada, en cinco tomos. Ver nuestra
página bibliográfica especial sobre Austerlitz
2005.
8) 1814, la guerre racontée par les témoins.
(1814, la guerra contada por los testigos. Colectivo, dirigido
por Pierre Robin; ediciones Bernard Giovanangeli, junio 2004).
9) César François Cassini de Thury, llamado
Cassini III (Thury, 1714 — Paris, 1784). Astrónomo
cartógrafo. Creó el primer mapa moderno de Francia,
conocido como Carta de Cassini.
10) Atlas administratif.