« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.

Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
FANNY ESSLER
La amante del hijo de Napoleón

Por

Isis Wirth Armenteros
Consejera Especial del INMF para los Países Hispánicos
Representante oficial en Alemania y Suiza

La Sra. Isis Wirth Armenteros, Consejera Especial para los Países Hispánicos y Representante Oficial en Alemania y Suiza del Instituto Napoleónico México-Francia.
Isis Wirth

En el siglo XIX, la fascinación de los famosos por las bailarinas estaba motivada por la imagen de libertad. Uno de los amantes que se le atribuyen a Fanny Elssler es Napoleón II, hijo del emperador Napoleón.

A la austriaca y gran bailarina romántica, rival de María Taglioni, la « pagana » Fanny Elssler (1810-1884), según el célebre término usado por Théophile Gautier para contrastarla con su « cristiana » rival, se le atribuyen muchos amantes, casi siempre también célebres.
Era la época « romántica », y las bailarinas de éxito, como la bella Fanny – no se puede decir lo mismo de la Taglioni –, estaban aureoladas de un sex appeal extra que hoy llamarían « relaciones trofeo ». Esos vínculos que se establecen – y se rompen después, en la mayoría de los casos – entre las « celebrities ».

Sin embargo, en el siglo XIX, la fascinación de los « famosos » – que entonces eran « poderosos »: nobles, príncipes, reyes – por las bailarinas y por las actrices y cantantes, también estaba motivada porque las mujeres del teatro representaban en el imaginario erótico de entonces una suerte de libertad, vedada a las buenas burguesas o a las señoras nobles.

El clímax de tal « atracción fatal » acaso fue la relación entre Lola Montes – mejor caza partidos que bailarina – y Luis I de Baviera: el rey debió abdicar, por causa de su maîtresse, en 1848. Su nieto, Luis II, heredó la debilidad del abuelo por las gentes del teatro… pero en género masculino, sólo que Wagner, aunque lo usó, no le correspondió.

Uno de los amantes que se le atribuyen a Fanny Elssler es Napoleón II (1811-1832), el hijo del emperador Napoleón, con María Luisa de Habsburgo, hija del Kaiser Franz II. Napoleón II, rey de Roma (para su padre), duque de Reichstadt (para su abuelo materno), fue llevado en 1814 desde su natal París a Viena por su madre, y vivió hasta su muerte, posiblemente envenenado, con la anuencia del abuelo Franz. La madre prácticamente lo abandonó, y lo dejó casi recluido en el Castillo de Schönbrunn. Su padre, luego de Waterloo (1815), prisionero de los ingleses en Santa Helena, poco podía hacer por él. No obstante, aunque el pobre rey de Roma, el « Aguilucho » de Edmond Rostand, fue prisionero de su propia familia en Viena, un acontecimiento político en Francia (la revolución de 1830, que pedía que él volviera a Francia a gobernar) influyó en sus carceleros, lo cual dio a la postre como resultado su liaison con Fanny Elssler.

Fanny Elssler en el ballet “La lechera” (1831), año en que se presume transcurrió su relación con el hijo de Napoleón

En 1830, la Revolución de julio expulsó a los Borbones que gobernaban después de Waterloo, y subió al trono Luis Felipe de Orleáns, mucho más favorable a Napoleón. El nombre del Napoleón II fue aclamado en París; se pedía su retorno a Francia. Metternich, ministro de Exteriores de Franz, su « eminencia gris » (que si el rey de Roma fue envenenado fue su idea), se opuso a ello. Metternich favorecía a Luis Felipe, e invocó, además, que el duque de Reichstadt ya no era francés – lo cual desmintió años más tarde la publicación de su correspondencia – en sus sentimientos, sino que se había germanizado por completo.

Se armó una cábala diplomática al más alto nivel para bien « germanizar » al joven, y mejor atarlo a Viena, léase una mujer austriaca. La escogida fue la actriz (y de la casa real, el Hofburg, no es coincidencia) Thérèse Peche. Sin embargo, las inclinaciones espontáneas del muchacho recayeron – y puede que sorpresivamente para Metternich, quién sabe – en Fanny Elssler, sólo un año mayor que él.

Aquí no cesaron las intrigas. Pero el trágico príncipe murió en 1832, en circunstancias que todavía hoy pueden ser sospechosas. Puesto que, por aquello de no creer en las casualidades, falleció al alcanzar la mayoría de edad, o sea, cuando podía reclamar el trono de su padre. Y si bien, ciertamente padecía de una tisis galopante, un viejo diplomático sugería, con « pruebas », que fueron las « furiosas danzas de Elssler las que llevaron a la tumba al duque de Reichstadt ». Pero, hasta el final de su vida, la Elssler negó toda « amitié amoureuse »con el desdichado hijo de Napoleón.

S.M.I. Napoleón II, Rey de Roma, Duque de Reichstadt, fue prisionero de su propia familia en Viena hasta su muerte en 1832.


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