« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.

Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
JENA: ¿CENTRO O ALMA DEL MUNDO?
Foto cortesía del Sr. Jacques Le Coustumier.
Cartel oficial de la conmemoración del Bicentenario de Jena-Auerstaedt.
Por
Versión en castellano
Isis Wirth Armenteros
Consejera Especial del INMF para los Países Hispánicos
Representante oficial en Alemania y Suiza
Article en Français
La Sra. Isis Wirth Armenteros, Consejera Especial para los Países Hispánicos y Representante Oficial en Alemania y Suiza del Instituto Napoleónico México-Francia.
Isis Wirth

En ocasión este año del bicentenario de las gloriosas batallas de Jena y Auerstaedt, obtenidas respectivamente por el Emperador Napoleón I y el Mariscal Nicolás Davout sobre Prusia el 14 de octubre de 1806, correspondió esta vez a los alemanes reunir y desplegar a 1500 expertos en reconstitución histórica provenientes nada menos que de veinte naciones.
En un espectáculo vistoso y de gran calidad histórica y visual, la grandiosa batalla se llevó a cabo ante la presencia de miles de espectadores así como de S.A.I. el Príncipe Charles Napoleón, Presidente de Honor del Instituto Napoleónico México-Francia. Tan singular conmemoración, seguida de diversas ceremonias simbólicas de paz y de amistad, no dejó de ser transmitido en directo por la televisión alemana a través de la cadena MDR y relevada por varias más a lo largo de Europa.
Nuestra corresponsal y representante en Alemania, la Señora Isis Wirth Armenteros, estuvo presente en el evento y nos transmite en un comunicado especial para los lectores y amigos tanto hispánicos como francófonos del INMF una vibrante reseña desde el terreno de la acción. Todo el equipo del INMF y, estamos seguros de ello, nuestros lectores de todos los rincones del orbe, se lo agradecen calurosamente. EG-S.

Refiriéndose a la batalla de Jena, Arnaud Blin acotaba que había sido la batalla más definitoria y notable, entre todas las de similar importancia histórica en el decurso de la historia. Esta afirmación puede parecer arriesgada, pero si consideramos que en la época de la batalla un movimiento histórico y filosófico estaba a punto de nacer, la afirmación es más plausible.

¿No estimó Hegel, mucho antes que ciertos pensadores contemporáneos le retomasen la idea, que Jena era el « fin de la Historia »?

A día de hoy, no podemos precisar hasta qué punto el pensamiento de Hegel hizo a Jena más importante de lo que fue en realidad. Lo cierto es que la batalla fue para el filósofo la evidencia que necesitaba para culminar su « Fenomenología del espíritu », cuyo manuscrito terminó de escribir la víspera del combate.

« He visto al Emperador — esa alma del mundo — salir de la ciudad para pasar revista a sus tropas; es una sensación maravillosa ver un hombre como él que, concentrado aquí en un punto, a caballo, se extiende por el mundo y lo domina (...) »

Foto cortesía del Sr. Philippe Boesch.   Documento de la época.
Aspecto actual de la iglesia de Jena, y, a la derecha, un retrato del filósofo alemán Georg Wilhem Friedrich Hegel, quien radicaba en esa ciudad y presenció la llegada de las tropas francesas, el 13 de octubre de 1806.

Así se expresó Hegel en una carta a su amigo Niethammer, después de haber visto al Emperador, el 13 de octubre de 1806, en esa famosa víspera, y según el filósofo, con el manuscrito de la « Fenomenología... » bajo su brazo justo en ese instante.

Doscientos años después, estuvimos en el cruce de las calles Unterlavehgasse y Unterm Markt, en Jena, en el mismo lugar donde Hegel, fascinado, vio al Emperador como un nuevo Cristo.

Como fue el caso de la anterior celebración de Austerlitz, nuestro peregrinaje fue el de Les Vosges Napoléonnienes. Esta asociación conserva con ardor la memoria del Emperador más allá del tiempo. Y garantizando (como también ha sido anteriormente en conmemoraciones semejantes) la organización y el éxito del viaje, estuvo la agencia Est-capade, unida por lazos estrechos y afectivos a Les Vosges... que merita asimismo todos nuestros elogios.

La batalla... ¡Aquí estamos doscientos años después! En Austerlitz, la reconstitución contó con 3 000 participantes. Esta vez, tal número se redujo en más de la mitad. ¿Un handicap para el correcto despliegue de la reconstitución?, hubiesen podido pensar quienes no estuvieron allí. ¡En lo absoluto! En Jena, la acción ganó en claridad y también en belleza.

Foto cortesía del Sr. Philippe Boesch. Foto cortesía del Sr. Philippe Boesch.
Dos escenas de la reconstitución:caballería, infantería y artillería presentes en esta memorable ocasión.

 

Viajemos en el tiempo. El 9 de agosto, Prusia, Rusia, Suecia, Sajonia e Inglaterra habían constituido la cuarta coalición y movilizaron sus tropas. El 4 de octubre, Napoleón recibe un ultimátum que lo conmina a retirarse de la ribera derecha del Rin, antes del 8 de octubre.

El ejército prusiano se dividió en tres grupos: el primero bajo el mando de Carlos-Guillermo Ferdinando, duque de Brunswick (70 000 hombres); quien morirá más tarde en Auerstedt; el segundo, bajo el príncipe de Hohenlohe (50 000 hombres); y el tercero, bajo Rüchel y Blücher (30 000 hombres).

La Grande Armada marcha hacia Alemania. El mariscal Lannes, comandando la vanguardia, rechaza un cuerpo prusiano en Saafeld, el 10 de octubre. Aquí morirá el príncipe Luis-Ferdinando de Prusia, sobrino del gran Federico.

El 11 y el 12 de octubre, el ejército prusiano se concentra entre Jena y Weimar. Un día más tarde, este ejército encabezado por el rey, Luisa — la reina belicosa — y Brunswick, abandona Jena. Lannes, luego de ocupar la ciudad, asciende a la colina de Landgrafenberg. El Emperador se presenta con la Guardia Imperial aquí, y encuentra que el general al frente de la artillería así como varios oficiales habían partido, sin duda para cenar en Jena. Napoleón fue presa de la cólera, pero rápidamente retomó la calma y volvió a ser el capitán de artillería del sitio de Tolón. Bajo sus órdenes, se hicieron durante casi toda la noche del 13 al 14 de octubre (víspera de la doble batalla de Jena-Auerstedt) rampas para la artillería en los escarpados flancos de la montaña. Con un farol en la mano, él mismo dirigió la faena.

Foto cortesía del Sr. Jacques Le Coustumier. Foto cortesía del Sr. Jacques Le Coustumier.
A la izquierda, la reconstitución de un vivaque imperial. A la derecha, la Sra Isis Wirth posa junto al pabellón imperial durante la Ceremonia por la paz, en Vierzehnheiligen.

 

El ejército de Brunswick está en Auerstedt; Hohenlohe, entre Capellendorf y Landgrafenberg. Rüchel se aproxima a Weimar. De la parte francesa, Augereau está a la izquierda de Lannes; Soult, al norte de Jena. Ney comienza a llegar al sitio. Davout está en Nambourg.

A las seis de la mañana del 14 de octubre, Napoleón ordena el ataque. Partiendo de Landgrafenberg, Lannes aprovecha una niebla semejante a la de Austerlitz para atacar a Tauenzien, quien le cede el terreno.

Napoleón espera que Soult y Augereau arriben a la altura de Lannes. Ney pasa, sin percibirse de ello, entre Lannes y Augereau, y ataca sin haber recibido instrucciones el villorrio de Vierzehnheiligen, donde las fuerzas prusianas son superiores. Pero Lannes llega en su auxilio, y ambos logran tomar el villorrio.

Rüchel no puede arribar en tiempo. Cuando al fin lo hace, es rodeado por los cuerpos de Soult, Lannes y Augereau. La resistencia prusiana se detiene. Lo que resta del ejército de Hohenlohe se fuga desesperadamente hacia Erfurt.

Davout, con sólo 27 000 hombres, vence en Auerstedt a los 60 000 soldados de Brunswick. Napoléon había creído, equivocadamente, que todo el ejército prusiano estaba en Jena. Davout recibió la orden del Emperador de arrojarse sobre la retaguardia del mismo, y en realidad se encontró frente al ejército principal. Bernadotte se había negado a unirse a Davout y permanecerá inactivo. Quien más tarde será el duque de Auerstedt marcha sobre Apolda en tanto Gudin enfrenta al cuerpo de Brunswick cerca de Auerstedt. Cuando la izquierda francesa parecía ceder, Morand arriba en línea. La muerte de Brunswick deja al rey de Prusia a la cabeza de las operaciones. Davout pasa a la ofensiva, en tanto el rey de Prusia impide a Blücher embestir contra el enemigo y da la orden de retirada. Mientras Davout continúa la ofensiva, ya los dos ejércitos prusianos están obligados a abandonar el terreno para reunirse en su huída.

Foto cortesía del Sr. Jean-Yves Labadie. Foto cortesía del Sr. Jean-Yves Labadie.
Dos escenas de la Ceremonia por la paz en Vierzehnheiligen. A la izquierda , depósito de arreglos florales al pie del monumento a los caídos en el campo de honor.

 

La desmoralización de los prusianos que creían todavía poseer el ejército del gran Federico fue tal que Hohenlohe no pudo organizar una retirada eficaz. Entre las historias que se cuentan, una atribuye al solo esfuerzo de tres húsares franceses la captura de todo un escuadrón prusiano...

Los derrotados en Auerstedt se confunden con los derrotados en Jena. Entre los jóvenes oficiales, uno llamado Clausewitz dijo: « No se podía decir dónde estaban los respectivos cuerpos de Hohenlohe y Rüchel ».

La persecución de los restos del ejército prusiano, contrariamente a lo sucedido en Austerlitz, será encarnizada. Esa cabalgata fantástica de Murat culminará, con Lasalle, unos quince días después, en Stettin.

En la historia de Prusia, no ha habido un descalabro militar de la envergadura de Jena. No obstante, esto fue paradójicamente conmemorado por los alemanes actuales y por el estado de Turingia. A tal punto que se hubiese pensado que festejaban una victoria. Es acaso pertinente señalar que el consejero de la Embajada francesa en Berlín expresó que habían considerado que no era útil el conmemorar tales victorias en la propia tierra alemana. Pero los alemanes, por ellos mismos, decidieron de otra manera…

Incluso en Jena fuimos testigos del entusiasmo de sus habitantes. Aquí, la reconstitución no fue el único acontecimiento, sino que otras actividades diversas en relación con el bicentenario tuvieron lugar. Desde el punto de vista de la organización prevista por las autoridades locales, fuimos colmados de favores. Hasta oímos algunas voces de Jena cantar la Marsellesa.

Foto cortesía del Sr. Pascal Bureau. Foto cortesía del Sr. Pascal Bureau.
Como cuando la conmemoración de Austerlitz en 2005, el actor estadounidense Mark Schneider representó con brío al Emperador Napoleón durante la reconstitución de la batalla de Jena.

 

Como fue el caso en Austerlitz el año pasado, el estadounidense Mark Schneider encarnó esta vez en Jena al Emperador. Nacido en 1969, Schneider tiene la misma edad que Napoléon hace doscientos años. El parecido físico de Schneider con el Emperador no hubiese sido suficiente sin los rasgos de la personalidad, muy convincentes, que Schneider asimismo acusa.

De este modo, Napoleón- Schneider otorga a la reconstitución un profundo sentido de autenticidad. Ello no quiere decir que todos los otros creadores de la batalla no merezcan el mismo calificativo: son también los autores de esta comunión espiritual en la que se participa.

La emoción que se despierta, tan viva como doscientos años atrás, es la razón de ser de estos acontecimientos. Que el bicentenario de Jena haya sido celebrado impecablemente, sin apremio alguno, en la propia tierra de los vencidos es un signo positivo de la visión de los hombres y de su historia.

De la otra parte, es también admirable que la asociación local « Jena 1806 » haya podido evitar la degradación del campo de batalla y que con escasos recursos haya podido instalar 17 estelas conmemorativas en 10 años, entre 1986 y 1997; o sea, incluso antes de la Caída del Muro.

Acaso los asociados de « Jena 1806 » comparten hoy la sensación percibida por Hegel, a la sazón profesor de la Universidad de Jena, cuando aprehendió y magnificó el « espíritu absoluto » del Emperador la víspera de la derrota prusiana.

Esa « alma del mundo » hegeliana se extendió de nuevo para habitar en cada uno de nosotros el día de la conmemoración.

¡Viva el Emperador!

Foto cortesía del Sr. Philippe Boesch.
Despedida del Emperador en Jena: ¡Hasta el año próximo en las planicies heladas de Rusia para el bicentenario de Eylau!