
NAPOLEÓN, EL FUNDADOR DE BAVIERA
Por: Isis Wirth
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| Maximiliano
José I, rey de Baviera |
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Entre
el 30 de marzo y el 13 de agosto de este año, los transeúntes
de una de las más concurridas estaciones del metro de Munich,
la de Odeonplatz, se encontraban con una gran vitrina que mostraba
una reproducción del « Napoleón cruzando los
Alpes », de David, y al pie de la misma, la silla de un
trono, rojo, el del reino de Baviera. La mise en scène,
destinada a anunciar la exposición « 1806: una
corona para Baviera. 200º aniversario del reino bávaro
» que tenía lugar en la cercana Residenz (el otrora palacio
real), recordaba que el reino de Baviera se debía a Napoleón.
En realidad, la exposición
fue planificada para cerrarse el 30 de julio, pero
fue tal la asistencia del público, que alcanzó
cifras récords, que se extendió hasta
el 13 de agosto. Respuesta interesada de los bávaros
— entre otros visitantes — por su historia.
Tanto más notoria porque la exposición,
sin prejuicios ni mixtificaciones, presenta claramente
lo que los bávaros le deben a Napoleón.
No sólo esa corona, sino la ampliación
de su territorio entonces. Hoy día, el «
Land » de Baviera mantiene esas mismas fronteras,
y es el más grande de Alemania.
Sin, ¡desde luego!, ser una
exposición dedicada a Napoleón, el emperador
y su período son omnipresentes. Y en un ejemplar
ejercicio de veracidad, los curadores no lo evitaron.
Al contrario, hasta lo ensalzaron, como en esa sala
dedicada a la « plenitud del imperio napoleónico
», lo que para los bávaros correspondió
a cuándo sus lazos con Napoleón parecían
eternos. Para enfatizar esto visualmente, hicieron
un imponente círculo en medio de la sala con
12 águilas Napoleónicas. Alrededor de
éstas, el cuadro « Napoléon
en costume du Sacre » (1), de Gérard,
en préstamo del castillo de Arenenberg, en
Suiza. Y un libro: la « Edition originale
et seule officielle du Code civil de Français,
Paris, 1804 » (2), que la nota identificativa
anunció como es más conocido, o sea,
el Código Napoleón.
La manera en que subrayan al libro
no es gratuita, porque la exposición reconoce
sin tapujos, ya desde la entrada, que « hasta
el día de hoy, el Estado libre de Baviera está
marcado por las estructuras que fueron creadas por
el rey Max Joseph I y su ministro, el barón
de Montgelas, bajo la influencia de las ideas francesas
durante las primeras décadas del siglo XIX
».
« Ideas francesas » quiere
decir la impronta de Napoleón.
Fue el rey Max Joseph I, el « rey ciudadano
», el primer monarca de Baviera, a quien Napoleón
puso en el trono. El barón de Montgelas (1759-1838),
un decidido partidario del Emperador, implementó
lo que los bávaros denominaron « Revolución
desde arriba ». Modernizó y liberalizó
a Baviera en todos los sentidos. Que esa herencia
Napoleónica, de la mano del eminente Montgelas,
todavía hoy conforme las estructuras de Baviera,
como señalaba la exposición, se reconoce
— indirectamente — en la ciudad de Munich
por medio de una gigantesca estatua de Montgelas.
El reino de Baviera fue proclamado
el 1º de enero de 1806. Recordemos que en 1805
los austriacos ocuparon Baviera. El futuro rey Max
Joseph I, que entonces sólo era Elector, humillado
por las tropas de los Habsburgos que lo rodearon incluso
en su castillo campestre de Nymphenburg, se decidió
definitivamente por Napoleón.
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Fragmento
del cuadro, conservado en la Residenz de Munich, que recoge
la alianza familiar entre Napoleón y la monarquía
bávara. Se trató de la unión civil
entre la princesa Auguste Amalie, hija de Max Joseph I,
y Eugenio de Beauharnais, efectuada el 13 de enero de
1806 en el Salón Verde de la Residenz.
Auguste Amalie y Eugenio se observan en el extremo izquierdo.
Napoleón, Josefina y Murat asistieron a la ceremonia
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| El
barón de Montgelas (1759-1838) |
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| La
corona del reino de Baviera (3) |
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Fragmento
del cuadro, mostrado en la exposición,
que recoge la entrada de Napoleón a Munich,
el 24 de octubre de 1805. Pintado por Taunay,
se conserva en el castillo de Versalles. (5) |
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La victoria del emperador
en Ulm, el 20 de octubre de 1805, lo confirmó
en su decisión, y más aún, lo
liberó, como a los bávaros. Las tropas
francesas entraron a Munich el 24 de octubre en tanto
liberadores.
Después, vino Austerlitz.
(Por cierto, la exposición muestra el diseño
que Napoleón le hizo al hijo adolescente de
Max Joseph, más tarde el rey Ludwig I, para
explicarle la estrategia que había empleado
en la « batalla de los tres emperadores »).
En el Tratado de Brno, el 10 de diciembre de 1805,
Napoleón le prometió la corona al Elector
Max Joseph.
Ni Montgelas ni Napoleón
(pese a que el Emperador se encontraba en Munich)
asistieron a la proclamación del reino. Ni
siquiera en ésta se menciona a Napoleón,
aun si la misma se « debía a su gracia
». Son las palabras recogidas en la exposición.
Una prueba de la magnanimidad y la nobleza de Napoleón,
y también, de su sabiduría política.
La exposición
tampoco tuvo recato en presentar ejemplos del fervor
napoleónico provenientes del pueblo bávaro;
o sea, nada oficial o esa « Revolution von oben
» (4). Reproducen una « Oda a Napoleón
», del cantor popular J.I.Chr. Rheinwald (1763-1811),
donde se bendice al Emperador como a quién
rompió « las cadenas de la esclavitud
». Decía: « ¡Ese hombre!,
el primero; sólo con mencionar su nombre mi
corazón completamente vibra ».
Luego de las campañas
difamatorias de Napoleón en Francia, y la no-conmemoración
de Austerlitz, los bávaros, a su manera con
esta exposición — que, repito, no es
« napoleofilica » sino tan sólo
consecuente con la historia — han demostrado
que aún hay decencia y amor a la verdad en
este mundo.
Isis Wirth.
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Notas:
1) « Napoleón en traje
de coronación ».
2) Edición original y única oficial del Código
civil de los franceses, París, 1804.
3) Signo mismo del poder del rey, vemos en esta fotografía
la corona de Baviera reposando sobre unos cojines de presentación,
especialmente fabricados para ella en marzo de 1807 y que estaban
acompañados por las insignias del trono. Este bello objeto,
obra del célebre orfebre francés Biennais, viajó
a Munich desde París. Extraviados por largo tiempo, los cojines
fueron redescubiertos en 1976.
4) Revolución « desde arriba ».
5) Algunos días después de la victoria del ejército
francés ante los austriacos en la región de Ulm, Napoleón
hace su entrada triunfal en la capital bávara liberada, vitoreado
por la jubilosa población local.
Nicolas Antoine Taunay, artista parisino, plasmó el momento
en esta hermosa pintura representando al Emperador montando un caballo
romántico de dramática postura. En realidad, Napoleón
entró a Munich en una carroza.
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