Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
¡Apoye al INMF!  - Soutenez l'INMF!
« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
IMAGERIE D’ÉPINAL
   
Apoteosis de Napoleón
Sesostris, Alejandro Magno, César, Gengis Khan, el Gran Federico bajan sus laureles ante Napoleón el Grande: « ha conquistado el nombre del mayor de los capitanes ».

Por el Profesor

Valeriano Bozal Fernández
Catedrático de Historia del Arte de la
Universidad Complutense de Madrid.

Valeriano Bozal F.

Las producciones de Imagerie d’Epinal poseen una fuerte personalidad y se distinguen con claridad del resto de las estampas populares editadas en Francia, aunque su proximidad con los pliegos y las manifestaciones culturales más populares es evidente. Epinal es el nombre de una villa francesa fundada en el siglo X al pie de los primeros contrafuertes de la cadena montañosa de los Vosgos.

El nombre de la villa se aplica a los impresos que en ella se editan. Los primeros, a comienzos del siglo XVII, por obra del impresor Pierre Houïon; los más conocidos, en los siglos XVIII y XIX. En Epinal se desarrolla en el Siglo de las Luces una célebre dinastía de impresores, la de los Didier, fundada por Pierre Didier, que se estableció en la villa en 1728, pero es de fecha algo más tardía la que aquí más nos interesa: la que funda Jean-Charles Pellerin (1756-1836). Ahora bien, entre Didier y Pellerin hay una diferencia que no puede ser ignorada: mientras que los Didier constituyen una verdadera dinastía de artistas impresores, Pellerin crea un negocio, una empresa, algunos de sus pliegos llevan una indicación precisa, de la fabrique de Pellerin.

Pellerin cuenta con el trabajo de obreros cualificados para la realización de las imágenes que publica. Antoine Réveillé (1788-1870), François Georgin (1801-1863), maestro y discípulo, son los dos nombres más conocidos, autor el primero ante todo de estampas religiosas, de muy variada temática el segundo.

Batalla de las Pirámides
Colección privada de Alfonso Reyes, Capilla Alfonsina, Ciudad de México.

 

¡Sire, esta mortaja bien vale la cruz!
Típica escena de una anécdota real y gloriosa representada en las innumerables imágenes de Épinal: En la batalla de Ulm, el Emperador, al recorrer la línea del frente durante una terrible carga, se topa entre las humaredas con un granadero malherido que yace moribundo en el suelo; el valiente todavía gritaba: «¡Adelante, adelante!». Napoleón se acerca a él y, lanzándole su redingote gris, le dice: «Toma, y trata de traérmelo, a cambio te daré la Cruz que acabas de ganar ». Pero sabiéndose mortalmente herido, el granadero responde al Emperador: « ¡Majestad, la mortaja que acabo de recibir bien vale la Cruz! » y enseguida expiró, envuelto en la gabardina imperial. Tras el combate, el Emperador mandó buscar al granadero, que era un soldado veterano del ejército de Egipto, y enseguida ordenó que fuese inhumado con su redingote.

Aunque los impresos fabricados por Pellerin mantienen constantes muchas de sus características - tal como es habitual en el grabado popular -, en su seno se producen transformaciones importantes que suelen estar ligadas a las vicisitudes por las que atraviesa la empresa. En 1822 Jean-Charles Pellerin cede el negocio a Nicolas Pellerin y a Germain Vadet, su hijo y su yerno. Estos contratan en 1852 a un dibujante litógrafo que introduce grandes cambios: Jules Chaste (1826-1903). Además, trabajan para ellos otros grabadores y dibujantes: Jean-Baptiste Thiébaut, Jean-Baptiste Vançon, Charles Pinot, etc.
Los cambios en las imágenes son patentes, pero los dibujantes y grabadores no abandonan nunca el estilo original. En ocasiones parece que nos encontremos ante una tosquedad forzada, como si dibujante y grabador pudieran hacer imágenes más convencionalmente naturalistas y académicas pero se resistieran a esta tentación. La estampa que representa la Batalla de Waterloo realizada por Georgin es un buen ejemplo de esta actitud: el artista mantiene los rasgos propios de los pliegos con soldados y uniformes, cuando es evidente - a juzgar tanto por la composición como por la disposición y articulación de las figuras - que podía haber sido más hábil.

En 1854 el hijo de Nicolas Pellerin, Charles y el yerno de Germain Vadet, Letoumeur-Dubreuil se hacen dueños de la empresa e introducen un procedimiento industrial. Con ellos termina una época de Pellerin: la litografía sustituye definitivamente al grabado en madera, adquieren una prensa cilíndrica (1859), una prensa que permite imprimir cuatro imágenes simultáneamente (1872), instalan un taller de cromolitografía (1882). A partir de 1860 competía con Pellerin una nueva fábrica: la que había fundado Charles Pinot (1817-1874), que había trabajado para Pellerin desde 1847. Sin embargo, la competencia se saldó a la larga con un fracaso, pues el negocio de Pinot fue adquirido en 1888 por sus antiguos patronos.

Pinot se llevó consigo a algunos de los dibujante s y grabadores de Pellerin, entre ellos François Georgin, pero también contrató a otros nuevos, como Eugène Ensfelder (1836-1876), algunos de cuyos dibujos aparecieron reproducidos en L’lllustration. En cualquier caso, cuando Pellerin adquirió el negocio que había sido de Pinot, todas las imágenes se editaron de nuevo con la mención Pellerin. Ello indica que, por encima de las diferencias, un estilo común dominó ambas producciones.

Tumba de Napoleón

La actividad de Pellerin continuó a lo largo del presente siglo, prácticamente hasta la Primera Guerra Mundial. En 1887 se hicieron cargo de la empresa Georges Pellerin y Paul Payonne, el hijo y el yema de Charles, respectivamente. Diez años después se construyeron nuevas y espaciosas naves y almacenes, y un catálogo de 1904 ofrecía, entre otras, cuatrocientas imágenes impresas a partir de maderas antiguas, cuatrocientas litografías y más de cuatro mil quinientas imágenes sobre los asuntos más diversos: canciones, retratos, batallas, pliegos con soldados, aleluyas, juegos, etc. Algún historiador ha dicho, quizá con exageración, que Pellerin inundó Europa con sus imágenes. Lo cierto es que su producción está entre las más importantes de las que conocemos. Todavía después de 1954 continuaban imprimiéndose imágenes de Pellerin, bien es verdad que ahora habían perdido el carácter popular que poseyeron inicialmente: pliegos, aleluyas y estampas eran ahora objeto del gusto culto por lo popular, un fenómeno que escapa a los límites de este texto.