El
campesino y el buonero
« Mi Emperador – dice el soldado
labrador – puesto que no pudimos morir
juntos en el campo de batalla, ven a mi choza humilde;
en ella viviremos juntos para no separarnos nunca
» – y pagó generosamente la estatuilla
de Napoleón al pequeño vendedor ambulante.
Imagen popular de la época.