In Memorial Ben Weider (1923-2008).
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Sociedad Napoleónica Internacional
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
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EL ENVENENAMIENTO DE NAPOLEÓN
EXPEDIENTE ESPECIAL
"De qué murió Napoleón", "Cómo murió Napoleón", "Dónde murió Napoleón", "Asesinato de Napoleón"
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"La Última Fase", por James Sant, hacia 1900.
« Vuestra enfermedad era conocida, la mía no lo es. Sucumbo ».
Napoleón a Madama Bertrand, Longwood House, primero de mayo de 1821.
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PRESENTACIÓN GENERAL

Por el Señor

Jean-Claude Damamme
Consejero Histórico Especial del Instituto Napoleónico México-Francia
Representante en Francia de la Sociedad Napoleónica Internacional

El Sr. Jean-Claude Damamme, Miembro de Honor del Comité Histórico del Instituto Napoleónico México-Francia.
Sr. Damamme
Instituto Napoleónico México-Francia ©
Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.

OTRA SORPRENDENTE ESPECIFICIDAD FRANCESA

LA TESIS DEL ENVENENAMIENTO DE NAPOLEÓN
BAJO LA LEY DEL SILENCIO

« Muero prematuramente, asesinado por la oligarquía inglesa y su sicario ». Napoleón.

El 5 de mayo de 1821, el Emperador Napoleón I moría en la isla de Santa Helena donde lo había deportado el gobierno inglés al que se había confiado, pues, y es triste constatarlo y escribirlo, aquel hombre de inteligencia supra-humana, creyendo en el honor de la corona británica, pensaba que sería asignado a residencia en tierras de su más implacable –y de su más despreciable– enemigo: Inglaterra.
Desde esa fecha, la causa oficial (supuesta) de la muerte: un cáncer del estómago, no había sido nunca puesta en duda.

En los años 60, al leer las Memorias, recientemente publicadas, de un compañero de deportación del Emperador, su primer valet de cámara, Luis Marchand, Sten Forshufvud, un estomatólogo sueco quien había realizado estudios de toxicología en Francia, se percató de que algunos de los síntomas descritos con toda inocencia por el sirviente podían dar a pensar en una intoxicación al arsénico.

Tras varias dificultades, logró procurarse, a través de un historiador francés muy reputado en aquella época, un cabello (perfectamente identificado) de Napoleón, y lo hizo analizar en la universidad de Glasgow, en donde un científico, el profesor Hamilton Smith, acababa de afinar un método que permitía revelar de manera infalible la presencia de arsénico.
Al revelarse el análisis positivo –había claramente arsénico en ese cabello de Napoleón– el « detective-historiador » aficionado sueco, empeñado en proseguir con su indagación, buscó procurarse más cabellos. Sin embargo, a partir de ese momento, en Francia, todas las puertas se cerraron ante él.

Fue del extranjero: Suiza, Australia, Estados Unidos, de donde llegó la ayuda, pues el artículo que Forshufvud había publicado en una revista científica anglosajona, Nature, no había pasado desapercibida.
Todos los análisis a los que procederá el profesor Hamilton Smith desembocarán en el mismo resultado: el arsénico estaba bien presente – y en grandes cantidades – en los cabellos de Napoleón.

Lejos de Suecia, en Montreal, un hombre de negocios internacional, el canadiense Ben Weider, gran admirador de Napoleón, tenía él también algunas dudas acerca de las causas reales de la muerte del soberano más célebre de la historia de Francia –y para el autor de estas líneas– del mundo.
En 1963, sobrevino el encuentro decisivo: los dos hombres decidieron trabajar juntos para establecer los medios propios para hacer progresar las investigaciones y apuntalar esta tesis. Ninguno de ellos se imaginaba que el camino sería tan largo, tan lleno de escollos, de desprecio y de irrisión.

En 1974, Ben Weider tomó definitivamente el relevo.

Omito los detalles de su diligencia, que encontrarán ustedes en el sitio oficial del Instituto Napoleónico México-Francia para llegar al año 1995.

Colección del museo de Malmaison.
Hoja del día...
... viniendo de la isla Santa Helena, que anuncia el envenenamiento de Napoléon, su muerte y su entierro...
 

Algunos cabellos confiados por Ben Weider al servicio de Química-Toxicología del FBI confirmaron en todos los puntos las conclusiones de los análisis del científico de la universidad de Glasgow, revelando ellos también, fuertes concentraciones en arsénico.

Sobre todo, no vayan a creer que los historiadores Napoleónicos franceses se interesaron en esta nueva tesis que les brindaba materia a reflexión.

Como habían tirado, con una descortesía que daba en la grosería, « con bolas al rojo » contra las investigaciones iniciadas por el sueco, se ensañaron, y con la mismo encarnizamiento, a su nuevo blanco: Ben Weider, de quien un historiador Napoleónico bien conocido, con el apoyo de los medios franceses, que dedicarán siempre la mayor parte de sus esfuerzos a las hipótesis más mafufas, ridiculizará a la « nueva serpiente marina » del « fabricante canadiense de artículos de deporte ».
Nada vale en efecto una buena dosis de irrisión para arruinar la credibilidad de una tesis y, de paso, la de quien la apoya.

Como los resultados obtenidos por el FBI, presentados oficialmente en París, en el Senado, el 4 de mayo de 2000, no habían logrado, si no a ganarse la adhesión de los historiadores franceses, al menos a convencerlos a entablar una discusión sobre una tesis que comenzaba a reposar sobre bases científicas serias, Ben Weider decidió confiar cinco mechones de cabellos (perfectamente identificados igualmente) del augusto desaparecido a un laboratorio francés, líder reconocido en el ámbito de los análisis toxicológicos de los cabellos.

No entro tampoco en los detalles científicos que encontrarán en este sitio, pero creo útil precisar que, como acaecido previamente, los análisis, realizados por el Doctor Pascal Kintz, entonces presidente de la Sociedad Francesa de Toxicología Analítica (Société française de toxicologie analytique), llegaron a las mismas conclusiones que todas las precedentes… y que recibieron de parte de los historiadores Napoleónicos franceses el mismo acogimiento despreciativo y deshonestamente dubitativo.
Brevemente resumida, su posición era, y es aún: no se trata más que de una mala novela policíaca.

La ofensiva contra la « mala novela policíaca » tomó una dimensión suplementaria en noviembre de 2002 con la publicación de un artículo en una revista de vulgarización científica francesa: Science & Vie.

Dicha revista había hecho proceder –por parte de un laboratorio oficial del Estado francés, el de la Prefectura de Policía de París– a unos análisis cuyos resultados, extrañamente, fueron… contrarios a los obtenidos en todos los otros: el arsénico no estaba en sino sobre los cabellos de Napoleón. Sobrentendido, todo este asunto de envenenamiento no era más que viento. Pero esas conclusiones, que, igual de extraño, recibieron los honores de la prensa, no eran nada menos que una puesta en duda de los trabajos precedentes establecidos por los demás científicos.

En colaboración con la universidad del gran ducado de Luxemburgo, el doctor Kintz procedió entonces a una nueva serie de análisis, con el fin, esta vez, de ir a « explorar » en el interior de los cabellos de Napoleón.
¿Y qué descubrió?
Que el interior de los cabellos, su « médula espinal » de alguna manera, estaba impregnada de arsénico (las imágenes son visibles en las páginas de este sitio), lo que refutaba definitivamente lo que bien hay que llamar púdicamente los análisis « de complacencia » comanditados por la revista nombrada más arriba.

Como, en varias ocasiones, los historiadores Napoleónicos franceses habían sostenido que el arsénico hallado en los cabellos de Napoleón podían tener su origen en el humo de la estufa o en las emanaciones del papel tapiz –sin interrogarse acerca del hecho de que Napoleón haya podido ser la única víctima de éstos– el doctor Kintz, para entonces Presidente de la Asociación Internacional de Toxicólogos Forenses (TIAFT), redujo nuevamente a nada esas suputaciones de mala fe por medio de una nueva serie de análisis, identificando esta vez la naturaleza del tóxico: Arsénico mineral, el más tóxico conocido, llamado comunmente raticida o « mata-ratas ». Estos estudios son también visibles en este sitio.
En los documentos propuestos, podrán también oír las palabras de un historiador, antiguo director de investigaciones en el prestigioso Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS de Francia), quien les explicará cómo, después de haber osado decir que la tesis del envenenamiento « valía más que el desprecio », vio los micrófonos cerrarse definitivamente frente a él, a pesar de una treintena de años de buenos y leales servicios al servicio de la historia napoleónica.
Un comportamiento digno de los « grandes días » de la época estaliniana. ¡Menos el gulag!
Este documento, por él mismo, resume perfectamente la cuestión: a pesar de su realidad científica, esta tesis está prohibida en Francia.

Y he aquí esta extraña « excepción » francesa anunciada en el título: después de haberse « auto-adjudicado » a Napoleón y el Primer Imperio, un pequeño grupo de historiadores napoleónicos, « auto-proclamándose » censores de referencia de la cuestión científica, se autorizan a ridiculizar abierta y públicamente esta tesis del envenenamiento, echando, al mismo tiempo, el velo del descrédito sobre los trabajos científicos de muy alto nivel a los que no entienden nada y, lo que es peor, sobre quienes los realizaron.

La pregunta que se plantea hoy ya no es saber si Napoleón fue envenenado, sino, más bien, preguntarse porqué está prohibido, en Francia, hablar de ello y hacerlo saber.

Este es el enigma que revelarán las diferentes facetas de este expediente sin equivalente que le propone el Instituto Napoleónico México-Francia.

Jean-Claude Damamme

Escritor e historiador
Consultor Histórico Especial del Instituto Napoleónico México-Francia.
Representante en Francia de la Sociedad Napoleónica Internacional.
Miembro la Association des Gens des Lettres.
Miembro adherente de la Association des Ecrivains Combattants.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.

ARTÍCULOS
« Napoleón muerto con la Legión de Honor, fundada por él ». Georges Rouget; 1846.
Preámbulo escrito por el Comandante Henry Lachouque para la primera edición del libro de Sten Forshufvud, "¿Quién mató a Napoleón? (Vem mördade Napoleón).
Preámbulo a la teoría del envenenamiento - Por el Comandante Henry Lachouque. ¿De qué murió Napoleón Bonaparte? Envenenamiento y muerte de Napoleón Bonaparte.
 
Informe realizado por el Dr. Francesco Antommarchi durante la autopsia del cuerpo del Emperador, el 6 de mayo de 1821, en Longwood House, Santa Elena.
Autopsia del cuerpo de Napoleón I - Por el Dr. Francesco Antommarchi, el 6 de mayo de 1821 en Longwood House, isla de Santa Helena. -
 
Vida y obra del Dr. Sten Forshufvud.
El misterio del asesinato de Napoleón, documental sobre la obra de Sten Forshufvud (año 2000, previo a los trabajos del Dr. Pascal Kintz).
   
La historia a través de un Lentz distorsionador, por John Tarttelin; enero de 2011.
Esas verdades que molestan, por el Sr. Pascal Cazottes; julio de 2009.
La cabellera de Napoleón, por los doctores Pierre François Puech y Bernard Puech; Febrero de 2009.
Napoleón realmente fue asesinado; el arma: veneno para ratas. Reporte del International Museum of Surgical Sciences, de Chicago, EE.UU.
Confirmación del Dr. Pascal Kintz: tres series de análisis de los cabellos de Napoleón confirman una exposición crónica al arsénico.
El envenenamiento de Napoleón visto de Inglaterra, por Paul Chamberlain - First Empire nº 92 - Enero de 2007.
Vida y obra del Dr. Sten Forshufvud.
El Dr. Sten Forshufvud, detective de la Historia, por Xavier Riaud - Enero de 2007.
El cabello es el mejor testigo para resolver misterios y delatar vicios, entrevista con el Doctor Pascal Kintz - Octubre de 2006.
Envenenamiento de Napoleón: Opinión del Dr. Raúl G. Enríquez Habib, científico mexicano, investigador del Instituto de Química de la UNAM.
Veredicto del Dr. Raúl G. Enríquez Habib, jefe del departamento de Química Analítica del Instituto de Química de la UNAM - Junio de 2006.
Testimonio del Profesor Jean DeFranceschi, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS)
Testimonio del Profesor Jean Defranceschi, jefe de investigaciones del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) - Junio de 2006 (video).
Después de la irrisión, la ley del silencio toma el relevo, por Jean-Claude Damamme - Abril de 2006.
Exposición en la que el Dr. Kintz develó al mundo la naturaleza exacta del arsénico hallado en los cabellos de Napoleón gracias al método ICP-MS (mineral, AsIII y AsV a 97%) .
Napoleón: Intoxicación criminal con « mata-ratas ». Artículo del diairo Nice Matin - Enero de 2006.
Recuento del historial de la tesis del envenenamiento y revelación de la naturaleza exacta del arsénico hallado en los cabellos de Napoleón gracias al método ICP-MS (mineral, AsIII y AsV a 97%).
¿Fue Napoleón envenenado? ¡El veredicto final está dado!, por Jerry D. Morelock - Julio de 2005.
Ben Weider o la victoria de la determinación, por Jean-Claude Damamme - 2005.
Napoleón sí fue envenenado: resultados coherentes y constantes desde 1960. La Gazette du Laboratoire nº 102 - Septiembre de 2005.
Napoleón sí fue envenenado. Le Quotidien du Médecin - Junio de 2005.
A propósito de la intervención del Sr. Thierry Lentz, por Jean-Claude Damamme - Junio de 2004.
La Muerte de Napoleón, por Alexandra Bris - Junio de 2004.
Verdades - Mentiras, por Jean-Claude Damamme - Junio de 2004.
Arsénico en el corazón del cabello, por Jean-Claude Damamme - Junio de 2004.
A propósito de la intervención del Dr. Pascal Kintz, por Jean-Claude Damamme - Junio de 2004.
Revelación,  gracias a la máquina Nano-Sims 50, de la transmisión del tóxico ingerido por Napoleón por  la irrigación sanguínea, es decir por ingestión oral.
Envenenamiento de Napoleón, la última prueba. Expediente especial de la Sociedad Napoleónica Internacional, por J.C. Damamme - 2004
El aburrimiento es un veneno mortal, por el Dr. Ben Weider - 2004.
El Emperador si murió envenenado, por el Dr. Richard Pitovic - Mayo de 2003.
Por qué "no se debe" que Napoleón haya sido envenenado, por Jean-Claude Dammame - Diciembre de 2002.
Una última palabra sobre el envenenamiento, por el Dr. Ben Weider - Octubre de 2002.
Los cabellos de Napoleón: ¿fuente externa o ingestión de arsénico? Carta de los doctores Thomas Hindmarsh y Philip Corso - Mayo de 2002.
Hay que abrir la tumba de Napoleón, por el profesor Jean Defranceschi. Consortium on the Revolutionary Era, 1750-1850 - Febrero de 2002.
El asesinato de Napoleón, por Manuel Moreno Alonso; 2001.
Presentación del libro ¿Murió Napoleón envenenado?, por el Dr. Ben Weider - Mayo de 1999.
El FBI confirma el envenenamiento de Napoleón. Conferencia de Ben Weider en la sala del Teatro de las Variedades de Mónaco, 1999.
El asesinato de Napoleón, por el Dr. Ben Weider - 1997.
La muerte y el Emperador, por David Chandler - 1997.
Carta del FBI a Ben Weider - Noviembre de 1995.
Certificado de autenticidad de las primeras muestras analizadas. Carta del Comandante Lachouque al Dr. Sten Forshufvud - 24 de julio de 1960.
Preámbulo escrito por el Comandante Henry Lachouque para la primera edición del libro de Sten Forshufvud, "¿Quién mató a Napoleón? (Vem mördade Napoleón).