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| Bienvenidos
a la página oficial
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Francósfera
México-Francia
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. |
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| UN
LLAMADO SOLEMNE |
| SALVEMOS
LA NECRÓPOLIS DE LOS
REYES DE FRANCIA |
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Basílica
catedral real de San Dionisio
Fundada en el siglo
VII por el rey Dagoberto I en
el sitio de inhumación
de San Dionisio, santo patrono
de Francia. Comuna de Saint-Denis,
suburbio de Paris. |
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| Por |
Karim
Ouchikh
Abogado |
Traducción
al castellano de la Francósfera México-Francia
©
Esta página está disponible
al público de manera gratuita y puede
ser reproducida con fines no lucrativos, siempre
y cuando no sea mutilada, se cite la fuente
completa y su dirección electrónica.
De otra forma, requiere permiso previo por
escrito de la institución.
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¡CONTRIBUYAMOS
TODOS A SALVAR LA
BASÍLICA
DE SAN DIONISIO! |
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Por
el Profesor
Eduardo
Garzón-Sobrado
Fundador
de Francósfera México-Francia. |
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Hacer
que sea oída, difundida
y apuntalada por los francófilos,
lo más ampliamente posible.
Tal es la misión, y es
con energía como relevamos
la moción: « ¡Salvemos
la necrópolis de los
Reyes de Francia! ».
Una petición presentada
en apoyo al Círculo
Hernani, autor de esta
excelente y bella iniciativa.
Es así como, con la fuerza
de sus más de 600 000
conexiones mensuales a su sitio,
la Francósfera México-Francia
se une resueltamente a este
admirable proyecto e invita
respetuosamente a todo su lectorado
en el mundo hispánico
y de allende a participar en
él activamente, firmando
la petición en línea
instalada para tal efecto: http://cerclehernani.over-blog.fr/
Para ello, puede ud. escribir
a los correos-e: francoise.buyrebaud@laposte.net
y/o al cerclehernani@gmail.com |
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¿Se
puede sin inconsecuencia amar a Francia y trabajar
por su irradiación, negando al mismo tiempo
sus raíces y su pasado?
A esta interrogación,
esencial en estos tiempos en los que la inconstancia
de las convicciones rivaliza con la incertitud de
las mentes, hay enunciados que dicen más
que muchas soluciones.
La basílica
de San Dionisio (Saint-Denis) alberga una necrópolis
donde reposan 43 reyes, 32 reinas, príncipes
y caballeros, quienes encarnan por igual los mil
quinientos años de la historia de Francia.
Dagoberto, Pepino
el Breve, Hugo Capeto, San Luis, Francisco I, Enrique
IV, Luis XIV, todos los reyes que hicieron a Francia
están inhumados en ella, en un testimonio
común de la vocación fundadora de
la monarquía francesa.
Más que
cualquier otro, este lugar emblemático simboliza
y recapitula, en una continuidad genealógica
impresionante, una historia de Francia que se confunde
poderosamente con el destino de sus soberanos, de
los que muchos marcaron poderosamente para siempre
el imaginario nacional francés.
En un feliz reportaje
publicado en su edición del 7 de mayo de
2010, con el titulo alarmista « La segunda
muerte de los Reyes de Francia », el
Figaro Magazine nos hace descubrir el estado
de deterioro avanzado de este prodigioso lugar de
memoria, dejado hoy en el abandono en la perfecta
indiferencia de los poderes públicos.
Bajo el efecto
de los trabajos de construcción del RER B,
que modificaron profundamente el cauce de los ríos
subterráneos, el santuario real es minado
por temibles infiltraciones cuya acción irresistible
se conjuga con los desórdenes dramáticos
nacidos tanto de la diseminación solapada
de las sales de salitre como de la polución
moderna.
Las consecuencias
son espantosas.
La solidez de las
criptas está gravemente fragilizado y, afectados
por una inexorable humedad, féretros quebrados,
yacen abiertos dejando sin protección sus
preciosas reliquias…
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| Estado
lamentable de las tumbas reales en las
criptas de San Dionisio |
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Signo de la incuria
patente del Ministerio de la Cultura, encargado
de la conservación del lugar, ningún
plan de salvamento ha sido programado para preservar
un sitio que, por cierto, no goza más, desde
hace veinte años, de los créditos
presupuestales que le permitirían financiar
la reanudación de una puesta en marcha de
excavaciones arqueológicas, no obstante juzgadas
prometedoras por todos los historiadores.
Consecuencia lógica
de estas innombrables inercias, opuestas en la mayor
opacidad: el proyecto de inscribir la basílica
de San Dionisio y su necrópolis real en el
patrimonio mundial de la UNESCO sigue más
que nunca detenida.
¿Qué
pensar de todo este desperdicio?
Mientras nuestros
amigos rusos redescubren lúcidamente el esplendor
de la historia zarista en su país, poniendo
en el centro mismo de sus preocupaciones contemporáneas
la protección de un patrimonio histórico
monumental inseparable de su dimensión religiosa
y que, del otro lado del Rin, nuestros vecinos se
alistan para reconstruir en Berlín el Palacio
de los Hohenzollern, ya no disimulándose
más el rol decisivo de la dinastía
imperial en la construcción de la nación
alemana, Francia le da manifiestamente la espalda
a su historia, la que se designa comúnmente
bajo el vocablo de Antiguo Régimen.
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Crucero
y nave de la Basílica catedral
de San Dionisio y, a la derecha, Memorial
dedicado al rey Luis XVI y a la reina
María Antonieta
Siglo XIII, por el arquitecto
Pierre de Montreuil (1200-1266). Esculturas
de Edme Gaulle (1762-1841) y Pierre Petitot
(1760-1840). |
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En verdad, no es
tanto Francia como sus élites que, maltratando
a tal grado su identidad milenaria, cuentan abolir,
en una rabia amnésica, un pasado juzgado
estorboso, en nombre de una visión ideológica
de la historia.
¿Cómo
en este caso particular comprender de otra forma
la carencia en el actuar con la que, en efecto,
la rue de Valois da muestra con tanta constancia,
sino por la voluntad obstinada, que anima incansablemente
a nuestros innumerables oligarquías, de desviar
a los franceses de un componente tan esencial de
su pasado?
Acerca de esta
cuestión, digámoslo muy claro, una
vez más: ¡Francia no nació bajo
X en 1789!!
Los franceses tienen
la obligación de recordarlo resueltamente,
aún y siempre, y afirmar por doquier, lejos
de toda concepción hemipléjica de
su memoria, que la Historia de Francia no podría
debutar en las primicias de la Revolución
francesa.
Defendamos el carácter
indivisible de nuestra historia, negando en este
registro toda manipulación intelectual, y
manifestemos nuestro indefectible apego al recuerdo
de la monarquía francesa.
En el esfuerzo
incesante de los pueblos por preservar y transmitir
la integridad de sus identidades seculares, hay
querellas que afronta que honran a un pueblo y que
dan fe, en su seno, de una vitalidad en nada desfalleciente.
El salvamento de
la necrópolis de los Reyes de Francia es
de estos combates valerosos.
En la cita permanente
de su historia, incumbe a los franceses recordar
firmemente sus deberes a los poderes públicos
tanto como al conjunto de los elegidos de la Nación,
invitándolos a actuar de la misma forma,
y sin más tardar, a fin de salvar definitivamente
esta extraordinaria cuna de la memoria de Francia.
El autor de estas
líneas desea que este llamado solemne, que
tiene valor de petición, sea oído,
difundido y apoyado por los franceses, y lo más
ampliamente posible.
Karim Ouchikh
Abogado
9 de mayo de 2010.