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| Instituto
Napoleónico México-Francia - Institut
Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. |
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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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| El
Liceo Bonaparte,
hoy Liceo Condorcet |
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En
el marco de la misión que el EMPERADOR
NAPOLEÓN
se había impuesto, de mejorar las condiciones
de vida y la dicha de los ciudadanos, la instrucción
pública tenía un lugar a parta
y estaba constantemente presente en su mente.
El Emperador decía: « la única
victoria que no puede dejar ninguna congoja,
es la victoria que se hace sobre la ignorancia
».
Ahora, esta instrucción había
sido ignorada durante la Revolución francesa,
a tal grado que en 1799, 75% de los franceses
eran iletrados, es decir que no sabían
leer ni escribir. Napoleón pidió
al ministro del Interior, del cual dependía
la educación nacional, y al Consejo de
Estado, preparar proyectos. Enseguida, como
lo hacía en todos los ámbitos,
participó activamente en las discusiones
y las decisiones.
Como ejemplo, pasemos la palabra a Thibaudeau:
« Habiendo [Napoleón] propuesto
la creación de liceos con otorgamiento
de becas para permitir a los niños de
familias pobres acceder a ellos, la discusión
comenzó ».
- Régnault: « Al acordar becas
del gobierno debéis tomar todas las precauciones
para no tener que soportar en un liceo durante
cinco años, a un niño que resultaría
indigno de gozar de una recompensa tan grande.
»
- Napoleón: « Esto
merece ser considerado, pero no tenemos el derecho
de infligir a un niño una sanción
que le perseguiría toda su vida. Algunos
niños tienen retraso a los doce o catorce
años, mientras que otros están
adelantados a los diez. Un niño debe
ser constantemente alentado mientras sus facultades
intelectuales no han alcanzado su completo desarrollo.
»
La cuestión de la creación de
una escuela de las artes y oficios en Compiègne
fue debatida ante el Consejo de Estado:
- Napoleón: « El
plan que presentáis es demasiado oneroso.
No creo que la escuela deba costar al gobierno
más de 400 francos por estudiante, después
de un adelanto de 60,000 francos para el lanzamiento;
esta suma será por cierto reembolsada
por la venta de objetos que serán fabricados
por los estudiantes. Los liceos proveerán
a la nación los ejecutivos, los médicos,
los oficiales, etc. y la escuela de las artes
y oficios (harán falta al menos dos más)
preparará ingenieros para los puertos,
los caminos, los arsenales y también
investigadores para la mejora de las técnicas
y herramientas de la industria y la agricultura.
»
Algunas objeciones fueron hechas acerca de la
situación excentrada de Compiègne
que no sería favorable a la venta de
los objetos fabricados en la escuela.
- Napoleón: « Esto
no es una empresa comercial sino una escuela
destinada a enseñar a los muchachos el
arte y los métodos industriales.
»
La escuela fue
creada por un decreto del 25 de febrero de 1803.
En 1806, fue transferida a Châlons-sur-Marne.
Una segunda escuela de las artes y oficios fue
instalada en Angers.
Entre las numerosas
cuestiones que fueron discutidas por el Consejo
de Estado, vino el turno de las de los diplomas
de médicos y de cirujanos. Hasta entonces,
los médicos eran considerados superiores
a los cirujanos. Napoleón combatió
vivamente esta distinción. Según
él, los médicos no sabían
gran cosa sobre las enfermedades y su evolución
mientras que los cirujanos, por sus intervenciones,
salvaban un gran número de vidas humanas.
A principios del Consulado, algunas antiguas
academias comenzaron a soñar con la supresión
del Instituto y con el restablecimiento de las
academias y en particular de la Academia Francesa.
Se consideraban ellos mismos como una suerte
de nobleza literaria y científica en
oposición a los hombres de letras y a
los científicos surgidos de la Revolución
quienes, a sus ojos, no eran más que
advenedizos. El Instituto, aunque respetado
y admirado por todas las naciones extranjeras,
era, para ellos, una creación de la Revolución
que no sabrían tolerar.
Cuando Napoleón volvió de Marengo,
apoyó al Instituto y se burló
de su hermano Luciano, que se había hecho
el abogado de los académicos. El Instituto
de Francia fue dividido en cuatro secciones:
---------------------------------------1-
Física y ciencias matemáticas.
---------------------------------------2-
Lengua francesa y literatura (40 miembros como
en la Academia Francesa).
---------------------------------------3-
Historia y literatura antigua.
---------------------------------------4-
Artes.
La sección de las ciencias morales y
políticas fue suprimida.
Jean-Antoine Chaptal (1756-1832), Ministro del
Interior, presentó en abril de 1802,
un proyecto de conjunto para la instrucción
pública con tres niveles (dicho proyecto
fue adoptado por el Tribunado por 80 sufragios
contra 9 y por el Cuerpo Legislativo por 251
contra 27 y tuvo fuerza de ley a partir del
1o de mayo de 1802).
1
– ENSEÑANZA PRIMARIA
Los prefectos en asociación con
los alcaldes, reciben la misión
de crear escuelas públicas en las
ciudades y pueblos. Las escuelas privadas
son autorizadas y, muy rápido,
los obispos instaurarán escuelas
que van a aportar un complemento precioso.
En efecto, si los alcaldes tienen dificultades
para reclutar institutores calificados,
la Iglesia no tiene ese problema, pues
todos los curas y la mayoría de
las religiosas tienen una instrucción
suficiente para ocupar la función
de institutor. El proyecto de Chaptal
crea un total nada menos que de 23,000
escuelas públicas. El objetivo
es enseñar a todos los niños
la lectura, la escritura, el cálculo,
la historia, la geografía y los
principios generales de la moral. Al final
del ciclo que duraba para los niños
de la edad de seis a doce años,
les era otorgado, tras examen, el certificado
de estudios primarios. Este diploma, llamado
el certif, permaneció
vigente como una pieza muy importante,
indispensable para acceder a la mayoría
de los empleos modestos, hasta la década
de 1960, cuando fue suprimido por los
socialistas franceses.
2
– ENSEÑANZA SECUNDARIA
Napoleón preconizó la creación
de liceos, es decir establecimientos subvencionados
por el Estado que existen todavía
hoy en día para preparar a los
niños de entre once o doce años
hasta los diecisiete al examen del bachillerato,
que corona el éxito en los estudios
secundarios. Había dos grandes
orientaciones que conducían una
a la clase terminal de retórica
con mucho latín y estudios literarios,
y la otra a la de matemáticas elementales.
Esta fórmula permaneció
sin grandes cambios hasta después
de la segunda guerra mundial, simplemente
con el remplazo de la retórica
por la filosofía y la añadidura
de una tercera opción, ciencias
experimentales, en los años 60.
Hoy en día, el bac –
bachillerato – sigue bien presente,
con opciones múltiples, en particular
técnicas. Cada mes de junio, millones
de “liceanos” a través
del mundo se dirigen con el corazón
palpitante ante los tableros de anuncios
de los liceos con la esperanza de encontrar
su nombre en la lista de quienes obtuvieron
el sésamo para acceder a la enseñanza
superior. En 1804 ya había 160
liceos en Francia, o sea un promedio de
dos por departamento.
Los primeros habían sido establecidos
en Burdeos, Bruselas, Lyon, Douai, Marsella,
Mayence, Moulins, Rennes, Turín,
Besançon, Rouen, Estrasburgo, Amiens,
Angers, Bourges, Caen, Cahors, Dijon,
Grenoble, Lieja, Limoges, Metz, Montpellier,
Nîmes, Orleáns, París
(Louis-le-Grand, Henri IV, Charlemagne,
Condorcet), Pau, Poitiers, Reims, Tolosa,
Alejandría, Aviñón,
Bonn, Brujas, Clermont-Ferrand, Gante,
Niza, Nancy, Nantes, Pontivy, Rodez y
Versalles. Los muchachos de familias con
ingresos modestos pasaban, a la edad de
once años, un concurso departamental
de becas que comprendía una parte
escrita y otra oral. Los mejores –
su número era fijado por cupo anual
– recibían por la duración
de sus estudios secundarios becas que
cubrían la pensión completa
o la semi-pensión según
el nivel de los ingresos familiares. Este
régimen se extendía a los
colegios municipales, al principio mucho
más numerosos que los liceos. Sólo
los colegios privados (en su gran mayoría
bajo la dependencia de la Iglesia Católica),
no recibían subvenciones del Estado.
Sin embargo todos los establecimientos
escolares secundarios, ya sea los liceos
o los colegios municipales o privados,
preparaban a sus alumnos al bachillerato,
que era el mismo para todos, cualquiera
que fuera su origen o clase social.
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A
propósito de la
creación de los
liceos, 1802 - 2002
Por Robert Mosnier |
El
liceo tiene doscientos
años…
Querido y ordenado por
Bonaparte en un espíritu
moral así como
político, la voluntad
del Primer Cónsul
reposaba sobre el refuerzo
de los lazos entre generaciones
y su apego al estado,
con el cual tendrían
una deuda.
Quitarle toda preocupación
a los padres acerca de
la educación de
sus hijos, hacer a éstos
últimos aptos para
asegurar funciones administrativas
o militares, o para secundar
a sus padres en las tareas…
funciones políticas
también para remplazar
la anarquía de
las enseñanzas
y de las numerosas discordias
que reinaban en las escuelas
centrales provenientes
de la Convención,
en las que las ciencias
exactas y jurídicas
habían eclipsado
a las humanidades, demasiado
próximas del Antiguo
Régimen.
La moral apuntaba a formar
ciudadanos ilustrados,
abiertos al mundo y no
ideólogos obscuros
hinchados de racionalismo…
abogados del Directorio…
El espíritu de
las Luces se encuentra
en esta necesidad de lo
útil; la separación
de los saberes pero que
no desconoce en nada su
jerarquía; la enseñanza
básica, humanidades,
ciencias exactas y sociales…
El humanismo prevalece
tras la ruptura brutal
de la Revolución.
Se vuelve a encontrar
al honnête homme,
pero ilustrado por la
filosofía que abre
la puerta a la lógica
pero también a
la religión, que
pule las costumbres y
la moral.
El legislador concede
la libertad de enseñanza
reglamentándola
a la vez…
Los padres por razones
que les pertenecen, de
carácter religioso,
político, u otro,
tienen la libre elección
entre estas enseñanzas
secundarias privadas o
laicas.
Solo se prevé la
apertura de treinta liceos.
La enseñanza propuesta
es una especialidad…
Se insiste sobre el aprendizaje
del francés, el
análisis gramatical,
la síntaxis y el
latín del que deriva
y sin olvidar el griego.
La retórica es
el arte de razonar.
La poética traduce
lo sensible y el sentimiento.
La historia no puede ser
disociada de la geografía,
el tiempo se une al espacio.
La lógica introduce
a las ciencias, matemáticas,
ciencias físicas,
dirigiéndose solamente
a una élite.
Los progresos realizados
hacen a la enseñanza
innovadora, pero las ciencias
siguen aún en plena
mutación y permanecen
especulativas. Se teme
tanto el conservadurismo
de los profesores como
una adhesión demasiado
rápida a las novedades.
Si la moral es abordada,
la religión es
alentada en el respeto
de los diferentes cultos
en este periodo en el
que el Concordato acaba
de ser firmado.
La gratuidad de la enseñanza
es evocada, se replica
que la clase indigente
puede producir tantos
hombres de genio como
otras, pero que es un
abuso hablar de educación
gratuita. Ésta
dependería del
Estado que debería
aumentar las contribuciones
directas pagadas por los
particulares… ¿Y
cómo encontrar
tantos maestros?…
El otorgamiento de becas,
las plazas gratuitas remplazan
todo esto para los niños
más merecedores…
Conciliar la independencia
de los padres en la elección
de los institutores que
traerán al liceo
los mejores elementos,
favorecerá así
la emulación entre
los maestros, apegarlos
al gobierno librándolos
de la preocupación
de la instrucción,
tal es la voluntad del
Primer Cónsul.
Restablecer las tradiciones
de los colegios favoreciendo
las humanidades aleja
la discordia mantenida
por las escuelas centrales
de ambición enciclopedista,
fortalece la voluntad
de reconciliar al Antiguo
Régimen y al nuevo
surgido de la Revolución.
El espíritu de
la ley expresa una continuidad
cuyo objetivo es la paz
civil. Se inscribe en
el programa ambicioso
de reconciliación
de los franceses. |
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3 –
ENSEÑANZA SUPERIOR
Las facultades fueron creadas con escuelas de
ciencias, de letras, de derecho y de medicina.
El nivel del reclutamiento y de la enseñanza
de la escuela politécnica fue acrecentado:
(concurso de entrada, ciclo de estudios de dos
años que conducían al ingreso
a escuelas de aplicación de los Puentes
y Calzadas, de las Minas y de la Artillería).
Una ley reorganizó los estudios de medicina
y otra decidió la creación de
seis escuelas de farmacias. Escuelas de Artes
y Oficios fueron instaladas en Compiègne
y en Angers. Por medio de una ley del 1º
de mayo de 1802, el Napoleón Primer Cónsul
creó la escuela de Saint-Cyr: «
Será establecida
en una de las plazas fuertes de la república
una escuela especial militar destinada a enseñar
a una porción de los alumnos egresados
de los liceos, los elementos del arte de la
guerra. Estará compuesta por 500 alumnos
que formarán un batallón, y que
estarán acostumbrados al servicio y a
la disciplina militar. El lema de la Escuela
será: Se instruyen para vencer
».
Al crear una
Escuela especial militar, el Primer Cónsul
sabía que la educación del oficial,
llamado a comandar hombres en un contexto de
violencia extrema, requería una formación
adaptada. Desde su creación, en doscientos
años, ha formado cerca de 80,000 oficiales
entre los cuales más de 10,000 han muerto
en el campo de honor.
La puesta en marcha del conjunto del sistema
de educación requirió algunos
años. Hizo falta formar a los docentes
y acondicionar o construir los establecimientos.
Cuando fue extendido al conjunto de los 130
departamentos del Gran Imperio, el sistema de
educación fue conocido bajo el nombre
de UNIVERSIDAD NAPOLEÓNICA.
En el norte de Italia, la Universidad Napoleónica
fue adoptada con entusiasmo por la población,
los profesores y los estudiantes; Esto es porque
el terreno era favorable en virtud de los rastros
de cultura que no habían desaparecido
totalmente desde el tiempo en que Roma gobernaba
Europa.
En Roma, el Emperador Napoleón veló
personalmente para que las nuevas instituciones
fuesen instauradas en los plazos más
cortos. Deseaba que Roma ocupase, en el Imperio,
el segundo lugar después de París.
La nueva Universidad reemplazó a la arcaica
Sapienza, cuyos colegios e institutos
habían caído en una miserable
decadencia.
En Alemania, en los departamentos de la orilla
izquierda del Rin, la nueva Universidad fue
adoptada sin la menor oposición y hasta
con una satisfacción que puede explicarse
por el hecho de que los príncipes alemanes
habían preparado el terreno mostrándose
cálidos adeptos de las ideas del Siglo
de las Luces.
En Suiza, existía una Universidad que
remontaba a Calvino, y que daba excelentes resultados.
Napoleón tuvo la agudeza de mantenerla,
contentándose de integrar la Universidad
de Ginebra con sus profesores y sus métodos
en el marco más amplio y más diversificado
de la Universidad Imperial.
En la actual Bélgica, la herencia cultural
era muy rica, puesto que el país había
conocido periodos muy brillantes desde el punto
de vista artístico y literario a través
de su pertenecía sucesiva a diversas
culturas, desde Roma o hasta la Francia Real
del Rey Sol, Luis XIV, pasando por el Imperio
Español de la edad de Oro. Así,
la reputación de la Universidad de Lovaina
resplandecía en toda Europa. En 1808,
funcionaban cuatro liceos en extremo prestigiosos,
los de Bruselas, Brujas, Lieja y Gante.
El gran monumento
que era la Universidad Napoleónica en
1814, cuyo modelo se extendió al mundo
entero, no fue alterado desde hace casi dos
siglos. Apenas si ha sido retocado. Napoleón
es definitivamente el fundador de la educación
nacional moderna y por consiguiente, de la Francia
contemporánea con sus valores, sus modos
de vida y la preocupación permanente
de la organización y del orden.
Como todas las demás grandes realizaciones
del Napoleón, la Universidad fue alabada,
admirada y copiada por el mundo entero.
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