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Misterios
de la Historia |
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¿FUE
NAPOLEÓN ENVENENADO? EL VEREDICTO
FINAL ESTÁ DADO |
| Uno
de los principales expertos sobre
Napoleón da el peso con evidencia
concluyente de qué fue lo que
mató a Napoleón |
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Corte
de un cabello del Emperador
Napoleón
Que muestra las altas concentraciones
de arsénico mineral
(raticida) contenidas en la
médula del
mismo. |
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Por
el Coronel (ret.) |
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Jerry
D. Morelock, FINS
Miembro
del Comité Histórico del
Instituto Napoleónico México-Francia |
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| Coronel
Morelock |
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Editor
en jefe de la revista especializada Armchair
General
Veterano condecorado en Vietnam y Corea
Antiguo jefe de la rama rusa en la junta
del personal del Pentágono
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| Traducción
del Instituto Napoleónico México-Francia
© |
El
5 de mayo de 1821, Napoleón I, ex emperador
de Francia, murió en el exilio en la
remota isla de Santa
Helena. Estaba apenas a tres meses de cumplir
su 52º aniversario. En aquel entonces,
la causa oficial de deceso fue catalogada como
cáncer del estómago, una enfermedad
supuestamente «hereditaria» en la
familia Bonaparte. Hay problemas con el diagnostico
del « cáncer hereditario de estómago
», sin embargo, uno de los menores siendo
el hecho de que la enfermedad no es
hereditaria. Cualquier oncólogo
confirmaría esto rápidamente.
Aunque, hoy en día, la historia médica
familiar puede ser empleada por los médicos
para establecer el « factor riesgo »
individual del paciente, a fin de considerar
su susceptibilidad de sucumbir a ciertas enfermedades,
el cáncer del estómago, en sí,
no pude ser transmitido de una generación
previa a las sucesivas. Más aún,
en el caso de Napoleón, la autopsia de
1821 no notó la presencia de ninguna
de las patologías que los oncólogos
modernos esperarían hallar en una víctima
que supuestamente había muerto de cáncer
del estómago. Si el « cáncer
de estómago hereditario» no mató
al Emperador, ¿entonces qué lo
hizo?
El texto del
libro A Military History and Atlas of the
Napoleonic Wars (1),
obra publicada por la Academia de West Point
y que hace autoridad, siendo empleada por generaciones
de cadetes para estudiar las campañas
militares de Napoleón, concluye que su
« destierro a la totalmente aislada, insalubre
isla de Santa Helena, donde un trato indigno
por parte de un comandante local contribuyó
a su muerte temprana » señala que
una manera de vivir insalubre y el abandono
son suficientes para explicar su muerte prematura.
No obstante, ¿había algo más
siniestro que el cáncer del estómago
o el « trato indigno » involucrado
en el fallecimiento de Napoleón? La breve
respuesta a lo que tal vez podría ser
el último expediente de casos sin resolver
es: Sí, y ahora podemos probarlo.
ES NUESTRA
HISTORIA; Y NOS AFERRAMOS A ELLA
Algunos académicos
en Francia, sin embargo, han cerrado filas durante
años en torno a la teoría original
de la muerte debida al « cáncer
de estómago hereditario ». En efecto,
este diagnostico temprano ha permanecido empecinadamente
como la posición pública de una
cierta comunidad de historiadores napoleónica
basada en Francia, a pesar del relativamente
primitivo estado de la práctica médica
en 1821. Dirigidos por la Fundación
Napoleón, los batallones atrincherados
de dichos historiadores napoleónicos
lanzan implacablemente contraataques vindicativos
contra cualquiera que tenga la temeridad de
desafiar su posición « oficial
». A menudo semejantes ataques por parte
de dichos historiadores degeneran en bajos ataques
personales y difamaciones. Aparentemente, es
esta una más de las series de asuntos
aparentemente sin fin en las que « el
honor de Francia está en juego ».
Las líneas
de batalla en el misterio de « ¿qué
mató a Napoleón? » empezó
a formarse en 1955 cuando el estomatólogo
sueco Sten
Forshufvud se convención de que el
emperador exiliado había en realidad
sido envenenado. Tras leer relatos contemporáneos
de los síntomas de Napoleón, Forshufvud
concluyó que las descripciones se ajustaban
a los signos clínicos del envenenamiento
arsenical. En 1961, cuando notó que nadie
parecía hacer nada acerca de lo que le
parecía ser signos evidentes de envenenamiento,
Forshufvud obtuvo una muestra de cabello de
Napoleón y lo hizo analizar científicamente.
Las pruebas fueron efectuadas por el Laboratorio
de Investigación Atómica de Harwell,
uno de los mejores laboratorios científicos
en Inglaterra. Las muestras revelaron altas
concentraciones de arsénico. En vez de
ser congratulado por su descubrimiento de la
respuesta a uno de los misterios de la Historia,
el sueco fue atacado por los historiadores franceses.
El detective aficionado se convirtió
inmediatamente en un paria y toda cooperación
ulterior con «napoleónicos»
franceses cesó.
A pesar de todo, Forshufvud persevera y a la
larga obtuvo muestras autentificadas de pelo
de Napoleón de fuentes fuera de Francia,
todas ellas mostrando evidencia de altos niveles
de arsénico tras estudios de laboratorio.
Publicó estos hallazgos en su libro,
Was Napoleon Poisoned? (2).
Típicamente, los napoleónicos
ridiculizaron el libro, su conclusión,
y, por supuesto, al autor.
«
LLEGA LA CABALLERÍA » — SE
PRESENTA BEN WEIDER
En
1974, Forshufvud recibió poderosos
refuerzos en favor de su batalla solitaria
por la verdad acerca del envenenamiento
de Napoleón. Como la caballería
que llega a salvar el día, el empresario
internacional canadiense, el Dr.
Ben Weider, aportó su intelecto,
un interés de toda una vida por
Napoleón y su considerable energía
para brindar apoyo en la batalla. Los
resultados de su propia y extensa investigación
en lo referente al misterio del envenenamiento
figuraban en el libro best-seller
del Dr. Weider, The Murder of Napoleon
(1982) (3)
y su Napoléon
est-il mort empoisonné? (4),
publicado en 1999 en París. Éste
último libro incluye los resultados
del análisis de una muestra verificada
de cabellos de Napoleón llevado
a cabo en 1995 por la Unidad de Química/Toxicología
del renombrado laboratorio criminológico
del Buró Federal de Investigación
(FBI) en Washington, D. C. El laboratorio
del FBI reportó de manera concluyente
que « La cantidad de arsénico
presente en los cabellos sometidos es
consistente con un envenenamiento con
arsénico… ».
Aún así, por lo visto, los
esfuerzos de la primera organización
de investigación del crimen de
los Estados Unidos no son lo suficientemente
buenos para los «napoleónicos»
en Francia, y rechazaron sarcásticamente
los hallazgos del FBI. |
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En un simposio
llevado a cabo en el Senado francés,
en mayo del año 2000, el Dr. Weider presentó
los resultados del análisis de laboratorio
del FBI a toxicólogos e historiadores
franceses. Estos compañeros de ruta y
« napoleónicos » bloquearon
los hallazgos del FBI, en esta ocasión
rechazándolos sobre temblorosas bases
técnicas (5).
El Dr. Weider, sin embargo, simplemente un veterano
del ejército canadiense durante la II
Guerra Mundial, fundador y presidente de la
Sociedad Napoleónica Internacional, no
estaba dispuesto a dejar que los historiadores
franceses continuasen enterrando la verdad.
LA PRUEBA
FINAL — ¡MUERTE POR ENVENENAMIENTO
CON ARSÉNICO!
El Dr. Weider
persevere de cara a la resistencia inexorable
de los « napoleónicos » amontonando
todas las pruebas científicas necesarias
para convencer hasta a los más ardientes
escépticos de la teoría
del envenenamiento. Incluso mandó
a hacer pruebas realizadas por laboratorios
franceses, puesto que los críticos rechazaban
neciamente los hallazgos de laboratorios «
extranjeros », sin tener en cuenta su
prestigio, reputación y posición
en la comunidad científica internacional.
Los resultados de su meticulosamente documentada
investigación fueron publicados en un
reporte de veinte páginas publicado por
la Sociedad Napoleónica Internacional
titulado Envenenamiento
de Napoleón: la prueba final, en
2004.
Este reporte contiene una extensa explicación
de las pruebas adicionales llevadas a cabo bajo
los auspicios del Dr. Weider en muestras autentificadas
de cabellos de Napoleón, incluyendo exámenes
realizados por un laboratorio de toxicología
forense, el Institut de Médecine
Légale de Estrasburgo. El Institut
concluyó, después de analizar
no menos de cinco muestras de cabello Napoleón
(significativamente, son cinco provenientes
de cinco fuentes diferentes), que «
los cabellos de Napoleón presentan concentraciones
de la substancia tóxica [arsénico]
que superan de 7 a 38 veces lo “normal”
».
En añadidura,
la evidencia del reporte destruye todos y cada
uno de los seis contraargumentos que habían
sido avanzados por varios « napoleónicos
» para explicar la presencia de arsénico
en los cabellos del Emperador: arsénico
que se halla naturalmente en el cuerpo humano;
uso de fármacos; provisiones de agua
potable; papel tapiz y/o en humo; preservativos
en las muestras de cabello; y comida marina
(mariscos). Ninguna de estas excusas puede justificar
los altos niveles de arsénico hallados
en la médula (el corazón) de las
muestras de cabello.
Incluso ante
semejante evidencia, y a pesar de todo, los
« napoleónicos » del circulo
oficialista francés han continuado mofándose
de la teoría del envenenamiento, llegando
hasta producir sus propios resultados «
científicos » de laboratorio basados
en un examen
espurio llevado a cabo por la Préfecture
de Police (6) de
París, en 2002. Esa prueba irregular
examine solo las capas externas del cabello,
un área que podía haber sido fácilmente
contaminada.
El Dr. Weider contraatacó con un examen
más riguroso y legítimo en 2003.
Llevado a cabo por la Universidad del Gran ducado
de Luxemburgo, y recurriendo a la Espectrografía
de Masa Iónica Nano-Secundaria (NANO-SIMS),
las pruebas probaron que el arsénico
había « crecido » dentro
del cabello de Napoleón — es decir
que lo ingirió a lo largo de mucho tiempo.
Este examen representa la prueba final, irrefutable
en uno de los casos más convincentes
en el marco de los misterios de la historia.
Gracias a los
esfuerzos incansables del Dr. Ben Weider ahora
sabemos la verdad: la muerte de Napoleón
fue el resultado de un envenenamiento sistemático
y de largo plazo con arsénico. (7)
En vez de negarse tercamente a reconocer los
hechos, solo podemos esperar que los napoleónicos
digan al fin, « C’est vrai!
Merci, Monsieur le président! ».
(8)
NOTAS:
1) « Una historia militar y Atlas
de las guerras napoleónicas ».
2) « ¿Fue envenenado Napoleón?
».
3) « El asesinato de Napoleón
».
4) « ¿Murió Napoleón
envenenado? »
5) ¡La razón principal para rechazar
los resultados presentados fue que los análisis
no habían sido realizados por franceses!
6) La Prefectura de Policía de París;
ver nuestro artículo al respecto. Como
complemento, señalemos un estudio
reciente equivalente, llevado a cabo por
científicos italianos y suizos (¡entre
ellos los mismos que habían afirmado
que el Emperador había muerto de cáncer…
midiendo sus pantalones!), que de manera similar,
no sólo no juzgaron necesario analizar
el interior de los cabellos del Emperador, sino
que además no consideraron conveniente
mencionar al Dr. Kintz en su reporte, omitiendo
citar los trabajos de éste, no obstante
ser un estudio orientado a « desmentir»
la teoría del envenenamiento. Recordemos
que el Presidente de la Asociación Internacional
de Toxicólogos de Medicina Forense, y
Presidente de la Sociedad Francesa de Toxicología
Analítica. Sin comentarios.
7) Escrito antes de la revelación de
los últimos
hallazgos del Dr. Kintz, en Illkirch-Graffenstaden
el 2 de junio de 2005, este artículo
no toma en cuenta las más categóricas
pruebas brindadas por este experto, eminencia
internacional, que además de lograr determinar
una cronología de la intoxicación
de Napoleón, pudo probar la naturaleza
exacta del tóxico ingerido por el Emperador:
arsénico mineral, el más tóxico
existente, también conocido como «
raticida ».
8) « ¡Es verdad! ¡Gracias,
Señor Presidente! »