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Vida
de S.M.I. el Emperador
y Rey NAPOLEÓN
I |
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Instituto
Napoleónico México-Francia - Institut
Napoléonien Mexique-France
Musée de Beaux Arts de Montréal, Montreal
Museum of Fine Arts
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. |
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Colecciones
Napoleónicas
del Musée des Beaux-arts de
Montréal |
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INAUGURACIÓN
DE LAS GALERÍAS NAPOLEÓNICAS
DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE MONTREAL |
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El
Museo de Bellas Artes de Montreal
Pabellón
Michal y Renata Hornstein. |
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| Por
el Profesor |
Eduardo
Garzón-Sobrado
Presidente-fundador del Instituto Napoleónico
México-Francia
Representante de la Sociedad Napoleónica
Internacional en los países hispánicos |
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| E.
Garzón-Sobrado |
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Instituto Napoleónico México-Francia
©
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al público de manera gratuita y puede
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siempre y cuando no sea mutilada, se cite
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permiso previo por escrito de la institución.
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A
finales del mes de septiembre
de 2008, el Dr. Ben
Weider había
cedido parte de su colección
de obras napoleónicas
y efectos personales relacionados
con el EMPERADOR
NAPOLEÓN
al Museo de Bellas Artes de
Montreal (MBAM).
Por una gran desgracia, el
reconocido filántropo
fallece algunos días
antes de la inauguración
oficial de las galerías
napoleónicas, mismas
que una multitud de personalidades
de renombre y un público
numeroso colmarían
en dicha ocasión. En
efecto, a petición
expresa de la familia Weider,
la inauguración tuvo
lugar como previsto, el jueves
23 de octubre de 2008.
Unos días antes, el
vicepresidente de la Sociedad
Napoleónica Internacional,
el historiador estadounidense
David Markham, asistía
a un congreso sobre Napoleón
en Filadelfia, cuando se anunció
la noticia del fallecimiento
de Ben Weider. Según
sus propias palabras: «
cuando nos enteramos de su
muerte en la conferencia,
todo el mundo se puso de pie
y cantó La Marsellesa
».
Ben Weider deseaba que su
colección permaneciera
en Montreal y fuese accesible
al mayor público posible,
por lo que el acceso a las
galerías napoleónicas,
primer museo napoleónico
de la América continental,
es a partir de ahora gratuito
para todos y en todo momento.
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| JORNADAS
DEL 23 y 24 DE OCTUBRE DE 2008 EN MONTREAL,
CANADÁ |
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Funeral
del Dr. Ben Weider, antiguo
combatiente (1940-45) |
Numerosas
personalidades asistían
al funeral, entre las cuales
destacaban el antiguo Primer
ministro de Quebec Lucien
Bouchard, el senador Serge
Joyal, y el Cardenal Monseñor
Jean-Claude Turcotte, arzobispo
de Montreal. |
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De
cara a la inminente inauguración del Museo
Napoleón de Montreal y el
repentino fallecimiento de su patrocinador y munífico
donador, el Dr. Ben
Weider, la ciudad estaba en pleno
bullicio.
Apenas un par de días antes muchas centenas
de personas habían llenado el salón
funerario donde se veló al canadiense emérito,
ex-combatiente de la II Guerra Mundial, candidato
al premio Nobel de la paz y recipiendario de múltiples
condecoraciones; miles más habían
atiborrado las calles durante el cortejo oficial
organizado por el gobierno de Canadá, una
ceremonia que congregó a tal cantidad de
ciudadanos que la policía se vio obligada
a cerrar una parte de la ciudad y prohibir la
circulación en ciertos puntos neurálgicos.
Por lo demás, un contingente del ejército
canadiense presidió las ceremonias oficiales,
dándoles a la vez un carácter de
solemnidad fastuosa y de duelo nacional.
Ben Weider, Oficial
de la de Orden de Canadá y caballero
de la Orden Nacional de Quebec, sería nombrado
« personalidad por excelencia del año
» por la revista canadiense Le
Studio1.
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La jornada del
23 de octubre inició a las 9:00 horas en
el moderno Pabellón Jean-Noël Desmarais
del Museo de Bellas Artes de Montreal (MBAM),
donde los miembros del equipo de la Sociedad
Napoleónica Internacional (SNI), fundada
por el Dr. Weider en 1995, nos reunimos para realizar
una visita privada a las nuevas Galerías
Napoleónicas de dicho recinto, siendo acogidos
por la directora del mismo, la Sra. Nathalie Bondil.
Entre los presentes figurábamos S.A.I.
el Príncipe D. Carlos Napoleón,
Presidente de honor de la SNI; el General
Michel Franceschi, comendador de la Legión
de Honor y ex-consejero personal del Dr. Weider;
el historiador estadounidense J. David
Markham, vicepresidente de la SNI, y
un servidor. Lamentábamos
la ausencia tan solo del Sr. Jean-Claude
Damamme, representante de la SNI en Francia.
Tras
la recepción, encuentro y saludos
mutuos, un breve recorrido general de las
salas tuvo lugar como previsto, y a las
10:00 una conferencia de prensa durante
la cual la directora del Museo de Bellas
Artes de Montreal, la Sra. Nathalie
Bondil y el senador montrealés
Serge
Joyal, éste último
en representación de Ben Weider,
comentaron a los periodistas algunos aspectos
técnicos y una serie de relatos anecdóticos
respectivamente, referentes al nacimiento
del proyecto del Musée
Napoléon de Montreal.
S.A.I. el Príncipe D. Carlos Napoleón
pronunció igualmente algunas palabras,
especialmente en torno al tema del envenenamiento
del Emperador. Ante la gran cantidad
de preguntas planteadas por la asistencia,
los argumentos del Príncipe fueron
enriquecidos por algunos comentarios del
General Michel Franceschi, quien estuviera
presente durante la conferencia del Dr.
Pascal
Kintz en Illkirch-Graffenstaden,
en 2005, dando a conocer la naturaleza exacta
del tóxico hallado en dosis masivas
en los cabellos del Emperador en Santa Elena:
raticida.
Tras la rueda de prensa, las señoritas
Sylvie Deslauriers, jefe
del servicio de Relaciones Públicas,
y Danielle Champagne, directora
de Comunicación del Museo nos brindaron
un ligero refrigerio. Tanto el General como
el autor de estas líneas fuimos entonces
entrevistados en privado por un grupo de
reporteros siempre en lo concerniente al
tema del envenenamiento, y enseguida el
autor de estas líneas en particular
acerca de las colecciones napoleónicas
en el mundo y el mito de la ausencia de
los restos mortales del Emperador Napoleón
en su tumba de Los
Inválidos, una fantasía
que desmentimos con energía. |
 |
La Sra.
Nathalie Bondil
Directora del MBAM y Miembro
de honor de la SNI |
|
| Una
visita privada de las salas del museo nos
fue reservada a continuación, tras
lo cual dejamos el edificio para dirigirnos
al cementerio « Baron De Hirsch Memorial
Park », donde visitaríamos
la tumba de nuestro amigo y le presentaríamos
nuestros homenajes; el Sr. senador Joyal
acompañó entonces hasta las
limosinas que esperaban a toda la comitiva,
conformada por el equipo de la SNI, arriba
enunciado. |
| - |
 |
| Miembros
directivos de la Sociedad Napoleónica
Internacional |
La
inauguración de las galerías
napoleónicas del Museo de Bellas
Artes de Montreal fue ocasión
para el encuentro de los diversos
representantes de la SNI.
En torno a Su Alteza Imperial el Príncipe
Don Carlos Napoleón,
Presidente de honor, vemos aquí,
de izquierda a derecha, a los Señores
Eduardo Garzón-Sobrado,
J. David Markham,
y el general Michel Franceschi,
Comendador de la Legión de
honor. Además del añorado
Ben Weider, el único ausente
durante el evento fue el Señor
Jean-Claude
Damamme, delegado de
la SNI en Francia. |
|
Una vez llegados
al recinto funerario, el senador nos condujo hasta
la tumba, aún fresca y no terminada, de
nuestro amigo, donde nos recogimos solemnemente
bajo el frío sol otoñal. El momento,
caracterizado por la atmósfera de paz y
de quietud que prevalecía, fue para todos
profundamente doloroso, no solo por el deceso
inopinado de Ben, sino también considerando
su acontecer tan repentino e inoportuno, su naturaleza
y su significado esencial.
Antes de partir, el que escribe colocó
algunas ofrendas sagradas dentro de la tierra,
de manera que las efigies santas acompañasen
para siempre los restos de Ben, quien fuera un
hombre de profunda convicción religiosa.
Hacia las 13:00,
volvimos al Museo pues estábamos invitados
por la directora Bondil a un almuerzo informal,
previo a las ceremonias que se preparaban para
la tarde. La convivencia, aunque breve, fue muy
amena y caracterizada especialmente por la animada
charla del senador Joyal, gran admirador de la
obra y figura del Emperador Napoleón y
coleccionista especializado en piezas del Consulado
y del Imperio.
Hacia las 14:30, el senador y la directora dejaron
la mesa para dirigirse al Museo, donde ya se realizaban
los preparativos en vista de la visita de diversas
altas personalidades locales y del extranjero.
Por nuestra parte, los miembros de la SNI permanecimos
en la mesa una media hora más, dejando
el restaurante S.A.I. el Príncipe Don Carlos
y un servidor para visitar brevemente una exposición
temporal.
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| LA
PRESENCIA DE NAPOLEÓN
EN CANADÁ |
|
|
Por Nathalie Bondil
Directora del
Museo de Bellas Artes de Montreal |
La
figura de Napoleón, que
personifica la Patria perdida
y el orgullo nacional, fue un
factor de cohesión en Canadá.
Por supuesto, a partir del momento
en que la Francia revolucionaria
declaraba la guerra a Inglaterra,
les colonias inglesas siguieron,
y Napoleón lógicamente
fue objeto de una campaña
de difamación.
« Los canadienses no
habían comprendido por
qué habían sido
abandonados por Francia en 1763,
escribe el historiador Claude
Galarneau. Treinta años
después, el juez Smith
les proporcionaba la razón:
Dios había separado Canadá
de Francia y la había confiado
a Inglaterra para ahorrarle los
horrores de la revolución
».
Hubo una verdadera guerra psicológica
llevada a cabo en Canadá
en aquella época, y más
particularmente en la Baja-Canadá,
al temer los ingleses el ascenso
del río Saint-Laurent por
una flota francesa.
Fue con el exilio de Napoleón
a Santa Helena que la leyenda
napoleónica se implantó
con vigor en Canadá. En
el momento de su muerte en 1821,
el mito estaba constituido, el
ogro había cedido su lugar
al mártir..
«
El sentimiento nacional, prosigue
Galarneau, se expresa a menudo
por el culto del héroe.
Añadamos que la leyenda
se esparció en otras partes
del mundo [...] La hallamos por
supuesto en los Estados Unidos
y en Canadá ».
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La antroponimia revela el fervor popular
ligado a Napoleón en Quebec
en los nombres de pila, de andén
o de calle, de barcos y restaurantes,
a veces con asociaciones como mínimo
paradójicas tales como Luis-Napoleón.
La cultura erudita da fe también
de este fervor: poesías de
F.-X. Garneau y de Napoleón
Aubin, numerosos artículos
en los impresos que relevaban la leyenda
romántica tal como era difundida
en Francia por Balzac, Stendhal, Hugo.
Finalmente, la Sociedad francesa de
Canadá, creada por inmigrantes
franceses en 1835, se situaba bajo
el signo del Emperador al festejar
cada año el 15 de agosto su
santo patrón (que había
sido creado enteramente durante el
Imperio) « en una sala ornamentada
con recuerdos napoleónicos,
cada miembro llevando en el ojal una
medalla de plata con la efigie de
Napoleón » como lo relata
Galarneau.
El sentimiento nacional necesitaba
un héroe que iba a servir como
catalizador para el movimiento de
las nacionalidades. ¿Cómo
habría podido Quebec permanecer
extranjero al mito, cuando tenía
la mayor necesidad de un héroe,
que primero había perdido a
su madre patria en 1763 y a su padre
treinta años después?
». Hoy, esta figura emblemática
recuerda todavía el origen
del Código civil en vigor en
Quebec. |
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| El
Senador Serge Joyal
Miembro honorario de la SNI. |
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A
las 16:00 horas los amigos y allegados de
Ben, junto con numerosas personalidades
de la esfera política y cultural,
fuimos convocados en círculo privado
y se nos agasajó con un pequeño
cóctel previo a la inauguración
oficial. Entre las figuras presentes en
este exquisito entremés podemos destacar
al ex-primer ministro de Quebec, el Sr.
Bernard Landry; al Honorable
Sr. Lucien Bouchard, ex-primer
ministro de Quebec; el Sr. Pierre
Boivin, presidente de los Canadiens
de Montreal; al Sr. Jacques Duchesneau,
ex-jefe de la Policía de Montreal
y actual Presidente de la Administración
canadiense de la seguridad del transporte
aéreo; el Sr. Guy Lépine,
presidente de las Obras del Padre Sablón,
(antiguo Centro Inmaculada Concepción
de Montreal); y a Su Eminencia el Cardenal
Jean-Claude Turcotte, arzobispo
de la diócesis de Montreal, por citar
a algunos.
Entre las figuras extranjeras subrayemos
al eminente Dr. John
Fournier, decano del Colegio
Internacional de Cirujanos en Chicago, y
al Coronel Jerry
Morelock, ex-jefe en la Junta
del Personal del Pentágono. Asimismo
es de señalar la distinguida presencia
del Señor Conde don Alexandre
de Bothuri Báthory y
su esposa, la condesa Elaine Bédard.
En ese mismo momento, la familia Weider
realizaba una visita en privado de las salas
napoleónicas del museo, tras lo cual
nos alcanzaron en la sala del cóctel.
Fue la oportunidad para todos de conocer
personalmente a todos los hijos de Ben,
Louis, Eric
y Marc, así como
a sus encantadoras esposas; también
nos acompañaba la Señora Doña
Huguette Weider, viuda
del benefactor, a quienes presentamos nuestros
respetos y más sentidas condolencias. |
Tras un periodo
de unos 30 minutos en privado con la familia Weider,
la inauguración oficial de las Salas
Napoleón tendría lugar a las
17:00 horas, siendo un gran éxito.
Primeramente,
fuimos llevados por la señorita Deslauriers
a una enorme y hermosa terraza, la cristalera
del museo adaptada para la ocasión, donde
nos esperaba aglomerada una multitud de 800 personas.
Una vez instalados, algunas personalidades concernidas
pronunciaron sendos mensajes, declarando la ceremonia
formalmente abierta la Sra. Nathalie Bondil, directora
del recinto.
Llegó el turno enseguida del senador Serge
Joyal, amigo personal de Ben Weider y principal
promotor, después de éste último,
de la creación de este importante museo,
siguiéndole el embajador de Francia en
Canadá, Su Excelencia el Sr. François
Delattre, y S.A.I. el Príncipe D. Carlos
Napoleón.
A continuación sería presentada
la Señora Huguette Weider, quien leyó
un texto muy emotivo, basado en un escrito preparado
por su difunto esposo pocos días antes.
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| DISCURSO
DE AGRADECIMIENTO E INAUGURACIÓN |
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Leído
por la Señora
Doña
Huguette Drouin, viuda de Weider |
Señora
directora del Museo,
Excelencia, Sr. François
Delattre, embajador de Francia
en Canadá,
Su Alteza Imperial Príncipe
Napoleón,
Señor senador Serge Joyal,
Eminencia, Monseñor Cardenal
Turcotte.
¿Cómo podría
expresarles en simples palabras
toda la emoción que siento
al participar con mis hijos Louis,
Eric y Marc, y mi familia, a la
inauguración de las galerías
consagradas a Napoleón
y al Imperio en el Museo de las
Bellas Artes de Montreal.
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Doña Huguette
Drouin de Weider |
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|
Este
proyecto era el sueño más
caro de Ben: es su última realización,
y me atrevería a decírselos,
yo lo apoyaba de todo corazón.
Es
la herencia que Ben nos deja compartida.
Permítame agradecerles sinceramente,
Señora Bondil, y todo su equipo
por el esmero y la constante atención
que han manifestado para dar vida
al proyecto de Ben. Sin su delicadeza
y su gran competencia, Ben no se hubiera
sentido tan bien acogido y tan a gusto
de separarse de su colección.
Quiero agradecer a Su Alteza el Príncipe
Napoleón por su presencia en
este momento preciso, que representa
tanto para mi familia y para mí,
así como al General Franceschi,
de Francia, al Profesor Garzón-Sobrado
de México, a Jacques Duchesneau,
su gran amigo. Gracias.
Quisiera sobre todo agradecer al senador
Joyal, querido Serge, Ben ha dicho:
« ¡Fue el buen Dios quien
lo puso en mi camino!». Sin
usted, toda esta formidable realización
no habría visto la luz del
día: usted lleva la antorcha
ahora y sé que Napoleón
vivirá, y que el Museo de las
Bellas Artes de Montreal será
ahora para siempre el portador de
la pasión de Ben.
Gracias, queridos amigos, por compartir
estos momentos con mi familia, es
nuestro mayor apoyo. |
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Una vez terminada
esta secuencia de testimonios, los miembros de
la familia Weider se despidieron y dejaron el
museo, volviendo todos juntos a su residencia
para pasar la velada en privado.
En cuanto a los asistentes, fueron guiados junto
con un sinnúmero de periodistas hacia las
galerías de las colecciones napoleónicas,
que serían abiertas al público oficialmente
en ese momento.
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Su Eminencia
Jean-Claude Cardenal Turcotte,
arzobispo de Montreal
y Miembro Compañero distinguido
de la SNI.
«Tuve la fortuna
en mi juventud, en el colegio, de tener
un profesor que tenía dos amores:
Molière y Napoleón. Aquel
profesor me dio el gusto de la historia
y de la literatura, y yo mismo he sido
siempre un gran admirador de Napoleón
por diferentes razones, [entre
otras] esa grandeza de alma de un
hombre que supo tener un respeto por
todos los humanos».
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Los amigos
y allegados de Ben fuimos invitados a
permanecer aún más tiempo
en la cristalera, donde fuimos el objeto
de un segundo y munificente cóctel
que nos dio más tiempo para conocernos
todos de manera más holgada y amena.
Por nuestra parte, tuvimos el gran honor
de charlar larga y específicamente
con uno de los napoleónicos más
destacados de Canadá, Su
Eminencia el Cardenal Jean-Claude Turcotte,
amigo personal de muchos años del
Doctor Weider.
Profundo conocedor de la historia de la
Iglesia americana en general y de la mexicana
en particular, es de notar que el Cardenal
Turcotte acompañó a Su Santidad
Juan Pablo II en una
de sus visitas a nuestro país,
siendo especialmente convocado por el
Sumo Pontífice en virtud de la
devoción entrañable que
el Cardenal profesa a Nuestra Señora
de Guadalupe. Fue pues la ocasión
idónea para presentar muy respetuosamente
a Su Eminencia, en nombre del INMF, pero
sobre todo de nuestra Iglesia nacional
y de todo el pueblo católico de
México, una hermosa colección
de cánticos coloniales y composiciones
sacras mexicanas dedicadas a nuestra Morenita.
En punto
de las 19:00 horas, fuimos invitados a
las salas napoleónicas del museo,
donde junto con un grupo de 80 personas
seríamos conducidos a un salón
de banquetes; se trataba de la hermosa
Sala de los Espejos del Pabellón
Michal et Renata Hornstein, donde bajo
la égida del Sr. Brian
M. Levitt, presidente del Museo,
acontecerían las ágapes
preliminarmente previstas para la conmemoración
de día tan especial, y convertidas
ahora en convite solemne y de recuerdo
por nuestro amigo difunto.
Las personalidades
más heterogéneas se encontraban
reunidas junto con los numerosos miembros
internacionales distinguidos de la SNI,
presentes en el homenaje. Múltiples
notabilidades, sobre todo canadienses
y estadounidenses pertenecientes a los
ámbitos gubernamental y económico,
figuraban entre los concurrentes, políticos,
empresarios, miembros de la nobleza y
una serie de personalidades de toda naturaleza.
El lugar de todos y cada uno de los comensales
había sido previsto por el propio
Ben Weider.
Poco antes de iniciar el primer tiempo
del banquete, una pausa fue hecha por
el senador Joyal, quien se puso de pie
para pronunciar algunas palabras solemnes
y comunicar que una segunda tirada de
discursos tendría lugar, previa
al segundo tiempo de la cena.
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Al llegar el momento anunciado,
el público escuchó a los
ponentes con gran atención. De
tal forma es como se sucedieron (enunciados
en desorden) S.A.I. el Príncipe
D. Carlos Napoleón; Su Eminencia
el Cardenal Turcotte; el Presidente del
Museo, Sr. Levitt; el embajador de Francia,
Su Excelencia François Delattre,
así como el General Franceschi
y el Sr. Markham, quienes emitieron sendas
y apasionadas alocuciones.
El que escribe tuvo asimismo
el privilegio de ser convocado para dirigirse
a la asistencia, leyendo un breve discurso
en honor y memoria de nuestro amigo difunto.
Acto seguido, en nuestra calidad de Presidente
del INMF y en nombre de nuestro país
y su pueblo, tuvimos el gran honor de
presentar al senador Joyal y a la directora
Sra. Bondil, a manera de obsequio oficial
para la ciudad de Montreal, un gran disco
con la efigie del Conde Emmanuel de Las
Cases, memorialista del Emperador.
Este objeto confeccionado en plata de
Taxco estaba acompañado por dos
banderas, la de México
y la de Francia, que
a partir de hoy permanecen por siempre
inseparables en las colecciones permanentes
de las Salas Napoleónicas del Museo
de Bellas Artes de Montreal.
Es un muy vivo placer para nosotros afirmar
que, tanto el discurso como la ofrenda
muy en especial, suscitaron una ferviente
aclamación, y era ciertamente motivo
de un profundo orgullo y gran emotividad
el ver nuestro estandarte Trigarante no
solo aplaudido y celebrado, sino ser elogiado
y formalmente entronizado hasta el término
de la ceremonia en el Podio de Honor junto
con las banderas de Francia, de Canadá,
y de la región del Quebec, que
nos tan dadivosamente nos acogía.
La velada concluyó al sonar las
22:00 horas.
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El
día siguiente, 24 de octubre a las
10:00 horas, los miembros del equipo de
la SNI nos presentamos en el pabellón
Jean-Noël Desmarais, donde firmamos
el « Libro de Oro » que acababa
de ser instalado por la dirección
del Museo a fin de que el público
asistente a jornada de apertura de las galerías
napoleónicas pudiera transmitir un
mensaje a la familia Weider.
Tras una nueva serie de entrevistas brindadas
a algunas cadenas informativas, S.A.I. el
Príncipe Don Carlos, el General Franceschi
y un servidor visitamos la oficina privada
del Dr. Ben Weider, esto gracias a la generosa
autorización que para ello recibimos
de su hijo Eric, dado que dicho lugar estaba
clausurado bajo cerrojo y el acceso al mismo
prohibido al público y a la prensa.
Una vez en este lugar, en una atmósfera
cálida y caracterizada por el silencio
respetuoso y solemne por todos guardado,
nos encontrábamos rodeados por los
efectos y recuerdos personales de Ben, sus
colecciones, sus libros, sus cuadros, su
sillón y notas manuscritas de trabajo
intactos, tal como los dejara al partir
hacia su domicilio el viernes 17 de octubre,
día de su muerte.
Poco tiempo
después, nos enterábamos de
que por letras patentes firmadas por el
Presidente de la República francesa,
el Sr. Nicolás Sarkozy, y notificadas
al general Franceschi en una carta manuscrita
de su puño y letra fechada el 14
de noviembre de 2008, nuestro amigo Ben
era ascendido al grado de Oficial
de la Legión de Honor. |
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El
Dr. Ben Weider en su oficina
Fotografía tomada
durante la última sesión
fotográfica en la que participó,
realizada por el diario The Montreal
Gazette. |
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Todas
las fotografías salvo mención
específica son cortesía del
Sr. Bernard Bujold. © LeStudio1.com,
Montreal. |
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El
Museo de Bellas Artes de Montreal
Fachada
del Pabellón Michal y
Renata Hornstein engalanado
con una banderola monumental
a efigie del Emperador Napoleón.
Fotografía del
General Franceschi. |
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Entrega
a la ciudad de Montreal, en nombre del
pueblo mexicano, del medallón
conmemorativo de plata de Taxco
y las banderas hermanadas de México
y Francia
De izquierda a derecha: exhiben
el disco el senador Serge Joyal
y Nathalie Bondil,
directora del Museo de Bellas Artes
de Montreal. El Señor J.
David Markham sostiene la bandera
francesa; Eduardo Garzón-Sobrado
la Trigarante; el general Michel
Franceschi, Comendador de la
Legión de Honor. Estos objetos,
símbolo de la amistad mexicano-franco-canadiense,
pertenecen desde ahora y para siempre
a la ciudad de Montreal. Se resguardan
en las salas napoleónicas del
MBAM. |
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El
legendario Sombrerito
del Emperador
Ejemplar portado por
Napoleón durante la Campaña
de Rusia. Poupard y Delaunay,
sombrereros del Palacio Imperial.
Colección del Museo de
Bellas artes de Montreal.
Fotografía cortesía
de The Montral Gazette |
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Apoteósis
de Napoleón I
Busto por el
escultor Bertel Thorvadsen
(1770-1844) |
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Placa
de Presentación
de la exhibición
Situada a la
entrada de las Galerías
napoleónicas |
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S.
Exca. François
Delattre
Embajador de
Francia |
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El
Sr. Brian M. Levitt
Presidente del
MBAM |
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El
Sr. Bernard Bujold
Director de la
revista LeStudio1
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Elocución
de la Sra. Huguette Weider,
acompañada por sus hijos
Marc, Eric y Louis Weider
« Nuestro
padre nos educó de la
misma manera que el suyo lo
hizo con él, es decir
en el respeto de las religiones
y de las lenguas conformemente
al lema de Napoleón que
él mismo aplicara toda
su vida: “Libertad, Igualdad,
Fraternidad” ».
Al fondo, a la izquierda,
S.A.I. el Príncipe Don
Carlos Napoleón. |
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| Palabras
inaugurales de la Sra. Nathalie
Bondil, directora del Museo de
Bellas Artes de Montreal |
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| Discurso
de bienvenida por el senador Serge
Joyal, en representación
de Ben Weider |
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| El
senador Serge Joyal mostrando
el folleto de la exposición
de las colecciones napoleónicas |
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| Discurso
de S.A.I. el Príncipe
Don Carlos Napoleón |
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| Agradecimientos
de Su Excelencia D. François
Delattre, Embajador de Francia
en Canadá |
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El
Sr. Conde D. Alexandre de Bothuri Bàthory
con su esposa Élaine Bédard |
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Sala
central de las galerías
napoleónicas del MBAM
Apreciamos diversos objetos
personales que pertenecieron al
Emperador: el sombrero de la campaña
de Rusia, una bota, un par de
guantes de montar, un relicario
con un mechón de cabellos
y, al fondo, una de las camisas
usadas por Napoleón durante
su deportación en Santa
Helena. |
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Primera
sala de las galerías napoleónicas
del MBAM
Sala consagrada a la
orfebrería, platería
y porcelanas del Consulado y el
Imperio. En el primer plano, jarrón
de bronce dorado y cristal obra
de Pierre-Philippe Thomire (1751-1843). |
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Bonaparte
entrando a El Cairo
Estatua ecuestre de Jean-Léon
Gérôme (1824-1904).
Al fondo, El último
gran ataque de Napoleón,
óleo sobre lienzo de Ernest
Crofts (1847-1911). |
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Napoleón
muriente
Estatuilla en bronce
de Vincenzo Vela (1820-1891).
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Retrato
de Napoleón Bonaparte como
Primer Cónsul
Óleo de Andrea
Appiani (1754-1817). |
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S.A.I.
el Príncipe Don Carlos
Napoleón
Comentando el óleo
de Andrea Appiani (1754-1817). |
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Guantes
del Emperador Napoleón
en Santa Helena
Colección de las
Galerías napoleónicas
Ben Weider del Museo de Bellas
Artes de Montreal. |
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Cartonero
de Napoleón I y Josefina
Proveniente de la biblioteca
de Malmaison. |
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Busto
de Napoleón I en atuendo
imperial
Óleo del Barón
François Gérard
(1770-1837). |
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Objetos
diversos de la Colección
Bothuri Bàthory
Alrededor de un magnífico
collar en oro y diamantes, apreciamos
un par de aretes y un broche que
pertenecieron a la emperatriz
Josefina. Las Esmeraldas formaron
parte del tesoro de la Corona.
Vemos también una medalla
de Santa Helena, una cruz de la
Legión de Honor, y un estuche
decorado con un retrato en medallón
del Emperador Napoleón,
por Isabey. |
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El
Conde Alexandre de Bothuri Bàthory
Posando junto al busto en apoteosis
del Emperador Napoleón
por Bertel Thorvadsen (1770-1844),
en las galerías napoleónicas
del Museo de Bellas Artes de Montreal. |
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Enlaces
a artículos escritos, visuales y sonoros
de la prensa local (en francés e inglés)
- El
Museo de las Bellas Artes de Montreal rinde homenaje
a Ben Weider, gran benefactor.
- Sitio de Radio-Canada:
« Victoire
de Napoléon » (« Victoria
de Napoleón »), expediente con
documentos escritos, sonoros y visuales sobre
la creación de las salas napoleónicas
del Museo de las Bellas Artes de Montreal.
- The Montreal Gazette del 24 de octubre
de 2008: « He
gave my people freedom » (« Le
dio libertad a mi pueblo »).
- Ben
Weider nombrado Personalidad del Año por
la revista LeStudio1 de Montreal.
Instituto
Napoleónico México-Francia
- Institut Napoléonien Mexique-France.
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon,
Prince Impérial. |
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