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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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| Instituto
Napoleónico México-Francia -
Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince
Impérial. |
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| Traducción
al castellano por el Instituto Napoleónico
México-Francia ©.
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En
mi carrera, se señalarán
faltas, sin duda; pero Árcole,
Rívoli, las Pirámides,
Marengo,
Austerlitz,
Jena,
Friedland,
eso es granito;
el diente de la envidia nada puede
contra ello…
¿Qué es el nombre
de Emperador? Una palabra como otra.
Si no tuviera otros títulos
que ese para presentarme ante la
posteridad, se reiría en
mi nariz. Mis instituciones, mis
beneficios, mis victorias, he ahí
mis verdaderos títulos de
gloria. Que se me llame corso, cabo,
usurpador; ¡poco me importa!...
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Después
de todo, podrán sustraer,
suprimir, mutilar: les será
bien difícil hacerme desaparecer
totalmente. Un historiador francés
se verá sin embargo obligado
a abordar el Imperio; y, si tiene
corazón, habrá de
restituirme algo, de darme de mi
parte, y su tarea será fácil;
pues los hechos hablan, brillan
como el sol...
He cerrado el abismo anárquico
y desembrollado el caos. He desmancillado
la Revolución, ennoblecido
a los pueblos y afianzado a los
reyes. He excitado todas las emulaciones,
recompensado los méritos
y alejado los límites de
la Gloria. Todo eso sí es
algo. Y luego, ¿de qué
podría atacárseme
sin que un historiador pueda defenderme?
¿Serían mis intenciones?
pero tendrá materia para
absolverme. ¿Mi despotismo?
pero demostrará que la dictadura
era de toda necesidad. ¿Se
dirá que estorbé la
libertad? pero probará que
la licencia, la anarquía
y los grandes desórdenes
estaban aún en el umbral
de la puerta. ¿Se me acusará
de haber amado demasiado la guerra?
Pero demostrará que siempre
fui atacado. ¿De haber
querido la monarquía universal?
pero hará ver que ésta
no fue sino la obra fortuita de
las circunstancias, que fueron nuestros
enemigos mismos quienes me condujeron
a ella paso a paso. En fin, ¿será
mi ambición? ¡Ah! Sin
duda, la encontrará en mí,
y mucha; pero de la más grande
y de la más alta que hubo
tal vez jamás, la de establecer,
de consagrar al fin el imperio de
la razón y el pleno ejercicio,
el entero gozo de todas las facultades
humanas. Y aquí el historiador
tal vez se encontrará reducido
a lamentar que una tal ambición
no haya sido cumplida, satisfecha...
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Mascarilla
mortuoria del Emperador
Napoleón I
Positivo más
antiguo conocido, derivado
del molde primigenio obtenido
por el Dr. Francis Burton
en Longwood y llevado
de Santa Helena a Europa
por el Dr. Francesco Antommarchi.
Museo de Malmaison. |
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| (…)
En bien pocas palabras, he aquí
sin embargo toda mi historia...
Miles de siglos transcurrirán,
antes de que las circunstancias
acumuladas sobre mi cabeza vayan
a escoger a otro en la multitud,
para reproducir el mismo espectáculo. |
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