Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.

Comunicado de Francia Bonapartista

NAPOLEÓN III
PETICIÓN POR EL REGRESO A FRANCIA DE LOS RESTOS DE LA FAMILIA IMPERIAL
 
« Deseo que mi cuerpo sea colocado junto al de mi padre, en espera de que se transporte a ambos ahí donde reposa el fundador de nuestra Casa, en medio de ese pueblo francés que hemos, como él, amado mucho »
Testamento del Príncipe Imperial (1856-1879), hijo de Napoleón III.
La Familia Imperial en el exilio
 
France Bonapartiste
Apt 388/60 Bd de Maurens
31270 Cugnaux
C.E.R.B.
1 bis, rue Grandjacquot
54300 Fraimbois

Año 2008, 200º aniversario del natalicio de quien fuera a la vez el primer presidente de la república francesa en ser electo por sufragio universal pero también el último soberano de dicho país, hablamos por supuesto de Luis Napoleón Bonaparte, Napoleón III.

Desde la capitulación de Sedan y la caída del Imperio el 4 de septiembre de 1870, se hubiese podido creer que la « propaganda » de la Tercera República, que la « leyenda negra » del Segundo Imperio enterrarían para siempre a Napoleón III, su Imperio y sus realizaciones hasta lo más profundo de la memoria nacional. Pero numerosas obras han contribuido a devolver poco a poco el lugar que le es debido al último emperador de Francia.

Una obra de justicia ha comenzado, bien real gracias a autores como Octave Aubry (Le Second Empire), André Castelot (Napoléon III), Georges Bordenoves (Napoléon III), J. B Barbier (Outrances sur le Second Empire, Mensonges sur le Second Empire y Silences sur le Second Empire) o aún por libros más recientes: « Napoléon III, empereur social » de Edouard Bornecque, « Louis Napoléon le Grand » de Philippe Séguin, « Napoléon III ou le catholicisme social » de Rénée Casin y muy recientemente « Napoléon III » de Pierre Milza, pero también al trabajo de especialistas de renombre como el de Jean Tulard, Francis Choisel, Jacques Marseille o Thierry Choffat.

Este reconocimiento conoció una primera marca oficial en 1987, cuando una plaza de París tomaba el nombre de Napoleón III, honor todavía negado al EMPERADOR NAPOLEÓN I. Algunos espíritus afligidos dirán que esta plaza, situada en la Xª jurisdicción (antigua plaza de Roubaix) en las cercanías de la estación del Norte, es una muy pobre elección, pero ese gesto es ya una prueba en sí.

¿Pero porqué querer tanto rehabilitar a Napoleón III y al Segundo Imperio?

Muy simplemente porque en 20 años, Francia, bajo el impulso de Luis Napoleón hizo un salto de gigante en los sectores económicos, sociales, agrícolas pero también en los ámbitos escolares, del patrimonio y de la ordenación del territorio. Esta huella también es visible a nivel internacional, diplomático y arquitectónico. Francia y los franceses no pueden olvidar que le deben a Napoleón III: a economía próspera por la revolución industrial y el desarrollo de los ferrocarriles, la participación de los empleados en los beneficios de la empresa, las primicias de la seguridad social, todos aportes incontestables (e incontestados) del Segundo Imperio, sin olvidar la urbanización moderna de París que tantos censuraron entonces pero que todos saludan hoy, la perforación del canal de Suez y la enseñanza superior abierta a las jovencitas.

De este modo, después de décadas en las que habrá sido tratado por turno de “impostor”, de “dictador” y de “cobarde”, la obra política, social y económica de Napoleón III, el último soberano francés, es por fin reconocida. Así, ¿qué hay más lógico, qué hay más digno para su memoria y la de los suyos que un reconocimiento oficial del pueblo francés? ¿Qué mejor reconocimiento que el regreso al suelo natal de los restos mortales del último Emperador, de la Emperatriz Eugenia y del Príncipe Imperial?

Es por ello que Francia Bonapartista y el Centro de Estudios e Investigaciones sobre el Bonapartismo (CERB) hacen un llamado a las autoridades francesas y una campaña internacional de peticiones para solicitar el regreso al territorio francés de las cenizas de la Familia Imperial. Los representantes políticos deben mostrarse tan dignos como lo fue el Rey Luis Felipe I en 1840, al efectuar todos los trámites necesarios para la realización de este evento histórico que será el punto culminante de la rehabilitación de Napoleón III.

El Príncipe Imperial, la Emperatriz Eugenia y el Emperador Napoleón III

¡Hagamos juntos, del 2008, el punto culminante del reconocimiento de Napoleón III y de la obra del Segundo Imperio!

David Saforcada
Secretario General de Francia Bonapartista
contactbonapartiste@yahoo.fr

 

Para firmar la petición en línea refiérase a la liga siguiente:
http://www.france-bonapartiste.net/petition/