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Vida
de S.M.I. el Emperador
y Rey NAPOLEÓN
I |
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Instituto
Napoleónico México-Francia - Institut
Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial. |
| LA
PROPAGANDA Y LA GUERRA PSICOLÓGICA |
| «
Cada viento que sopla
de Inglaterra no me trae más
que odio o ultraje » |
Napoleón. |
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| El
gran amasador francés
de pan de jengibre cociendo
una nueva Hornada de Reyes |
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Napoleón
cuece reyes en el «
nuevo horno francés
de pan imperial »,
mientras a sus espaldas
el papado amasa la pasta
de las naciones que un águila
se come incluso estando
cruda. A la derecha, una
hornada de reyes ya preparada…
Caricatura de James Gillray. |
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« Usted
conoce bien la mentalidad que asiste al Gobierno
inglés; sus escritores no cesan de atacarme
y de citarme ante la opinión de Europa.
Están pagados por los ministros de Londres.»
Con estas palabras, al principio del Consulado,
el Emperador Napoleón
se lamenta ante Barère de los ataques
de la prensa inglesa. Lejos de menospreciar
su importancia, el primer cónsul, buen
estratega, preparó su contraofensiva.
A Barère se le confió la redacción
de un Memorial antibritánico
y la elaboración de diversos libelos;
el antiguo convencional demostró ser
un polemista mediocre. El 20 de octubre de 1802
se fundó un nuevo diario, L’Argus
ou Londres vu de Paris (El Argos o Londres
visto desde París), redactado en inglés
pero cuya difusión, desprovista de medios,
se limitó a los prisioneros británicos
internados en Francia. Y Kotzebue cuenta que
con ocasión de su estancia en París
le llamó la atención la cantidad
de caricaturas antibritánicas que se
publicaban en las revistas: a veces era un ejército
de ranas cuyo general, con uniforme inglés,
cabalgaba un cangrejo; otras veces se veía
a los ingleses dándose a la fuga ante
una nube de polvo levantada por una manada de
corderos. Con todo, Kotzebue no habla de la
calidad del dibujo.
En realidad, en esta guerra psicológica
Francia fue superada por Inglaterra. Derrota
acaso tan grave como la de Trafalgar.
En los incontables
libelos antinapoleónicos que los barcos
británicos depositaban sobre las costas
bretonas o normandas, por fardos de ciento la
mayoría de los cuales eran en seguida
recogidos por la policía francesa que
había prevenido a los habitantes, aparecen
los mismos temas: crueldad y bribonería
del hombre, errores estratégicos del
general (sobre todo después de Bailén),
corrupción del régimen, perjuicios
de un dirigismo económico y político
que contrasta con el pseudo «
liberalismo » inglés.
Francis d’Ivernois, ginebrino emigrado
a Londres, predijo la ruina financiera de Francia,
aunque sus demostraciones económicas
encontraron menos eco que los rumores y calumnias
que propalaba Goldsmith.
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| El
corso y sus sabuesos en la ventana
de las Tullerías examinando
París |
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Grabado
en el balcón se puede
leer: « más horrores,
muerte y destrucción
». Caricatura de Thomas
Rowladson. The Morning
Post describió
a Napoleón como «
un ser imposible de clasificar,
medio africano, medio europeo,
un mulato mediterráneo
»*. |
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| Thomas
Rowlandson (1756-1827) |
Hijo
de un obrero, estudia en
la Royal Academy
y a los 16 años se
ubica en París. Efectúa
posteriormente varios viajes
por Europa que le servirán
para reunir una gran cantidad
de anécdotas, personajes
y motivos, que plasmará
en su trabajo como caricaturista,
pero también como
pintor paisajista y costumbrista. |
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De origen
portugués, Goldsmith había
asimilado con entusiasmo las ideas de
la Revolución y había sido
empleado por Talleyrand, durante el Consulado,
en la redacción de L’Argus.
Encargado de negociaciones más
o menos turbias, terminó por enemistarse
con los medios políticos franceses.
Como tantos otros renegados de la época,
huyó a Londres en 1809, convirtiéndose
en un feroz adversario de Napoleón.
En 1810 publica una Histoire secrète
du cabinet de Buonaparte (Historia
secreta del gabinete de Buonaparte), que
tiene un éxito considerable; el
año siguiente funda The Anti
Gallican Monitor (El Monitor Antigalicano)
diario furiosamente hostil a Francia.
La caricatura
inglesa supera el libelo. Gillray, Rowlandson,
Woodward se complacen en presentar la
efigie del famélico Boney
(«huesudo») que posteriormente,
durante el Imperio, se convertirá
en el ventripotente Fleshy («carnoso»).
«Se pelean para ser los primeros
en ver las caricaturas de Gillray ante
el establecimiento de M. Ackermann»,
escribe un emigrante francés a
propósito del público londinense.
A través
de Portugal la propaganda inglesa penetra
en el continente: llega a España,
después salta a Alemania, desempeñando
un papel decisivo en el alzamiento de
Europa contra Napoleón.
Clandestinamente la flota británica
desembarca en las costas de Italia Il
Giornale politico (El Diario
político) cuyo redactor, Barzoni,
denuncia con violencia en sus páginas
a Napoleón como «el tirano
de las naciones». |
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| Una
tienda de caricaturas
en Londres |
En
boticas como esta se exponían
y vendían las obras
de los caricaturistas en
boga. Entre los más
célebres, mencionemos
a Rowlandson o sobre todo
a Gillray, cuyas láminas
se exponían en la
vitrina del establecimiento
« Humphrey’s
», ante la mirada
exultante de una muchedumbre
ávida. En nuestra
imagen, escena frente a
la casa del editor P. Roberts. |
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JAMES
GILLRAY (1757-1815)
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| James
Gillray, acuarela
según un autorretrato |
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Nacido
en Chelsea de un padre militar que
había perdido un brazo en
Fontenoy, Gillray comienza su oficio
como grabador tipógrafo.
Admirador de la obra de William
Hogarth, ingresa a la Royal Academy
financiando sus estudios dibujando
caricaturas, actividad que irónicamente
hará su fortuna y reputación
internacional.
Muchas de sus sátiras más
acerbas atacaban al rey Jorge III
de Inglaterra, cuya arrogancia,
ignorancia y suficiencia repelían
al artista; sin embargo, horrorizado
por los excesos de la revolución
francesa, Gillray – aunque
hasta donde se sabe totalmente ajeno
a cualquier partido político
–, se convertirá en
un nacionalista fervoroso; desde
entonces, y ante la grave amenaza
de una invasión francesa
en Inglaterra, se consagrará
con gran energía a glorificar
a John Bull, y a ridiculizar a los
franceses, en especial a Napoleón.
Gracias a sus dibujos anti-napoleónicos
llenos de picardía y de sarcasmo
mordaces, que Inglaterra difundía
a granel en toda Europa, Gillray
gozará de una enorme popularidad
continental, así como de
una gran reputación en su
país.
Para su desgracia, su intemperancia
y sobre todo su atroz sufrimiento
a causa de su padecimiento de la
gota irán minando su salud.
En efecto, empieza a perder la razón,
trabajando ya solo por intervalos
durante sus periodos de lucidez.
Su última obra data de 1811.
Tratará de suicidarse tirándose
por la ventana de una buhardilla,
pero sobrevivirá y a la larga
terminará por hundirse por
completo en la demencia, siendo
internado hasta su muerte. Gillray
fallece pocos días antes
de la batalla de Waterloo, el 1º
de junio de 1815, y es enterrado
en el cementerio de St. James, en
Piccadilly, Londres. |
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Gracias a la
eficacia de la policía de Fouché,
el acceso a Francia es más difícil.
Por lo que respecta a los libelistas de origen
francés, aún numerosos durante
el Consulado (citemos el Napoleone
de Charles Nodier), su acción es insignificante
durante el Imperio. Hay que esperar a 1814 para
que estalle esta explosión de odio antinapoleónico
de que el libelo De Buonaparte et des Bourbons
(De Buonaparte y de los Borbones) del ultra
realista René de Chateaubriand fue presagio.
Es interesante notar el hecho de que contrariamente
a los apodos y motes satíricos ingleses,
en Francia esta clase de publicaciones difundidas
incansablemente por los realistas borbónicos
hacían uso sistemáticamente de
los nombres italianos del Emperador, Napoleone
y Buonaparte, con la intención
premeditada de subrayar el origen extranjero
de aquel a quien llamaban « el corso
usurpador ». En efecto, humillado
y henchido de resentimiento después de
que el Primer Cónsul se negara a restaurar
el trono de los Borbones, el partido realista
entra en una oposición a Napoleón
que irá hasta el terrorismo. Respaldados
por Inglaterra, cómplices indefectibles
de las Coaliciones
bélicas urdidas
contra Francia, los realistas lanzan una campaña
llena de odio, imagen de propaganda falaz, en
añadidura manchada de delito de facies.
En el libelo arriba citado, escrito en 1814,
Chateaubriand no vaciló en falsificar
la fecha de nacimiento del Emperador, con tal
de probar que éste no era francés.
Escribe: « Buonaparte nada tiene de
francés, ni en las costumbres ni en el
carácter. Incluso los rasgos de su rostro
muestran su origen. La lengua que aprendió
en la cuna no era la nuestra; su acento y su
nombre revelan su patria. Se ha descubierto
que Napoleón hizo ver que tenía
un año menos. Nació el 5 de febrero
de 1868, y la anexión de Córcega
a Francia es del 15 de mayo de dicho año,
de manera que, con todo el rigor de la expresión,
Buonaparte es un extranjero para los franceses
». Por supuesto, esta alegación
es gratuita y no se basa en ningún documento;
por lo demás, como es bien sabido, Napoleón
nació el 15
de agosto de 1769,
como es perfectamente comprobable en diversas
fuentes.
Ulteriormente,
más de mil libelos forjaron la Leyenda
negra del emperador, que a lo largo de
dos siglos, cuidadosamente mantenida por los
detractores del Emperador, ha subsistido insidiosamente
aunque con altas y bajas según las épocas.
En cuanto a su impacto real en la leyenda sin
embargo, inútilmente: «¿Los
folicularios? – decía Napoleón
–; mi destino es
ser pasto de sus plumas, pero no temo ser víctima...
Morderán en el granito».
*
Consultar nuestro artículo
Napoleón
era caucásico
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