Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
LAS INSIGNIAS DE LA LEGIÓN DE HONOR
 
Institución de la Legión de Honor por Napoleón en 1802 Dibujo de Francis Rixinger

Por

Jean Rollet

Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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Si la institución de la Legión de Honor remonta al 29 de floreal año X (19 de mayo de 1802), el Primer Cónsul dejó durante dos años en reposo esta creación – querida expresamente por él. Esto por motivos de oportunidad política debida al número de oponentes a la resurgencia de distinciones honoríficas, tan poco tiempo después de la revolución. Esta creación no fue pues materializada más que por el decreto imperial del 22 de mesidor año XII (11 de julio de 1804) que estipulaba los cuatro grados previstos con una insignia idéntica, pero de plata para los Legionarios y en oro para los demás. Sólo el listón rojo (inspirado sin duda alguna por el de la valerosa Cruz de San Luis) será atribuido a todos los grados.

Diversos proyectos de insignias habían sido presentados por supuesto por los joyeros y artistas en renombre. Por conveniencia, debían necesariamente ser distintos de las cruces de cuatro ramas del Antiguo Régimen. Se tienen motivos para pensar que el proyecto definitivo (que fue tal vez inspirado por las armas primitivas de los Bonaparte o una evocación simbólica de la « estrella » del general victorioso más que por la insignia de la sociedad secreta republicana de los Filadelfos) emana de David.
En todo caso fue presentado oficialmente a Napoleón el 1º de mayo de 1804, es decir el mismo día siguiente del día en que el Tribuno Curée había propuesto que, de Cónsul de por vida, Bonaparte se tornara emperador.

Es bien evidente (como lo subrayó el comandante Lachouque) que la puesta en obra de las insignias comenzó mucho antes del decreto de mesidor puesto que la distribución de Los Inválidos tuvo lugar dos días después, 16 de junio. Su fabricación comenzó sin duda en junio donde la ciudadana viuda Challiot para ser retomada por Halbout, Biennais, Georges, Ouizille, etc... Exigía en efecto muchas operaciones de una mano de obra muy calificada, al no haber intervenido el tiraje con volante hasta el final del Imperio. Los cinco crisoles, obrados de manera aislada, debían ser ensamblados « al carbón » en torno a un redondel mediano, antes de la soldadura de las briznas de follaje y del anillo, luego recocido del metal con esmaltado e inserción en cera de los centros « dos piezas » con listel esmaltado aparte.
Pensamos que es preferible conservar la clasificación tradicional en 4 tipos, siendo admitido que existen variantes importantes, útiles de precisar.
Estos cuatro tipos son válidos para los grados previstos originalmente (insignias de oro o de plata) y aún para la «gran condecoración» instituida el 10 de pluvioso año XIII (gran Águila), salvo por supuesto la cuestión de módulo: de 65 a 72 mm en vez de 35 mm aproximadamente al principio para las insignias de algún modo «reglamentarias».

Cruz de la Legión de Honor
3er tipo, con bolas y roseta; 1810.

 

PRIMER TIPO

Se trata de una estrella de 5 rayos dobles esmaltados de blanco, con puntas en general fuertemente marcadas, ligadas en su mitad por una corona de roble y de laureles de cada lado del centro, con extremidades inferiores entrecruzadas y atadas por un nudo sin cabo. La estrella está ligada por una sardineta al anillo de enganche liso sin ninguna corona.
Los centros « dos piezas » (de 10 a 15 mm para los módulos normales) presentan en relieve, sobre una delgada placa de oro, uno la efigie laureada del Emperador, insertada en una diadema esmaltada azul con, en letras de oro, « Napoléon Emp. des Français ». En el otro, las armas del Imperio, es decir un águila al vuelo bajo, con la cabeza « contornada » (NdT: es decir, en términos del heráldica, mirando hacia nuestra izquierda), apoyándose en un rayo, sobre fondo oro unido rodeado por un rosario de pequeñas perlas, o lineado horizontalmente (azul heráldico). Esta águila está insertada en el interior de una diadema esmaltada azul que presenta la divisa « Honneur et Patrie » (Honor y Patria), con un pequeño motivo decorativo especial de cada joyero en la parte inferior.

Las variantes fueron las siguientes:

La efigie es de « cabeza grande », que ocupa todo el campo unido, de « media cabeza » o « pequeña cabeza » sobre fondo radiante, con eventualmente, en caso de efigie agregada sobre campo unido, un realce de esmalte verde sobre los laureles.
En vez de la sardineta, hallamos a veces una mata de follaje que sube bajo la esfera (o bola) de amarre y un anillo acanalado en vez de un anillo liso.
Las puntas, en general afiladas, están a veces terminadas por verdaderas esferas estrechadas al ras de la punta, que no se deben confundir con los « botones » que terminan todos los modelos a partir del 4º tipo.
El follaje, las más veces ligero, casi aéreo, es a veces denso, sobre todo en los modelos de alta joyería, como se lo nota en la medalla de Andrieux-Denon que conmemora la creación.

Cuatro condecoraciones de Águila de oro representando cada uno de los cuatro tipos que existían durante el Primer Imperio, anverso. Museo Nacional de la Legión de Honor, París.

 

SEGUNDO TIPO

Este tipo aparece a partir de la decisión del 14 de abril de 1806, fecha en que una corona debe rematar la estrella. Esta corona imperial es de doce espaldares, es decir 7 de cara. Es de talla modesta y las más veces plana, constituida por dos caras soldadas.

Esta corona, rematada por una cruz, fue primero soldada a las dos puntas superiores de la estrella de 37 mm. Pero como esta disposición se muestra inmediatamente frágil, se volvió muy pronto al modelo del 1º tipo articulando la corona de 12 espaldares por encima de la estrella. La esfera de la sardineta o de la mata de follaje está insertada en el interior de la corona, ya sea por medio de un gancho recurvado soldado bajo la esfera que remata a la corona, ya sea por una tija horizontal que atraviesa la base de la corona, cuando ésta no comporta por debajo una suerte de compartimiento exterior para una tija remachada.

El anillo para el listón (desde ahora puesto en la esfera engalanada con una cruz que remata la corona) permanece en general liso pero a veces está acanalado. El águila está « contornada » mientras la efigie del Emperador está, ora a la derecha, ora a la izquierda (para la persona que mira), con las mismas variantes que precedentemente. Las puntas pueden estar provistas de esferas fuertemente estrechadas. La característica esencial del segundo tipo es pues la corona de 12 espaldares, sin tener nunca un cabo pendiente en el follaje.

Cuatro condecoraciones de Águila de plata que representan cada uno de los cuatro tipos que existían durante el Primer Imperio, anverso. A partir de abril de 1806, se añade una corona con espaldares (2º tipo), luego de florones (3º y 4º tipos) que conforman el anillo. Museo Nacional de la Legión de Honor, París.

 

TERCER TIPO

Este tipo ve la luz a partir de 1808, a juzgar por algunos cuadros fechados, pues ningún texto la oficializó. Es éste sin embargo el que da muestra de mayor uniformidad, con una corona de 8 florones apoyados sobre montantes palmados, rematada por una cruz con anillo liso móvil insertada en la esfera (el anillo acanalado figura en particular en los modelos en oro). Esta corona está claramente abultada.

La estrella – que no comporta nunca un cabo pendiente en el follaje inferior cuya extremidad de ramas está en general estriada, – es casi constantemente de puntas menos agudas que en el primer tipo. Pero, en éste otra vez, se encuentra a veces bolas con un fuerte estrechamiento.

Los centros siguen siendo « dos piezas », con predominancia de la cabeza mediana laureada sobre fondo radiante. Asimismo, el águila contornada del principio de este tipo es remplazada progresivamente por un águila volteada hacia nuestra derecha, como se convertirá poco a poco en regla tras las mofas de los heraldistas del Antiguo Régimen (la cabeza contornada siendo supuestamente un signo de bastardía).

Los anillos estriados no se ven más que en los modelos reducidos. Mismo sistema de articulación que precedentemente por medio de cruceta en el interior de la corona o eventualmente por medio de tijas horizontales que desbordan en la parte inferior.

Muy excepcionalmente, se halla en lo que respecta a este tipo (como en cuanto al precedente) coronas en las que los florones son remplazados por águilas contornadas, pero se trata en ese caso de coronas muy espigadas en cuanto a la altura (por ejemplo 31 mm para el anillo y la corona para una estrella que mide en total 64 mm) que no tienen nada que ver con las del Segundo Imperio. La presencia de águilas solas o alternadas con florones se encuentra en cambio de manera habitual en las coronas de « gran águila » o de los collares. Igualmente, puede suceder, de manera muy excepcional, que «Emperador» figure en todas letras en el listel del centro. Se empieza también a ver aparecer coronas con montantes perlados por encima de los florones en vez de palmas.

 
Cruz de la Legión de Honor del 3er tipo, Primer Imperio. Colección del Museo Saint-Remi.

 

CUARTO TIPO

Este tipo muy compuesto vio sin duda la luz en 1811 (siempre de acuerdo con las pinturas de algunos cuadros fechados) con una multitud de coronas muy ornamentadas.
Su característica principal consiste en el hecho que los centros están a partir de entonces acuñados en una pieza (salvo en los modelos de lujo) con águilas casi constantemente volteadas hacia nuestra derecha. Las puntas están « abotonadas » en general por medio de un simple aborregamiento (las demás por el sistema de esferas) y se ve aparecer concurrentemente el simple nudo en la parte baja del follaje y el doble cabo pendiente cortado en bisel, que parece haber sido el único utilizado durante los Cien Días.

Se trata en general de estrellas de dimensiones sensiblemente más importantes que precedentemente (promedio de 75 mm de alto, anillo incluido, sobre 45 mm de ancho) y en las que una mata de follaje sube hacia la corona, a veces con una sardineta adornada con follaje esmaltado. Esta corona está casi constantemente ornamentada con una esfera grande en forma de globo imperial – con el montante vertical que sostiene a la cruz formando cuerpo con la diadema mediana. Los florones están prolongados, ya sea por palmas como precedentemente, o bien las más veces por montantes perlados.
Cuando el extremo no pende y que las esferas son grandes en las extremidades de las puntas, se trata incontestablemente de un principio de 4º tipo. Pero de otra forma, se puede tratar del modelo que será recuperado muy al inicio del Segundo Imperio, según el modelo « Presidencia », salvo si el punzón (en particular « gallo » o « rayo de lictor » (*)) da una certeza de que la condecoración fue puesta en servicio entre el 1º de septiembre de 1809 y el 16 de agosto de 1819. Pero muchas estrellas del Primer Imperio, sobre todo de caballero, no fueron caladas, o no lo fueron más que en ocasión de un censo o de una venta pública muy ulterior a partir de 1838. Solo un examen muy cuidadoso puede dar una certeza.

Cuatro condecoraciones de Águila de plata que representan cada uno de los cuatro tipos que existían durante el Primer Imperio, reverso. Museo Nacional de la Legión de Honor, París.

 

DISPOSICIONES COMUNES A TODOS ESOS TIPOS

Durante el Imperio, los « Legionarios » (luego llamados « Caballeros ») y los otros tres grados portan su insignia de oro o de plata en un listón rojo en general tornasolado, ancho de aproximadamente 27 a 40 mm, ornamentado con una « borlita » análoga a la que adornaba a la de San Luis y que es de hecho una reducción de la que existía y existe todavía en la parte baja de los « cordones » portados al sesgo.
Se trata de una doble coca – de más o menos 40 mm de ancho – constituida por un pedazo de listón adicional que desborda sensiblemente de su soporte, en el interior del cual se ha colocado otro espesor de listón, un poco hacia atrás, cuyos bordes han sido despuntados con tijera. El conjunto está estrechado en el medio por otro pedazo de listón, de aproximadamente 10 mm de ancho, bajo el cual pende la estrella.

No será sino hasta mediados del Imperio cuando esta borlita se verá reducida a las dimensiones de una amplia roseta, con las cocas dobles reducidas de tal manera que ya no desbordan del listón, la parte media despuntada estando desde ahora estrechada por un simple hilo rojo, lo cual permite obtener un rosetón. El porte de esta roseta (prohibido a los simples Legionarios durante la primera Restauración) no conoció limitación alguna tanto durante el Imperio como durante los Cien Días.

La insignia es portada a la izquierda sobre el pecho o el ojal izquierdo para los civiles. Una sola excepción: a ejemplo de lo que había tenido lugar en la antigua Francia, los magistrados en robe, los universitarios en toga, los eclesiásticos arbolan su insignia cuan collar alrededor del cuello (1ero de agosto de 1805) en un listón que puede alcanzar la dimensión del que será atribuido durante la Restauración, primero a los Grandes Oficiales, luego a los Comandantes. La Gran Águila será portada así por los mismos dignatarios (por ejemplo el gran juez Juge Régnier o el cardenal Fesch).
Si el Emperador, sólo él, portaba a su voluntad estrella de oro o estrella de plata sobre el pecho, ya hemos precisado que los Grandes Águilas enarbolaban una estrella de oro de débil módulo además de su placa o cruz cosida y, por supuesto, del Gran Cordón portado al sesgo sobre la cadera (70 a 120 mm) con su amplia borla y gran estrella.

Antes de pasar al examen de estas placas o estrellas cosidas, señalemos un hecho que tiene su importancia. Según la tradición establecida durante el Antiguo Régimen, es el anverso de la insignia el que era expuesto sobre éstas últimas. De ello deriva que, contrariamente a lo que se imagina en general (y salvo para la estrella de ciertos collares), son el águila y la divisa de la Orden las que estaban expuestas en el exterior, la efigie del Emperador estando colocada sobre el pecho. Durante la primera Restauración, será lo mismo en el sentido en que las lises estarán « afuera » y la efigie de Enrique IV sobre la vestimenta.

Añadamos finalmente que, si sobre la gabardina civil, se usaba portar solo un vasto pedazo de listón plegado, como lo harán los demi-soldes (medio-sueldo), los joyeros especializados habían puesto a la disposición de los miembros de la Orden toda una gama de reducciones, que iban de la « mini-estrella » colgada a una barrita de oro grabado con líneas entrecruzadas, con un centro que no pasaba de 1,5 mm de diámetro, al módulo normal portado sobre el uniforme, con listones bastante anchos en general. Pues, contrariamente a la moda actual que exige que los listones portados en el ojal, e incluso las rosetas, sean muy estrechos, se estaba tan orgulloso de pertenecer a la Orden que se lo manifestaba con cierta ostentación.

Águila del 4º tipo
Museo de la Legión de Honor

 

LAS ESTRELLAS BORDADAS O PLACAS METÁLICAS

Durante el Imperio, a semejanza de lo que había tenido lugar durante el Antiguo Régimen (en especial para la medalla de San Luis y la del Mérito Militar) el grado más elevado: (« gran condecoración, enseguida Gran Águila ») arbolaba, además de la estrella de gran talla (65 a 72 cm) atada en la parte baja del Gran Cordón, una placa portada « del lado izquierdo de la ropa » (decreto del 10 de pluvioso año XIII o 30 d enero de 1805) de aproximadamente 70 a 120 cm de diámetro. Además, sobre el abrigo (como uno se da cuenta por ejemplo en lo que se refiere a Talleyrand en el cuadro de la Consagración, de David) el alto dignatario tenía derecho a otra placa de imponentes dimensiones (de 70 a 170 cm e incluso más aún).
Recordemos que exhibía finalmente en el pecho, junto a la placa, una estrella de oro de pequeño módulo.

Descuidando algunas variantes señaladas cuidadosamente por el Sr. de Pierredon, estas placas pueden estar clasificadas cómodamente en tres grandes categorías:

1 – Al principio (y enseguida únicamente en los trajes de parada), la estrella está enteramente bordada en plata, con sus cinco rayos dobles recubiertos de lentejuelas de plata formando escamas, separadas por cinco rayas de plata unidas, con hilo trenzado formando reborde. En el centro, el águila no coronada al vuelo bajo apoyándose en un rayo, con a su alrededor la divisa « Honor y Patria ».
2 – Luego, sobre la placa bordada como precedentemente, se adaptó un círculo en plata masiva portando la divisa con, en el interior, un águila agregada en plata, a veces coronada, apoyándose en un rayo con relámpagos.
3 – Precisemos que durante el Imperio, los grandes oficiales nunca tuvieron derecho a la placa que les fue atribuida tan solo en la Restauración, y les fue retirada durante los Cien Días.

 

LOS COLLARES

El decreto del 21 de mesidor año XII (10 de julio de 1804) había fijado las características del gran sello del Imperio con una « gran condecoración » (que no será realizada nunca pues era poco estética) colgada en la parte baja de un collar (cuyo dibujo se le debía a Galy), que se quedará él mismo en estado de proyecto.
Presentaba en línea descendiente dieciséis « vexilla » portando en cifras romanas los números de las dieciséis cohortes de la Legión separadas por medio de las insignias científicas, artísticas, culturales o militares simbolizando las actividades de Francia.

Sin que ningún decreto haya llegado para « oficializar » estos collares, hubo, según las investigaciones metódicas del Sr. de Pierredon, ocho tipos diferentes. En realidad, y sin tener en cuenta variantes mínimas en sí (no más que de los modelos enriquecidos con diamantes que no conocemos que por medio de cuadros), hubo dos tipos esencialmente diferentes de los cuales el primero sirvió incontestablemente durante la consagración:

1. – Las águilas en línea yuxtapuestas llevando a veces al cuello una Legión de Honor, miniatura con águilas contornadas, mientras las águilas principales miraban hacia el motivo central en cuya parte baja la estrella estaba colgada (cuadros de Napoleón en traje de la Consagración por Robert Lefèvre y el barón Gérard).
Ulteriormente, los príncipes de la
Familia Imperial, Cambacerés, Talleyrand, fueron grabados en el bronce con tales collares de los que no subsiste ninguno, por desgracia.
2. – Las águilas en línea descendiente, como se las puede admirar en el collar que reposa en la cripta de Los Inválidos, análogo al que figura en las colecciones de S.A.I. el Príncipe Napoleón que estuvo expuesto especialmente en el
Museo de la Legión de Honor durante la Exposición Napoleón en 1968.

Los atributos de las Letras, Ciencias y Artes, colocados en el interior de un medallón afinado cuya corona de laureles está esmaltada al natural, están unidos entre ellos por águilas al vuelo bajo apoyándose en un rayo. Llevan al cuello listón rojo con una estrella esmaltada de blanco portando al centro los números de las dieciséis cohortes. Como precedentemente, las águilas tienen la cabeza volteada lacia el interior del collar, es decir ora normales, ora « contornadas ». Su cadena está bordeada en el interior como en el exterior por pequeñas estrellas de cinco rayos rodeadas por un anillo, alternando con medallones oblongos que presentan en relieve otro símbolo imperial: la abeja.
El motivo central está constituido por una vasta « N » rodeada por dos coronas de palmas y de laureles concéntricos, teniendo en su extremo una gran estrella rematada con una corona de águilas contornadas. No hay cabo pendiente en esta estrella, salvo en un cuadro de Lefèvre fechado en 1811.

Según la tradición del Antiguo Régimen (Órdenes de San Miguel y del Espíritu Santo) el porte del collar estaba reservado a una élite y no exclusivamente al maestre y jefe soberano.

Collar de la Legión de honor del segundo modelo, hacia 1805 (oro y esmaltes) ejecutado por el orfebre del Emperador, Martin-Guillaume Biennais, sobre una idea de Dominique Vivant Denon. Dieciséis águilas llevando al cuello la Legión de Honor, alternadas con 17 medallones de los cuales 16 portan los atributos de las diversas actividades recompensadas por la orden (ejército, arquitectura, bellas artes, química, comercio, industria, etc.). La cifra 16 hace referencia al número de cohortes. Museo Nacional de la Legión de Honor, París.

Los titulares de este collar fueron poco numerosos fuera del Emperador y luego del Rey de Roma. Fue ofrecido a los príncipes de la familia directa, es decir a José, Luis, Jerónimo (pero no a Luciano como consecuencia a los disentimientos que sabemos) y al cardenal Fesch, tío del Emperador. Los príncipes adoptivos o por alianza lo recibieron igualmente, es decir Eugenio de Beauharnais así como Murat, Camilo Borghèse, Félix Bacciocchi. Los únicos otros beneficiarios fueron los antiguos « colegas » del Primer Cónsul; Cambacerés y Lebrun, así como Talleyrand y Berthier.
De este segundo tipo de collar deriva el que fue atribuido sólo al presidente de la república, cuyo dibujo original fue aprobado por el presidente Grévy en 1881.

Jean Rollet, marzo de 1973.

NOTA:

1) El rayo de lictor, es un símbolo de la autoridad civil y del Imperium. Por lo demás los rayos de lictores evoca igualmente al Cardenal Mazarino, quien los portaba en sus armas. NdT.