| LAS
INSIGNIAS DE LA LEGIÓN DE HONOR |
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| Institución
de la Legión de Honor
por Napoleón en 1802
Dibujo de Francis
Rixinger |
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Traducción del Instituto Napoleónico
México-Francia ©
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Si
la institución
de la Legión de Honor
remonta al 29 de floreal año
X (19 de mayo de 1802), el Primer Cónsul
dejó durante dos años en reposo
esta creación
– querida expresamente por él.
Esto por motivos de oportunidad política
debida al número de oponentes a la resurgencia
de distinciones honoríficas, tan poco
tiempo después de la revolución.
Esta creación no fue pues materializada
más que por el decreto imperial del 22
de mesidor año XII (11 de julio de 1804)
que estipulaba los cuatro grados previstos con
una insignia idéntica, pero de plata
para los Legionarios y en oro para los demás.
Sólo el listón rojo (inspirado
sin duda alguna por el de la valerosa Cruz de
San Luis) será atribuido a todos los
grados.
Diversos
proyectos de insignias habían sido
presentados por supuesto por los joyeros
y artistas en renombre. Por conveniencia,
debían necesariamente ser distintos
de las cruces de cuatro ramas del Antiguo
Régimen. Se tienen motivos para
pensar que el proyecto definitivo (que
fue tal vez inspirado por las armas primitivas
de los Bonaparte o una evocación
simbólica de la « estrella
» del general victorioso más
que por la insignia de la sociedad secreta
republicana de los Filadelfos) emana de
David.
En todo caso fue presentado oficialmente
a Napoleón el 1º de mayo de
1804, es decir el mismo día siguiente
del día en que el Tribuno Curée
había propuesto que, de Cónsul
de por vida, Bonaparte se tornara emperador.
Es bien
evidente (como lo subrayó el comandante
Lachouque) que la puesta en
obra de las insignias comenzó mucho
antes del decreto de mesidor puesto que
la distribución de Los
Inválidos tuvo
lugar dos días después,
16 de junio. Su fabricación comenzó
sin duda en junio donde la ciudadana viuda
Challiot para ser retomada por Halbout,
Biennais, Georges, Ouizille, etc... Exigía
en efecto muchas operaciones de una mano
de obra muy calificada, al no haber intervenido
el tiraje con volante hasta el final del
Imperio. Los cinco crisoles, obrados de
manera aislada, debían ser ensamblados
« al carbón » en torno
a un redondel mediano, antes de la soldadura
de las briznas de follaje y del anillo,
luego recocido del metal con esmaltado
e inserción en cera de los centros
« dos piezas » con listel
esmaltado aparte.
Pensamos que es preferible conservar la
clasificación tradicional en 4
tipos, siendo admitido que existen variantes
importantes, útiles de precisar.
Estos cuatro tipos son válidos
para los grados previstos originalmente
(insignias de oro o de plata) y aún
para la «gran condecoración»
instituida el 10 de pluvioso año
XIII (gran Águila), salvo por supuesto
la cuestión de módulo: de
65 a 72 mm en vez de 35 mm aproximadamente
al principio para las insignias de algún
modo «reglamentarias». |
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Cruz
de la Legión de Honor
3er tipo, con bolas
y roseta; 1810. |
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PRIMER
TIPO
Se trata
de una estrella de 5 rayos dobles esmaltados
de blanco, con puntas en general fuertemente
marcadas, ligadas en su mitad por una corona
de roble y de laureles de cada lado del centro,
con extremidades inferiores entrecruzadas y
atadas por un nudo sin cabo. La estrella está
ligada por una sardineta al anillo de enganche
liso sin ninguna corona.
Los centros «
dos piezas » (de 10 a 15 mm para
los módulos normales) presentan en relieve,
sobre una delgada placa de oro, uno la efigie
laureada del Emperador, insertada en una diadema
esmaltada azul con, en letras de oro, «
Napoléon Emp. des Français
». En el otro, las armas del Imperio,
es decir un águila al vuelo bajo, con
la cabeza « contornada »
(NdT: es decir, en términos del heráldica,
mirando hacia nuestra izquierda), apoyándose
en un rayo, sobre fondo oro unido rodeado por
un rosario de pequeñas perlas, o lineado
horizontalmente (azul heráldico). Esta
águila está insertada en el interior
de una diadema esmaltada azul que presenta la
divisa « Honneur et Patrie
» (Honor y Patria), con un pequeño
motivo decorativo especial de cada joyero en
la parte inferior.
Las
variantes fueron las siguientes:
La efigie es
de « cabeza grande », que ocupa
todo el campo unido, de « media cabeza
» o « pequeña cabeza »
sobre fondo radiante, con eventualmente, en
caso de efigie agregada sobre campo unido, un
realce de esmalte verde sobre los laureles.
En vez de la sardineta, hallamos a veces una
mata de follaje que sube bajo la esfera (o bola)
de amarre y un anillo acanalado en vez de un
anillo liso.
Las puntas, en general afiladas, están
a veces terminadas por verdaderas esferas estrechadas
al ras de la punta, que no se deben confundir
con los « botones » que terminan
todos los modelos a partir del 4º tipo.
El follaje, las más veces ligero, casi
aéreo, es a veces denso, sobre todo en
los modelos de alta joyería, como se
lo nota en la medalla de Andrieux-Denon que
conmemora la creación.
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Cuatro condecoraciones de Águila
de oro representando cada
uno de los cuatro tipos que existían
durante el Primer Imperio, anverso.
Museo Nacional de la Legión
de Honor, París. |
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SEGUNDO
TIPO
Este
tipo aparece a partir de la decisión
del 14 de abril de 1806, fecha en que una corona
debe rematar la estrella. Esta corona
imperial es de doce espaldares, es decir 7 de
cara. Es de talla modesta y las más veces
plana, constituida por dos caras soldadas.
Esta
corona, rematada por una cruz, fue primero soldada
a las dos puntas superiores de la estrella de
37 mm. Pero como esta disposición
se muestra inmediatamente frágil, se
volvió muy pronto al modelo del 1º
tipo articulando la corona de 12 espaldares
por encima de la estrella. La esfera de la sardineta
o de la mata de follaje está insertada
en el interior de la corona, ya sea por medio
de un gancho recurvado soldado bajo la esfera
que remata a la corona, ya sea por una tija
horizontal que atraviesa la base de la corona,
cuando ésta no comporta por debajo una
suerte de compartimiento exterior para una tija
remachada.
El anillo
para el listón (desde ahora puesto en
la esfera engalanada con una cruz que remata
la corona) permanece en general liso
pero a veces está acanalado. El águila
está « contornada » mientras
la efigie del Emperador está, ora a la
derecha, ora a la izquierda (para la persona
que mira), con las mismas variantes que precedentemente.
Las puntas pueden estar provistas de esferas
fuertemente estrechadas. La característica
esencial del segundo tipo es pues la corona
de 12 espaldares, sin tener nunca un cabo pendiente
en el follaje.
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| Cuatro
condecoraciones de Águila de
plata que representan cada
uno de los cuatro tipos que existían
durante el Primer Imperio, anverso.
A partir de abril de 1806, se añade
una corona con espaldares (2º
tipo), luego de florones (3º
y 4º tipos) que conforman el
anillo. Museo Nacional de la Legión
de Honor, París. |
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TERCER
TIPO
Este
tipo ve la luz a partir de 1808, a juzgar por
algunos cuadros fechados, pues ningún
texto la oficializó. Es éste
sin embargo el que da muestra de mayor uniformidad,
con una corona de 8 florones apoyados sobre
montantes palmados, rematada por una cruz con
anillo liso móvil insertada en la esfera
(el anillo acanalado figura en particular en
los modelos en oro). Esta corona está
claramente abultada.
La estrella
– que no comporta nunca un cabo pendiente
en el follaje inferior cuya extremidad de ramas
está en general estriada, – es
casi constantemente de puntas menos agudas que
en el primer tipo. Pero, en éste otra
vez, se encuentra a veces bolas con
un fuerte estrechamiento.
Los
centros siguen siendo « dos piezas »,
con predominancia de la cabeza mediana laureada
sobre fondo radiante. Asimismo, el águila
contornada del principio de este tipo es remplazada
progresivamente por un águila volteada
hacia nuestra derecha, como se convertirá
poco a poco en regla tras las mofas de los heraldistas
del Antiguo Régimen (la cabeza contornada
siendo supuestamente un signo de bastardía).
Los anillos
estriados no se ven más que en los modelos
reducidos. Mismo sistema de articulación
que precedentemente por medio de cruceta en
el interior de la corona o eventualmente por
medio de tijas horizontales que desbordan en
la parte inferior.
Muy
excepcionalmente, se halla en lo que respecta
a este tipo (como en cuanto al precedente) coronas
en las que los florones son remplazados por
águilas contornadas, pero se trata en
ese caso de coronas muy espigadas en cuanto
a la altura (por ejemplo 31 mm para el anillo
y la corona para una estrella que mide en total
64 mm) que no tienen nada que ver con las del
Segundo Imperio. La presencia de águilas
solas o alternadas con florones se encuentra
en cambio de manera habitual en las coronas
de « gran águila » o de los
collares. Igualmente, puede suceder, de manera
muy excepcional, que «Emperador»
figure en todas letras en el listel del centro.
Se empieza también a ver aparecer coronas
con montantes perlados por encima de los florones
en vez de palmas.
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| Cruz
de la Legión de Honor del 3er
tipo, Primer Imperio. Colección
del Museo Saint-Remi. |
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CUARTO
TIPO
Este
tipo muy compuesto vio sin duda la luz en 1811
(siempre de acuerdo con las pinturas de algunos
cuadros fechados) con una multitud
de coronas muy ornamentadas.
Su característica principal consiste
en el hecho que los centros están a partir
de entonces acuñados en una pieza (salvo
en los modelos de lujo) con águilas casi
constantemente volteadas hacia nuestra derecha.
Las puntas están « abotonadas »
en general por medio de un simple aborregamiento
(las demás por el sistema de esferas)
y se ve aparecer concurrentemente el simple
nudo en la parte baja del follaje y el doble
cabo pendiente cortado en bisel, que parece
haber sido el único utilizado durante
los Cien Días.
Se trata
en general de estrellas de dimensiones sensiblemente
más importantes que precedentemente
(promedio de 75 mm de alto, anillo incluido,
sobre 45 mm de ancho) y en las que una mata
de follaje sube hacia la corona, a veces con
una sardineta adornada con follaje esmaltado.
Esta corona está casi constantemente
ornamentada con una esfera grande en forma de
globo imperial – con el montante vertical
que sostiene a la cruz formando cuerpo con la
diadema mediana. Los florones están prolongados,
ya sea por palmas como precedentemente, o bien
las más veces por montantes perlados.
Cuando el extremo no pende y que las esferas
son grandes en las extremidades de las puntas,
se trata incontestablemente de un principio
de 4º tipo. Pero de otra forma, se puede
tratar del modelo que será recuperado
muy al inicio del Segundo Imperio, según
el modelo « Presidencia », salvo
si el punzón (en particular « gallo
» o « rayo de lictor » (*))
da una certeza de que la condecoración
fue puesta en servicio entre el 1º de septiembre
de 1809 y el 16 de agosto de 1819. Pero muchas
estrellas del Primer Imperio, sobre todo de
caballero, no fueron caladas, o no lo fueron
más que en ocasión de un censo
o de una venta pública muy ulterior a
partir de 1838. Solo un examen muy cuidadoso
puede dar una certeza.
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| Cuatro
condecoraciones de Águila de
plata que representan cada
uno de los cuatro tipos que existían
durante el Primer Imperio, reverso.
Museo Nacional de la Legión
de Honor, París. |
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DISPOSICIONES
COMUNES A TODOS ESOS TIPOS
Durante
el Imperio, los « Legionarios »
(luego llamados « Caballeros »)
y los otros tres grados portan su insignia de
oro o de plata en un listón rojo en general
tornasolado, ancho de aproximadamente
27 a 40 mm, ornamentado con una « borlita
» análoga a la que adornaba a la
de San Luis y que es de hecho una reducción
de la que existía y existe todavía
en la parte baja de los « cordones »
portados al sesgo.
Se trata de una doble coca – de más
o menos 40 mm de ancho – constituida por
un pedazo de listón adicional que desborda
sensiblemente de su soporte, en el interior
del cual se ha colocado otro espesor de listón,
un poco hacia atrás, cuyos bordes han
sido despuntados con tijera. El conjunto está
estrechado en el medio por otro pedazo de listón,
de aproximadamente 10 mm de ancho, bajo el cual
pende la estrella.
No será
sino hasta mediados del Imperio cuando esta
borlita se verá reducida a las dimensiones
de una amplia roseta, con las cocas
dobles reducidas de tal manera que ya no desbordan
del listón, la parte media despuntada
estando desde ahora estrechada por un simple
hilo rojo, lo cual permite obtener un rosetón.
El porte de esta roseta (prohibido a los simples
Legionarios durante la primera Restauración)
no conoció limitación alguna tanto
durante el Imperio como durante los Cien Días.
La insignia
es portada a la izquierda sobre el pecho
o el ojal izquierdo para los civiles.
Una sola excepción: a ejemplo
de lo que había tenido lugar
en la antigua Francia, los magistrados
en robe, los universitarios en toga,
los eclesiásticos arbolan su
insignia cuan collar alrededor del cuello
(1ero de agosto de 1805) en un listón
que puede alcanzar la dimensión
del que será atribuido durante
la Restauración, primero a los
Grandes Oficiales, luego a los Comandantes.
La Gran Águila será portada
así por los mismos dignatarios
(por ejemplo el gran juez Juge Régnier
o el cardenal Fesch).
Si el Emperador, sólo él,
portaba a su voluntad estrella de oro
o estrella de plata sobre el pecho,
ya hemos precisado que los Grandes Águilas
enarbolaban una estrella de oro de débil
módulo además de su placa
o cruz cosida y, por supuesto, del Gran
Cordón portado al sesgo sobre
la cadera (70 a 120 mm) con su amplia
borla y gran estrella.
Antes
de pasar al examen de estas placas o
estrellas cosidas, señalemos
un hecho que tiene su importancia. Según
la tradición establecida durante
el Antiguo Régimen, es
el anverso de la insignia el que era
expuesto sobre éstas últimas.
De ello deriva que, contrariamente a
lo que se imagina en general (y salvo
para la estrella de ciertos collares),
son el águila y la divisa de
la Orden las que estaban expuestas en
el exterior, la efigie del Emperador
estando colocada sobre el pecho. Durante
la primera Restauración, será
lo mismo en el sentido en que las lises
estarán « afuera »
y la efigie de Enrique IV sobre la vestimenta.
Añadamos
finalmente que, si sobre la gabardina
civil, se usaba portar solo un vasto
pedazo de listón plegado, como
lo harán los demi-soldes
(medio-sueldo), los joyeros especializados
habían puesto a la disposición
de los miembros de la Orden toda una
gama de reducciones, que iban de la
« mini-estrella » colgada
a una barrita de oro grabado con líneas
entrecruzadas, con un centro que no
pasaba de 1,5 mm de diámetro,
al módulo normal portado sobre
el uniforme, con listones bastante anchos
en general. Pues, contrariamente a la
moda actual que exige que los listones
portados en el ojal, e incluso las rosetas,
sean muy estrechos, se estaba tan orgulloso
de pertenecer a la Orden que se lo manifestaba
con cierta ostentación.
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Águila
del 4º tipo
Museo de la Legión de
Honor |
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LAS ESTRELLAS
BORDADAS O PLACAS METÁLICAS
Durante
el Imperio, a semejanza de lo que había
tenido lugar durante el Antiguo Régimen
(en especial para la medalla de San Luis y la
del Mérito Militar) el grado más
elevado: (« gran condecoración,
enseguida Gran Águila ») arbolaba,
además de la estrella de gran talla (65
a 72 cm) atada en la parte baja del Gran Cordón,
una placa portada « del lado izquierdo
de la ropa » (decreto del 10 de pluvioso
año XIII o 30 d enero de 1805) de aproximadamente
70 a 120 cm de diámetro. Además,
sobre el abrigo (como uno se da cuenta por ejemplo
en lo que se refiere a Talleyrand en el cuadro
de la Consagración, de David) el alto
dignatario tenía derecho a otra placa
de imponentes dimensiones (de 70 a 170 cm e
incluso más aún).
Recordemos que exhibía finalmente en
el pecho, junto a la placa, una estrella de
oro de pequeño módulo.
Descuidando
algunas variantes señaladas cuidadosamente
por el Sr. de Pierredon, estas placas pueden
estar clasificadas cómodamente en tres
grandes categorías:
1 – Al
principio (y enseguida únicamente en
los trajes de parada), la estrella está
enteramente bordada en plata, con sus cinco
rayos dobles recubiertos de lentejuelas de plata
formando escamas, separadas por cinco rayas
de plata unidas, con hilo trenzado formando
reborde. En el centro, el águila no coronada
al vuelo bajo apoyándose en un rayo,
con a su alrededor la divisa « Honor y
Patria ».
2 – Luego, sobre la placa bordada como
precedentemente, se adaptó un círculo
en plata masiva portando la divisa con, en el
interior, un águila
agregada en plata, a veces coronada, apoyándose
en un rayo con relámpagos.
3 – Precisemos que durante el Imperio,
los grandes oficiales nunca tuvieron derecho
a la placa que les fue atribuida tan solo en
la Restauración, y les fue retirada durante
los Cien Días.
LOS COLLARES
El decreto
del 21 de mesidor año XII (10 de julio
de 1804) había fijado las características
del gran sello del Imperio con una « gran
condecoración » (que no
será realizada nunca pues era poco estética)
colgada en la parte baja de un collar (cuyo
dibujo se le debía a Galy), que se quedará
él mismo en estado de proyecto.
Presentaba en línea descendiente dieciséis
« vexilla » portando en cifras romanas
los números de las dieciséis cohortes
de la Legión separadas por medio de las
insignias científicas, artísticas,
culturales o militares simbolizando las actividades
de Francia.
Sin
que ningún decreto haya llegado
para « oficializar » estos
collares, hubo, según las investigaciones
metódicas del Sr. de Pierredon,
ocho tipos diferentes. En realidad,
y sin tener en cuenta variantes mínimas
en sí (no más que de los
modelos enriquecidos con diamantes que
no conocemos que por medio de cuadros),
hubo dos tipos esencialmente diferentes
de los cuales el primero sirvió
incontestablemente durante la consagración:
1. –
Las águilas en línea yuxtapuestas
llevando a veces al cuello una Legión
de Honor, miniatura con águilas
contornadas, mientras las águilas
principales miraban hacia el motivo
central en cuya parte baja la estrella
estaba colgada (cuadros de Napoleón
en traje de la Consagración por
Robert Lefèvre y el barón
Gérard).
Ulteriormente, los príncipes
de la Familia
Imperial,
Cambacerés, Talleyrand, fueron
grabados en el bronce con tales collares
de los que no subsiste ninguno, por
desgracia.
2. – Las águilas en línea
descendiente, como se las puede admirar
en el collar que reposa en la cripta
de Los Inválidos, análogo
al que figura en las colecciones de
S.A.I. el Príncipe Napoleón
que estuvo expuesto especialmente en
el Museo
de la Legión de Honor
durante la Exposición Napoleón
en 1968.
Los
atributos de las Letras, Ciencias y
Artes, colocados en el interior de un
medallón afinado cuya corona
de laureles está esmaltada al
natural, están unidos entre ellos
por águilas al vuelo bajo apoyándose
en un rayo. Llevan al cuello listón
rojo con una estrella esmaltada de blanco
portando al centro los números
de las dieciséis cohortes. Como
precedentemente, las águilas
tienen la cabeza volteada lacia el interior
del collar, es decir ora normales, ora
« contornadas ». Su cadena
está bordeada en el interior
como en el exterior por pequeñas
estrellas de cinco rayos rodeadas por
un anillo, alternando con medallones
oblongos que presentan en relieve otro
símbolo imperial: la abeja.
El motivo central está constituido
por una vasta « N
» rodeada por dos coronas de palmas
y de laureles concéntricos, teniendo
en su extremo una gran estrella rematada
con una corona de águilas contornadas.
No hay cabo pendiente en esta estrella,
salvo en un cuadro de Lefèvre
fechado en 1811.
Según
la tradición del Antiguo Régimen
(Órdenes de San Miguel y del
Espíritu Santo) el porte del
collar estaba reservado a una élite
y no exclusivamente al maestre
y jefe soberano.
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| Collar
de la Legión de honor
del segundo modelo,
hacia 1805 (oro
y esmaltes) ejecutado por el
orfebre del Emperador, Martin-Guillaume
Biennais, sobre una idea de
Dominique Vivant Denon. Dieciséis
águilas llevando al cuello
la Legión de Honor, alternadas
con 17 medallones de los cuales
16 portan los atributos de las
diversas actividades recompensadas
por la orden (ejército,
arquitectura, bellas artes,
química, comercio, industria,
etc.). La cifra 16 hace referencia
al número de cohortes.
Museo Nacional de la Legión
de Honor, París. |
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Los titulares
de este collar fueron poco numerosos fuera del
Emperador y luego del Rey de Roma. Fue ofrecido
a los príncipes de la familia directa,
es decir a José, Luis, Jerónimo
(pero no a Luciano como consecuencia a los disentimientos
que sabemos) y al cardenal Fesch, tío
del Emperador. Los príncipes adoptivos
o por alianza lo recibieron igualmente, es decir
Eugenio de Beauharnais así como Murat,
Camilo Borghèse, Félix Bacciocchi.
Los únicos otros beneficiarios fueron
los antiguos « colegas » del Primer
Cónsul; Cambacerés y Lebrun, así
como Talleyrand y Berthier.
De este segundo tipo de collar deriva el que
fue atribuido sólo al presidente de la
república, cuyo dibujo original fue aprobado
por el presidente Grévy en 1881.
Jean Rollet, marzo
de 1973.
NOTA:
1) El rayo de
lictor, es un símbolo de la autoridad
civil y del Imperium. Por lo demás los
rayos de lictores evoca igualmente al Cardenal
Mazarino, quien los portaba en sus armas. NdT.