
Dio
Me La Diede. Guai A Chi La Tocca
(Dios Me La Dio.
Cuidado a quien la toca): |
LA
ORDEN DE LA CORONA DE HIERRO |
(1805-1814) |
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por
el Doctor |
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Stewart
Addington Saint-David |
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Caballero
de la Orden Nacional del Mérito de
Francia
Miembro de Honor de los Comités Histórico
y de Colecciones del Instituto Napoleónico
México-Francia |
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| Dr.
Saint-David |
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| El
Instituto Napoleonico México-Francia
expresa muy calurosamente
su agradecimiento al Museo
Real del Ejército
y de Historia Militar,
en Bruselas, Bélgica,
y al Sr. Guy Deploige,
que muy amablemente ponen
a nuestra disposición
las fotografías de
las medallas y otras piezas
expuestas en este espacio.
Nuestro agradecimento se
dirige igualmente al Sr.
Bruno Couwenberg,
fotógrafo, autor
de las mismas. |
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Habiendo
consolidado su poder entre las fronteras de la patria
francesa, así como en el seno de los territorios
y principados que había conquistado o anexado
durante los años precedentes, el joven EMPERADOR
NAPOLEÓN I actuaba
bien rápido, a fin de ampliar su poder monárquico
a través de la región que había
sido compuesta con los diversos estados italianos
de la época. Menos de cuatro meses después
de su consagración como Emperador de
los franceses, Napoleón era proclamado
Re
d'Italia, añadiendo pues una dignidad
real italiana a su titulo imperial francés,
y al mismo tiempo reafirmando su identificación
con la tradición carolingia de un imperio
europeo unido.
El 23 de mayo de
1805, y ante una inmensa multitud reunida en la
Catedral de Milán, Napoleón había
colocado él mismo sobre su cabeza la Corona
de Hierro de Lombardía, que fue creada en
591 A.C. utilizando un clavo llamado “de la
Cruz de Nuestro Señor”. Esta corona,
que representaba un verdadero enlace con la herencia
suprema del Santo Imperio Romano Germánico,
fue portada por una sucesión de grandes emperadores
europeos, entre los cuales el mismo Carlomagno,
así como Carlos V, y era un poderoso símbolo
de la transferencia de la autoridad universal a
la persona de Napoleón I. Cuando elevaba
la corona hacia su frente, el nuevo Rey de Italia
había pronunciado la antigua fórmula
de la sucesión legítima a esta dignidad
real: ¡DIO
ME LA DIEDE, GUAI A CHI LA TOCCA!
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Napoleón
I, Rey de Italia
Cuadro de Andrea Appiani |
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La
Corona de Hierro de Lombardía
es una de las más antiguas
y prestigiosas insignias reales
de Europa, pero también
una reliquia sin paralelo
en el mundo. En efecto, tiene
su nombre del aro de metal
que contiene, y que según
la tradición habría
sido forjado a partir de un
clavo utilizado para la crucifixión
de Jesucristo. Este anillo,
confeccionado en hierro forjado,
mide 9,5 mm de espesor. La
leyenda dice que el clavo
en cuestión habría
sido dado al emperador Constantino
por su madre, Santa Helena,
que durante su peregrinaje
en Palestina y Tierra Santa,
había descubierto la
verdadera cruz en la cual
Cristo fue martirizado. La
manera como los reyes lombardos
obtuvieron la propiedad de
esta pieza permanece obscura.
El círculo está
ricamente decorado con seis
rectángulos de oro
y esmaltes unidos por bisagras,
ornamentadas con piedras preciosas
y brillantes en forma de cruz
y de flores. La Corona de
Hierro es conservada hoy en
día en la catedral
de Monza, en Lombardía.
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En conjunción
con su nuevo rol como soberano de Italia,
Napoleón emprendió la
fundación de una orden de caballería
nueva, con el objetivo de conmemorar
este evento, y a fin de recompensar
de una manera digna a quienes habían
facilitado la creación de su
nuevo reino italiano. Menos de dos semanas
después de su consagración
en Milán, el Emperador había
erigido las bases de esta nueva orden
promulgando un decreto que creaba la
Orden de la Corona de Hierro, un gesto
por medio del cual esperaba volver más
sólidas las lealtades de aquellos
a quienes había confiado el gobierno
de su estado real italiano. El nuevo
Re d'Italia se había
proclamado Gran Maestre de la Orden,
que debía estar compuesta por
500 Caballeros, 100 Comendadores y 20
Grandes-Cruces, y nombraba a su ministro
de Asuntos extranjeros italiano, Marescalchi,
como su Canciller.
Con el fin de reconocer
las contribuciones de algunos de sus fieles
no italianos, y en particular los del
establecimiento militar, Napoleón
creaba una provisión especial que
permitía la condecoración
de 200 Caballeros, 50 Comendadores y 5
Grandes-Cruces de nacionalidad francesa,
fuera de los límites establecidos
por la Orden toda entera.
La primera
ceremonia de investidura de los miembros
de la Orden tuvo lugar en la Iglesia Metropolitana
de San Ambrosio el 15 de mayo de 1806,
y fue presidida por el hijo adoptivo del
Emperador, el Príncipe Eugenio
de Beauharnais, en su calidad de Virrey
de Italia. Los miembros de esta nueva
orden prestigiosa se habían jurado,
entre otras cosas, consagrarse a la
Defensa
del Rey, de la Corona y a la integridad
del Reino de Italia, y a la gloria de
su Fundador.
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Orden
de la Corona de Hierro
Insignia
de dignatario, 1810
Colgante de oro, rubís,
diamantes, safiros, esmalte. |
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Dieciocho meses
después, el 19 de diciembre de 1807, un
nuevo decreto aumentaba aún más
el número de miembros de la Orden de la
Corona de Hierro añadiendo 300 Caballeros,
50 Comendadores y 5 Grandes-Cruces. Las insignias
de la nueva Orden estaban compuestas por un águila
napoleónica emanando de una representación
de la Corona de Hierro de Lombardía. Su
listón era amarillo, con ribetes verdes,
y entre los miembros de la nueva orden, todos
orgullosos de enarbolar sus insignias, figuraban
múltiples mariscales napoleónicos:
Augereau, Bernadotte, Berthier y Massená,
así como varios súbditos italianos,
como Prima, Ministro de Finanzas del Reino de
Italia, el General Pino, Ministro de Guerra y
el Conde Paradisi, Presidente del Senado italiano.
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Orden
de la Corona
de Hierro
1er
tipo, Insignia de Caballero,
cara. Plata esmaltada, modelo
italiano. |
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Orden
de la Corona
de Hierro
1er
tipo, Insignia de Comendador
en oro esmaltado, cara.
Modelo italiano. |
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Orden
de la Corona
de Hierro
1er
tipo, Insignia de Comendador
en oro esmaltado, dorso.
Modelo italiano. |
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ORDEN
DE LA CORONA DE HIERRO
Diferentes
piezas del Primer Tipo.
El
Primer modelo se caracteriza por insignias
de doble cara representando la corona
lombarda. Presentan una corona de
diez puntas esmaltadas de azul cielo
que aparecen detrás de florones.
Un pequeño medallón
de oro, colocado sobre las dos puntas
centrales, representaban la efigie
laureada de Napoleón I; sobre
la base de la corona, dando la vuelta
de la condecoración, una bandita
esmaltada de azul portaba la leyenda:
DIEU ME L’A DONNÉE,
GARE A QUI Y TOUCHERA (Dios
me la dio, cuidado a quien la toque).
De la corona lombarda emergía
el águila imperial, con las
alas desplegadas y la cabeza volteada
hacia la izquierda. La insignia de
los caballeros era de plata, la de
los Comendadores y de los Dignatarios
de oro. Fotos: Museo Real del Ejército,
Bruselas, Bélgica. |
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Placa
en forma de estrella bordada
Centro esmaltado en plata y oro;
divisa sobre fondo de esmalte
verde claro, rayos de semalte
azul claro. Cabeza del Emperador
Napoleón en oro, corona
de esmalte verde. Divisa en francés. |
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La creación de la
Orden de la Corona de Hierro, y las nominaciones
sucesivas a sus rangos eran etapas importantes
en muchos niveles, políticos e históricos.
La visión del Emperador, y su deseo
de establecer una hegemonía paneuropea
tienen sus primeros ecos en la fundación
de esta entidad caballeresca, y la simbólica
de la Corona de Hierro, así como
sus enlaces directos con la herencia carolingia
del Santo Imperio Romano Germánico
tendrían implicaciones enormes durante
los años venideros.
Más tarde, ese mismo
año, las victorias deslumbrantes
que había obtenido Napoleón
sobre las fuerzas del monarca austriaco
Francisco II en Ulm y Austerlitz
conducían directamente al Tratado
de Presburgo del 26 de diciembre, entre
cuyos elementos estaba la disolución
completa del Santo Imperio Romano Germánico,
dirigido desde 1792 por Francisco, su último
emperador electo. En medio del vacío
suscitado por este evento fundamental de
la historia de la Europa moderna se había
introducido el joven Re d'Italia,
que se había erigido con fuerza y
certeza en tanto heredero incontestable
de la tradición imperial y de la
autoridad del gran CAROLUS
MAGNUS. Al
mismo tiempo, emprendía la creación
de un nuevo imperio que era aún más
glorioso, compuesto por los vestigios aplastados
del coloso caído y más que
milenario. La fundación de la Orden
de la Corona de Hierro era pues un evento
de un simbolismo enorme en la progresión
de la propaganda napoleónica de victoria
y de consolidación, y esta fundación
había establecido en el espíritu
público a través de Europa
la noción de la legitimidad fundamental
de la sucesión francesa imperial
a la dignidad de la soberanía paneuropea.
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Según el historiador Frédéric
Bluche, Napoleón no tenía
ningún deseo de acceder así
nada más al trono degenerado del
Santo Imperio Romano Germánico. «
De ninguna manera será cuestión
para ese soldado advenedizo el pretender
a la corona del Santo Imperio Romano Germánico,
escribe; Creará un nuevo imperio
de occidente, que provocará la ruina
del precedente y lo remplazará en
el espíritu de los observadores del
equilibrio europeo. »
Además, quería restaurar la
idea en su forma más amplia, ligada
al imperialismo geográfico del «
Imperio Universal ». Incluso el establecimiento
de los reinos y principados dependientes
bajo los cetros de sus hermanos y hermanas
eran una manifestación moderna de
la noción carolingia del Emperador
como « soberano de Europa »,
y recordaba el antiguo sistema feudal, con
su tejido sólido de dominación,
dependencia y obligaciones de vasallaje.
En 1813,
sin embargo, y durante la serie de debacles
que seguían a la invasión
desastrosa de Rusia, el Imperio francés
había perdido el reino de Italia,
y Austria reafirmaba su hegemonía
sobre Milán y Lombardía. Empero,
y muy diferentemente de la Legión
de Honor, su gemela del Imperio napoleónico,
la Orden de la Corona de Hierro no volvería
a encontrar una existencia independiente
en el seno del panteón de las órdenes
francesas, pero a cambio se veía
modificada y reforzada por el uso del victorioso
Francisco II, que la asociaba en 1814 a
las órdenes austriacas imperiales
bajo su augusta protección. Era reorganizada
y su águila francesa imperial se
veía remplazar por el águila
bicéfala del Imperio austriaco.
No obstante, tras la Restauración
del monarca Borbón, Luis XVIII (r.
1814/1815-1824) en el trono de Francia,
una ordenanza real referente al porte de
insignias de la Orden de la Corona de Hierro
era promulgada el 19 de julio de 1814.
Aquellos de nuestros
súbditos que hayan obtenido la condecoración
de la Corona de Hierro continuarán
portándola, a cargo de ellos proveerse
ante el nuevo soberano del país al
cual dicha Orden pertenece para obtener
su autorización.
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Orden
de la Corona de Hierro
Cordón de Dignatario,
Primer tipo. |
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Orden
de la Corona
de Hierro
2º
tipo, Insignia de Caballero,
plata esmaltada, con bolillas,
modelo italiano. |
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Orden
de la Corona de Hierro
2º
tipo, insignia de Comendador;
Oro esmaltado, con bolillas;
modelo italiano. |
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Orden
de la Corona de Hierro
2º
Insignia de Comendador,
en oro esmaltado, con bolillas,
modelo italiano. |
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ORDEN
DE LA CORONA DE HIERRO
Diferentes
piezas del Segundo Tipo.
El
Segundo modelo, a partir de 1809,
presenta insignias que difieren del
modelo precedente en cuanto que laspuntas
de la corona lombarda están
adornadas con unas bolillas y la leyenda
figura esta vez en italiano y en presente:
DIO ME LA DIEDE, GUAI
A CHI LA TOCCA (Dios
me la dio, cuidado a quien la toca).
Museo Real del Ejército, Bruselas,
Bélgica. |
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Siempre muy conciliatorio
en sus esfuerzos por garantizar la unidad nacional
tras su acceso al trono, Luis XVIII adoptaba una
actitud bien moderada en todo lo que concernía
las órdenes creadas por su predecesor imperial,
que era considerado como un usurpador y un advenedizo
por el campo de los Ultras realistas. La famosa
Legión de Napoleón fue pues transformada
en orden real, el porte de las insignias de la Orden
de la Corona de Hierro era tolerada en el seno de
la Francia de los Borbones, y a los poseedores de
la difunta Orden
de la Reunión (1811-1815) se les acordaban
lugares en las filas de la Orden Real de la Legión
de Honor, recientemente reorganizada.
Así se acababa
la existencia de la Orden de la Corona de Hierro
bajo la protección del Reino napoleónico
de Italia, y con su absorción por el Imperio
austriaco dejaba de estar, en cualquier manera,
ligada a la visión imperial de su fundador
real, hijo él mismo de una familia toscana
de noble cepa. Desafortunadamente, durante los Cien
Días del regreso del Emperador al poder en
1815, no había manera de restablecer la Orden
de la Corona de Hierro, tras haber el juego de cartas
que era la Italia de principios del Siglo XIX sido
reajustado contra él, y de una manera muy
decidida. Sin embargo, su creación visionaria
fungirá algunas décadas más
tarde como uno de los elementos inspiradores de
la Ordine della Corona di Ferro, que fue
fundada en 1868 por Víctor-Emanuel de Saboya,
primer rey en reinar en un reino italiano unido
y apacible.
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Cordón
de dignatario de la Orden
de la Corona de Hierro
2º tipo, cara. |
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Cordón
de dignatario de la Orden
de la Corona de Hierro
2º tipo, dorso. |
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