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Vida
de S.M.I. el Emperador
y Rey NAPOLEÓN
I |
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Instituto
Napoleónico México-Francia - Institut
Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial. |
DURAS
ELECCIONES |
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NAPOLEÓN
EN WATERLOO |
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El
momento decisivo en Waterloo
Óleo de Robert
Alexander Hillingford
(1825-1904).
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|
Por
el Coronel (ret.) |
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Jerry
D. Morelock, FINS |
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| Coronel
Morelock |
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Miembro
del Comité Histórico del
Instituto Napoleónico México-Francia
Editor en jefe de la revista
especializada Armchair
General
Veterano condecorado en Vietnam y Corea
Antiguo jefe de la rama rusa en la junta
del personal del Pentágono |
| Traducción
al castellano por el Instituto Napoleónico
México-Francia ©
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al público de manera gratuita
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«
La cosa que más
cerca estuvo de ser
fallada que halláis
visto en vuestra vida
» |
El
Duque de Wellington
acerca de Waterloo. |
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El autor
desea agradecer al Dr. Ben Weider por su
orientación al preparar este artículo.
Ver al respecto la reseña del coronel
Morelock sobre la elogiada obra «
NAPOLEÓN, DEFENSOR
INMOLADO DE LA PAZ »,
de Ben Weider y el General Michel Franceschi,
en su versión inglesa, « The
wars against Napoleon: debunking the myth
of the Napoleonic wars » (Savas
Beatie, 2007).
Horrorizados
por los ideales progresistas desencadenados
por la Revolución francesa, y esparcidos
a través del continente por el brillante
líder de Francia, el Emperador Napoleón
I, los temerosos reyes y príncipes
de Europa se coaligaron para montar guerras
en contra de Napoleón durante
casi dos décadas. La coalición
reaccionaria finalmente se sobrepuso al
ejército francés el 18 de
junio de 1815 en la batalla
de Waterloo, condenando a Napoleón
al exilio perpetuo en la isla de Santa
Helena, donde moriría por las
consecuencias de un envenenamiento
con arsénico, el 5 de mayo de 1821
(1)
Elecciones estratégicas y tácticas
difíciles llevaron a la campaña
de Waterloo – y determinaron su resultado
histórico.
ELECCIONES
ESTRATÉGICAS
Las decisiones
estratégicas de Napoleón hicieron
la batalla of Waterloo inevitable.
| Escape
de la isla de Elba (26 de febrero
de 1815) – No
hubiera habido batalla de Waterloo
de haber decidido Napoleón
quedarse pasivamente en exilio en
la isla de Elba.
Con el rey Luis XVIII en el trono
de Francia, sin embargo, la aristocracia
incurrió nuevamente en su opresión
pre-revolucionaria, y la aplastante
mayoría de los franceses deseó
el regreso del Emperador. Napoleón
consideró como su deber imperial
cumplir con las expectativas de sus
compatriotas y acabar con la injerencia
extranjera en los asuntos internos
de Francia.
Regreso
a París –
el regreso triunfal de Napoleón
a París sin que un solo mosquete
hubiese abierto fuego confirmó
el buen sentido de su decisión.
El rey Luis huyó, y Napoleón
ofreció la paz y una reforma
constitucional a las monarquía
absolutistas europeas – respondieron
declarándolo un « fuera
de la ley ».
Confrontado a una guerra que nuevamente
le era impuesta, Napoleón optó
por dirigir al ejército de
Francia para resistir ante el violento
ataque que estaba por llegar.
Derrotar
a la coalición « en detalle
» – Inglaterra,
Rusia, Austria y Prusia (junto con
otras naciones menores) conformaron
la Séptima
Coalición anti
napoleónica e iniciaron su
movilización para atacar a
Francia. No obstante, el mayor estratega
militar de la historia no se sentaría
a esperar indolentemente mientras
sus enemigos amasaban sus fuerzas
a placer. Napoleón decidió
tomar la iniciativa, dirigir un ataque
en el Norte en dirección de
Bruselas, y derrotar a la más
peligrosa amenaza inmediata –
los ejércitos anglo-holando-prusianos
– « en detalle »
(es decir destruir una porción
de la fuerza enemiga antes de que
ésta pudiera agruparse por
completo contra él). |
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| El
Emperador Napoleón
escapa del exilio
en Elba para enfrentarse
a una coalición internacional
más. Retrato por
Horace Vernet (1789-1863). |
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ELECCIONES
TÁCTICAS
Una vez los ejércitos
en el campo de batalla, elecciones
tácticas – y la mala
suerte de un chubasco torrencial
– determinaron el resultado
de la campaña de Waterloo.
La oportunidad
fallada en Ligny –
Napoleón escogió como
blanco a los prusianos de Blücher
en Ligny, un movimiento táctico
brillante que, de haber aplastado
totalmente al ejército prusiano,
habría ganado la guerra.
Los fijó en el lugar con
una parte de su fuerza, esperando
que el mariscal Michel Ney moviera
sus tropas desde Quatre Bras y tomase
a los prusianos por la espalda.
Aunque Napoleón derrotó
a los prusianos de Blücher,
no los aplastó – un
apático Ney no apareció,
y una tormenta impidió la
persecución francesa. En
vez de ganar la guerra en Ligny,
Napoleón tuvo que repetir
su estrategia de « derrota
en detalle », esta vez contra
el ejército anglo-holandés
de Wellington en Waterloo.
El inicio
demorado de Waterloo
– De nueva cuenta, fortísimas
lluvias se entrometieron fatalmente
en los planes tácticos, anegando
el campo de batalla de Waterloo
durante la noche del 17 al 18 de
junio, e impidiendo que el movimiento
de la artillería apoyara
un ataque masivo.
Napoleón retrasó las
operaciones militares hasta que
el terreno se secara – tres
horas críticas que permitieron
a Wellington perfeccionar sus defensas
a la vez que daban a los prusianos
de Blücher la oportunidad de
llegar justo a tiempo para voltear
la batalla a favor de los Aliados.
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| La
peligrosa posición
del mariscal Blücher |
Abrumado
en Ligny por el ataque
fulminante de Napoleón,
el mariscal Blücher
es derribado durante una
carga de los coraceros
franceses, ¡que
pasan de largo sin divisarlo!
Le deberá la libertad,
si no es que la vida,
a uno de sus oficiales,
el conde de Nostiz, que
lo protegerá el
tiempo necesario para
que los prusianos lleguen
a recuperar a su general.
Grabado de Phillipoteaux. |
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La
yerro táctico de Ney
– « Bravo de los bravos »,
Ney extendió su falla del 16 de junio
en Quatre Bras-Ligny cometiendo otro yerro
táctico egregio hacia las 16:00 horas
del 18 de junio. La tonta carga de caballería
amasada y no apoyada dirigida por él
contra los bien parados cuadros de infantería
de Wellington privaron a Napoleón
del crítico poder de combate que
necesitaría ulteriormente para sellar
la victoria antes de que los prusianos llegaran.
Aunque Napoleón rompió la
línea de Wellington hacia las 20:00
horas, el arribo de Blücher’s
sacó de balance las disposiciones
tácticas francesas, revirtiendo el
resultado de la batalla.
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Campaña
de Bélgica
Mapa de operaciones realizadas
del 16 al 18 de junio de 1815. |
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Las
dobles fallas de Grouchy
– El mariscal Emmanuel de
Grouchy, enviado con un tercio del
ejército de Napoleón
a la persecución de los derrotados
prusianos tras Ligny, pudo haber
asegurado la Victoria de Napoleón
en Waterloo de haber cumplido una
de dos tareas: evitar que Blücher
se enlazara con Wellington; o «
moverse al sonido de los cañones
» y unirse con Napoleón
en Waterloo. No hizo ninguno de
los dos.
Cuando grandes cantidades de tropas
llegaron a Waterloo desde el Este
hacia las 19:30 horas, Napoleón
estaba entelerido – y Wellington
profundamente aliviado – al
descubrir que se trataba de los
prusianos de Blücher, no de
los franceses de Grouchy. Los prusianos
salvaron a Wellington, arrancando
la Victoria aliada de las fauces
de la derrota.
El balance de Waterloo es resumido
de la mejor manera por el Dr. Ben
Weider, CM, CQ, SBStJ, Presidente
de la Sociedad Napoleónica
Internacional y el mayor experto
napoleónico del mundo: «
En su campaña final, Napoleón
se topó con una acumulación
de escenarios y desventuras que
estaban más allá de
su control y en efecto, más
allá de toda comprensión.
La Guerra pudo haber terminado en
Ligny (16 de junio) si Ney hubiese
estado a la altura de su verdadero
potencial…
Dos días después,
la Victoria hubiese sido obtenida
[en Waterloo] si Ney no hubiera
echado a perder sus tácticas
y sobre todo si Grouchy hubiera
estado al máximo de su forma.
A pesar del fallo de Ney, la victoria
todavía podía haber
sido ganada de no ser por el inoportuno
aguacero que retrasó tres
horas el inicio del ataque. Considerando
la precaria posición anglo-holandesa
cuando Blücher llegó,
Wellington no hubiese podido aguantar
tres horas más.
|
Waterloo
fue un desastre impensable, como si
Dios hubiera deseado que así
fuese. A pesar de todo esto, Napoleón
no perdió su reputación
de gran capitán ». |
NOTAS:
1) Del mismo autor, ver en nuestro sitio:
¿Fue Napoleón envenenado?
¡El veredicto final está dado!
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