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Revista
nocturna en la cita de la gloria
Litografía de Auguste
Raffet (1804-1860) |
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por
el barón |
Joseph
Christian von Zedlitz (1796-1862) |
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| El
barón von Zedlitz |
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Traducciones
de Eduardo Garzón-Sobrado. |
| «
Y bajé rápidamente
los escalones desgastados de
la taberna de los Cazadores.
Se cantaba la Revista nocturna
del poeta Zedlitz. La gran sombra
del Emperador planeaba sobre
la asamblea gozosa, y yo canturreaba
en mí mismo: ¡Oh
Ricardo!... » |
Gérard
de Nerval, Pandora
(1854). |
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TRADUCCIÓN LITERAL
AL CASTELLANO DE LA CANCIÓN ALEMANA
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»
DIE NÄCHTLICHE HEERSCHAU
«
Die nächtliche
Parade der Geister des Ruhms
In der Nacht, die Schatten
der Grognards vermengen
sich mit dem des Kaisers
Lied
(1826)
Nachts
um die zwölfte Stunde
Verläßt der Tambour
sein Grab,
Macht mit der Trommel die
Runde,
Geht wirbelnd auf und ab.
Mit seinen entfleischten Armen
Rührt er die Schlägel
zugleich;
Schlägt manchen guten
Wirbel,
Reveill’ und Zapfenstreich.
Die Trommel klinget seltsam,
Hat gar einen starken Ton,
Die alten toten Soldaten
Erwachen im Grabe davon;
Und die im tiefen Norden
Erstarrt in Schnee und Eis,
Und die in Welschland liegen,
Wo ohnen die Erde zu heiß;
Und die der Nilschlamm decket
Und der arabische Sand,
Sie steigen aus den Gräbern
Und nehmen’s Gewehr
zur Hand.
Da kommen auf luftigen Pferden
Die toten Reiter herbei,
Die blutigen alten Schwadronen,
In Waffen mancherlei.
Und um die zwölfte Stunde
Verläßt der Feldherr
sein Grab,
Kommt langsam hergeritten,
Umgeben von seinem Stab;
Er trägt ein kleines
Hütchen,
Er trägt ein enfach Kleid,
Und einen kleinen Degen
Trägt er an seiner Seit’!
Der Mond mit gelbem Lichte
Erhellt den weiten Plan,
Der Mann im kleinen Hütchen
Sieht sich die Truppen an.
Die Reihen präsentiren
Und schultern das Gewehr,
Dann zieht mit klingendem
Spiele
Vorbei das ganze Heer.
Die Marschäll und Generale
Schliessen um ihn den Kreis,
Der Feldherr sagt dem Nächsten
Ins Ohr ein Wörtchen
leis’;
Das Wort geht in die Runde,
Klingt wieder fern und nah’:
»Frankreich« heißt
die Parole,
Die Losung: »Sanct Helena«.
Das ist die große Parade
Im Elyseischen Feld,
Die um die zwölfte Stunde
Der tote Cäsar hält.
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«
EL EJÉRCITO NOCTURNO
»
La
Parada nocturna de los fantasmas
de la gloria
En la noche, la sombra de los
grognards
(2) su
mezcla con la del Emperador
Canción
(1826)
En
la noche, hacia la duodécima
hora
El tambor deja su féretro,
Hace la ronda con su caja,
Va y viene con paso apresurado.
Con sus brazos descarnados
Agita las dos baquetas al mismo
tiempo;
Bate así más de
un buen redoble,
Muchos despertares y muchas
retiradas.
El atabal emite sonidos extraños,
Cuya potencia es maravillosa,
Los viejos soldados muertos
Se despiertan en sus tumbas;
Y aquellos que, en los confines
del Norte
Quedaron entumecidos en la fría
nieve,
Y quienes yacen en Italia,
Donde la tierra les es demasiado
caliente;
Y los que recubre el limo del
Nilo
O la arena de Arabia,
Todos salen de su tumba
Y cogen sus armas.
Luego en corceles aéreos
Llegan los jinetes muertos,
Los viejos escuadrones sangrientos,
Cubiertos con sus armas diversas.
Y hacia la duodécima
hora
El trompeta déjà
su ataúd,
Viene cabalgando lentamente,
Rodeado por su batallón;
Lleva un pequeño sombrero,
Porta un traje simple,
Y una pequeña espada
¡Pende a su lado!
La luna con su fulgor amarillo
Ilumina la blanca planicie,
El hombre del sombrerito
Pasa revista a las tropas.
Las filas le presentan las armas
Y con las armas al hombro,
Desfilan enseguida música
a la cabeza
El ejército entero se
pone en marcha.
Los mariscales y los generales
Se apiñan en círculo
a su alrededor,
El general en jefe dice al más
cercano
Muy bajo, una sola palabra al
oído;
Esta palabra vuela a la ronda,
Resuena de vuelta cerca y a
lo lejos:
¡« Francia »
es la palabra!,
¡La palabra de reunión
«Santa Helena »!
Es la gran parada
En los Campos Elíseos,
Que en la duodécima hora
El César difunto hace
celebrar.
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TRADUCCIÓN DE LA
TRANSCRIPCIÓN ROMÁNTICA FRANCESA
|
«
LA REVUE NOCTURNE »
La Revue nocturne
des fantômes de la gloire
La nuit, l’ombre des
grognards se mêle à
celle de l’Empereur
La
nuit, vers la douzième
heure, le tambour quitte son
cercueil, fait la ronde avec
sa caisse, va et vient d’un
pas empressé.
Les mains décharnées
agitent les deux baguettes
en même temps: il bat
ainsi plus d’un
bon roulement, maint réveil
et mainte retraite.
La caisse rend des sons étranges,
dont la puissance est merveilleuse;
ils réveillent dans
leurs tombes les soldats morts
depuis longtemps.
Et ceux qui, aux confins du
Nord, restèrent engourdis
dans la froide neige, et ceux
qui gisent en Italie où
la terre leur est trop chaude.
Et ceux que recouvre le limon
du Nil ou le sable de l’Arabie;
tous sortent de leur tombe
et prennent en main leurs
armes.
Et vers la douzième
heure, le trompette quitte
son cercueil, sonne du clairon,
va et vient sur son cheval
impatient.
Puis arrivent sur des coursiers
aériens tous les cavaliers
morts depuis longtemps: ce
sont les vieux escadrons sanglants
couverts de leurs armes diverses.
Les blancs crânes luisent
sous les casques; les mains
qui n’ont
plus que leurs os dressent
en l’air
les longues épées.
Et vers la douzième
heure, le général
en chef sort de son cercueil;
il arrive lentement sur son
cheval, entouré de
son état-major.
Il porte un petit chapeau;
il porte un habit sans ornements;
une épée pend
à son côté.
La lune éclaire d’une
pâle lueur la vaste
plaine.
L’homme au petit chapeau
passe en revue les troupes.
Les rangs lui présentent
les armes; puis l’armée
tout entière s'ébranle
et défile musique en
tête.
Les maréchaux, les
généraux se
pressent en cercle autour
de lui; le général
en chef dit tout bas un seul
mot à l’oreille
du plus proche.
Ce mot vole à la ronde
de bouche en bouche et résonne
bientôt jusque dans
les rangs les plus éloignés:
le cri de guerre est «France»!
Le mot de ralliement est «Sainte-Hélène»!
C’est
la grande revue des Champs-Elysées,
que le César défunt
fait passer vers la douzième
heure de la nuit...
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«
LA REVISTA NOCTURNA »
La
Revista nocturna de los fantasmas
de la gloria
En la noche, la sombra de los
grognards* su mezcla
con la del Emperador
En
la noche, hacia la duodécima
hora, el tambor deja su féretro,
hace la ronda con su caja, va
y viene con paso apresurado.
Las manos descarnadas agitan
las dos baquetas al mismo tiempo:
bate así más de
un buen redoble, muchos despertares
y muchas retiradas.
El atabal emite sonidos extraños,
cuya potencia es maravillosa;
despiertan en sus tumbas a los
soldados muertos desde hace
mucho tiempo.
Y aquellos que, en los confines
del Norte, quedaron entumecidos
en la fría nieve, y quienes
yacen en Italia donde la tierra
les es demasiado caliente.
Y los que recubre el limo del
Nilo o la arena de Arabia; todos
salen de su tumba y cogen sus
armas.
Y hacia la duodécima
hora, el trompeta deja su ataúd,
toca con la corneta, y viene
sobre su caballo impaciente.
Luego llegan montados en corceles
aéreos todos los jinetes
muertos desde hace largo tiempo:
son los viejos escuadrones sangrientos
cubiertos con sus armas diversas.
Los blancos cráneos relucen
bajo los cascos; las manos que
ya no tienen más que
sus huesos levantan en el aire
sus largas espadas.
Y hacia la duodécima
hora, el general en jefe sale
de su féretro; llega
lentamente sobre su caballo,
rodeado de su estado mayor.
Lleva un pequeño sombrero;
porta un traje sin ornamentas;
una espada pende a su lado.
La luna ilumina con un pálido
fulgor la vasta planicie.
El hombre del sombrerito pasa
revista a las tropas.
Las filas le presentan las armas;
enseguida todo el ejército
entero se pone en movimiento
y desfila música a la
cabeza.
Los mariscales, los generales
se apiñan en círculo
a su alrededor; el general en
jefe dice muy bajo una sola
palabra al oído del más
próximo.
Esta palabra vuela a la ronda
de boca en boca y resuena pronto
hasta las filas más alejadas:
¡el grito de guerra es
«Francia»! ¡La
palabra de reunión es
«Santa Helena»!
Es la gran revista de los Campos
Elíseos, que el César
difunto hace pasar hacia la
duodécima hora de la
noche...
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NOTAS:
1)
Si bien el título
original del poema del barón Zedlitz es
propiamente «El ejército (o la
armada) nocturno(a)», conservamos sin
embargo el término empleado en la versión
francesa, «Revista», pues fue ésta
la expresión que, recuperada por Raffet
y tras él múltiples artistas románticos,
se ancló a la larga en el imaginario popular
integrándose plenamente como tal en la
leyenda napoleónica.
2) «Grognards»:
«gruñones», o más exactamente
gruñentes, era como se conocía
a los soldados de la vieja guardia de la Gran
Armada.

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